Sindicales

18/1/2026

Lustramax, brutal experimento de reforma laboral de hecho

Apoyemos la valiente lucha obrera.

El conflicto de Lustramax es revelador de las grandes cuestiones que atraviesan al movimiento obrero y a la situación nacional en su conjunto.

Los trabajadores son víctimas de una cantidad de despidos muy focalizados y con un objetivo determinado: liquidar el activismo y desmantelar la organización de fábrica constituida por delegados honestos que fueron organizando a los trabajadores y conquistando condiciones dignas ante una patronal de fuerte impronta negrera.

Seis años atrás despidieron cuatro compañeros, pararon la planta, arrancaron la reincorporación y fueron organizando la empresa. Lograron en pandemia reemplazar los miserables sándwiches por la comida en horario de trabajo, lo cual les fue quitado más adelante; arrancaron categorías y un bono de fábrica nada menor, de $840.000 anuales, que por supuesto la patronal quiere desconocer, se trata de un derecho adquirido que mejora el salario de comercio; lograron categorías; impusieron condiciones más dignas edilicias que incluso mejoraron la productividad de las máquinas porque hasta el deterioro de los pisos afectaba la producción.

Todo esto molesta los planes de la patronal que se impacienta para imponer la reforma laboral esclavista ya mismo. Por eso despidieron a los dos delegados de manera completamente ilegal, no hay motivo ni proceso de desafuero, actúan completamente fuera de la ley. El resto de los despedidos también lo fueron ilegalmente porque no hay recurso de crisis tramitado por la empresa, o, lo que es lo mismo, no pudieron hacerlo porque no tienen papeles que respalden esa crisis, y los despiden por el artículo 247 para pagarles la mitad de la indemnización. Señalemos que, además, les deben aguinaldo y están otorgando vacaciones sin pagarles el adelanto de ley. Una patronal fuera de la ley con el aval de Florencia Arietto, la gendarmería y, seguramente, la propia Bullrich.

Merece un párrafo la intervención del Ministerio de la Provincia de Buenos Aires. Un horror, como en todos los conflictos. Decreta una conciliación que no es cumplida y no garantiza que se haga, porque la patronal dejó a los despedidos en la calle. El Ministerio, como ocurre incluso en otras provincias, ante un caso así podría decretar la ilegalidad del despido y ordenar la reincorporación. Ese es el “progresismo” del ministro sindicalista de la Corriente Federal, Wálter Correa.

El caso no termina aquí. El Sindicato de Comercio, seccional San Martín, tiene una activa participación... como socio y punta de lanza de la propia patronal. La intervención de su secretario general, Raúl Guiot, ha sido implacable. Primero para desmoralizar a los compañeros ante las amenazas patronales a cada compañero que acompaña la lucha, amenazando despedir a sus familiares, a ellos mismos y otros perversos métodos. El sindicato complementó el terror patronal con el suyo propio aclarando que por las medidas de lucha “pueden perder la indemnización”. Amarillismo sindical directo.

Pero tampoco el accionar de la burocracia se agotó allí. Están haciendo un trabajo persona por persona para que se acepte la destitución en asamblea de los delegados. Organizan un golpe de estado contra la Comisión Interna. Una estrategia que está en pleno desarrollo, mientras la patronal tras su primera actitud de lock out, ahora armó un operativo con garantía de Gendarmería para quebrar la huelga del colectivo de los 86 trabajadores de la planta, algo que hasta el viernes no logró, sino muy parcialmente, porque la abrumadora mayoría acompaña la permanencia en planta de los despedidos quienes, junto a su Comisión Interna, defienden que la conciliación obligatoria se cumpla con los despedidos adentro.

Esta empresa tiene otras dos plantas en la zona norte: Vymat y Barman. Se trata de una patronal que creció exponencialmente en la pandemia por los productos que comercializó como alcohol en gel, guantes, barbijos, etc. Y de allí en más se expandieron sus negocios al punto que en 2025 también facturó ganancias millonarias. Por supuesto la caída del consumo brutal bajo el gobierno de Milei le bajó las ventas y de 150 trabajadores que llegó a tener hoy tienen 86, retiros y despidos mediante.

Pero los trabajadores dijeron basta. Se trata de un conflicto que tomó exposición no sólo porque los compañeros se hacen ver, sino fundamentalmente porque el aparato comunicacional pro Milei trata de colocar como motivo del conflicto y de la “crisis empresarial” a los trabajadores y a su Comisión Interna que no sigue el camino entreguista de la burocracia sindical y su “modelo” de delegados patronales.

Junto a Dr. Ahorro, a la gran huelga de Sealed Air, la química que va para dos semanas de huelga general ante 65 despidos, junto a Verónica en Santa Fe con sus 700 trabajadores al borde de la calle, haciendo permanencia ante el vaciamiento, junto a Acerías Berisso, donde cerraron de buenas a primeras sin pagar nada de nada, se van configurando nuevos conflictos que tratan de escapar de las garras de la burocracia, como Georgalos o Secco, como Ilva con su acampe de meses, como Morvillo aún ocupada por sus trabajadores sometidos a la quiebra, como Fate que acaba de ir a nuevos paros dispuestos por el Sutna contra su congelamiento salarial de 12 meses, mientras la patronal presiona por más y más retiros voluntarios. La que no ve ni siente lo que pasa es la burocracia sindical de todos los colores y de la abrumadora mayoría de los gremios que o los traiciona directamente o los aíslan, como pasó con la formidable lucha del Garrahan que se impuso con el apoyo popular y la tenacidad de su colectivo y la política asamblearia de la dirección clasista del conflicto.

Apoyar cada lucha es, claramente un deber de los partidos obreros, pero tenemos que ir por más. Hay que enhebrar el proceso de la vanguardia obrera y la lucha general contra la Reforma Labora es crucial para eso. El Plenario del Sindicalismo Combativo, el Movimiento Piquetero y las Organizaciones de Jubilados han convocado una reunión próxima para convocar una gran acción independiente ante el tratamiento de la Reforma Laboral. Lustramax, por supuesto ha sido convocada. Si se va armando un rumbo de paro general con movilización, como sugiere la convocatoria de la UOM, más aún todas las organizaciones obreras combativas y de lucha, la izquierda en su conjunto, tenemos que ser impulsores de que centenares de miles ganemos las calles contra la Reforma Laboral. No la queremos ni de hecho, como en Lustramax, ni de derecho. Y repudiamos el colaboracionismo de la burocracia sindical cegetista que se sienta a negociar lo innegociable.

Lustramax, una patronal a medida de un gobierno ajustador y esclavista
Nuevamente la gendarmería protegiendo al capital y amedrentando a los trabajadores. -
prensaobrera.com