Sindicales

16/8/2024

Mar del Plata: ¿qué dejó el conflicto municipal?

Tomemos impulso para defender el salario y el cct.

Corresponsal.

Después de cuatro meses de conflicto, el STM (Sindicato de Trabajadores Municipales) cerró un acuerdo con el gobierno municipal, sin consultarlo con las bases que mostraban una gran disposición a la lucha. En todo el conflicto, y pese a las presiones y descuentos, se sostuvieron todas las medidas: paros, retenciones de tareas, trabajo a reglamento, vigilia, ruidazos y movilizaciones, y se acababa de hacer un ruidazo por la educación municipal con muchísima participación, aún bajo la lluvia. La concurrencia motivó una convocatoria a un paro del sector educativo que el sindicato levantó, sin consultar.

El acuerdo estipula un 10% de aumento con los haberes de agosto sobre el salario de julio, 10% con el sueldo de septiembre y 9% con el de octubre. Es decir que la primera cuota empieza a cobrarse recién en septiembre. Como resultado, sumado al 10% que el intendente ya otorgó por decreto, recién en noviembre cobraríamos un acumulado de 39% por todo concepto de paritaria 2024 y se “convocaría” a una nueva negociación.

El sindicato no peleó el reintegro de los descuentos. Por tanto, no se devuelven los descuentos por paros y retenciones de tareas que el Ejecutivo viene aplicando desde junio, y que este mes golpearon fuerte a la docencia con casi $7000 de descuento por módulo.

La propuesta es superadora respecto del 10% del planteo inicial que Montenegro sostuvo por casi tres meses, y es evidente que es resultado de la lucha de las y los trabajadores. Sin embargo, está muy por detrás de la recomposición que necesitamos y en todos los lugares de trabajo queda la sensación de que si hubiéramos ido por más, podíamos obtener más.

El acuerdo contrasta con los datos de la inflación, que estipulan un acumulado de 87% entre enero y julio y un incremento de 263,4% en el interanual. Y estos son los datos del primer semestre, mientras que nuestro aumento se va a ir concretando en cuotas desde septiembre a noviembre, desconociendo qué va a pasar con la inflación y ante el escenario de una eventual devaluación.

La segunda propuesta que Montenegro había hecho, conquistada luego de la movilización al Ministerio de Trabajo, por la cual este mes ya hubiéramos cobrado un 13% de aumento, fue rechazada en forma contundente por el 70% de las bases, quienes continuaron con las medidas de lucha. Hay que destacar lo difícil que es sostener retenciones parciales y trabajo a reglamento, y así y todo se sostuvo. La retención parcial, con presencia en el lugar de trabajo, fomenta el enfrentamiento con los vecinos que esperan turnos durante semanas y que usan servicios colapsados (como la pileta del Emder que se encuentra sin calefacción) y, encima de todo, se encuentran cara a cara con trabajadores "reteniendo" por tiempo indeterminado.

Pese a todas las dificultades, medidas laxas, dilatadas en el tiempo, falta de asambleas (una sola en cuatro meses de conflicto), presiones mediáticas y descuentos, en todos los sectores se llevaron adelante las medidas y se sumaron ruidazos, carteleadas y otras acciones por lugar de trabajo. La voluntad de luchar de los y las municipales contrasta con el accionar de la dirección del STM que nunca buscó la deliberación y resolución colectiva del plan de lucha, se negó a profundizarlo con paros progresivos, Los pocos paros que se hicieron no los preparó en los lugares de trabajo, no convocó al conjunto de los gremios a rodear la lucha por salarios con medidas reales (más allá de una foto o una declaración). Ni hablar de la completa ausencia de la CGT en un conflicto tan grande e importante para la ciudad. Así, el STM cerró sin consultar con nadie, ante la posibilidad muy segura de un rechazo de parte de las bases, que lo hubiera obligado a continuar con medidas de lucha.

Tenemos que sacar conclusiones de este conflicto para prepararnos para la reapertura de la negociación en noviembre. Además de la cuestión salarial tenemos que mantenernos en alerta frente al ataque de Montenegro al convenio de trabajo y su proyecto de ordenanza que busca declarar “esencial” la actividad municipal para cercenar nuestro derecho a huelga y organización -al mejor estilo Ley Finocchiaro de esencialidad educativa-. Aunque por el momento tuvo que retroceder frente a la lucha y los reveses en el Ministerio de trabajo y la justicia respecto del CCT, persiste su intento de aplicar una reforma regresiva de nuestro régimen laboral.

Para enfrentarlo, la clave va a estar en la deliberación colectiva, con delegados y delegadas elegidos en forma genuina que representen a cada lugar de trabajo (no sólo por sector), con asambleas por lugar de trabajo y asambleas extraordinarias que voten un plan de lucha progresivo y que se profundice. Las y los trabajadores hemos mostrado una gran disposición a luchar y organizarnos y sabemos que solo de la mano de nuestra organización vendrá el freno al ajuste de Montenegro contra nuestros salarios y las condiciones de vida de las y los marplatenses.

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