Sindicales

20/7/2022|1649

¿Marchará la CGT? ¿A favor o en contra del gobierno y el ajuste?

Las luchas y el debate del paro nacional, en el centro del plenario de la CSC del 6/8

Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña

Luego de deshojar la margarita durante meses la mesa chica de la CGT definió convocar el 17 de agosto a una movilización del Obelisco a Plaza Congreso, “contra la inflación”, “sin acto ni oradores y en favor de un acuerdo nacional para superar la crisis socioeconómica”. Pero nada menos que Hugo Moyano disparó el debate más grande: propuso que sea definitivamente “en apoyo al gobierno”. Sí, aunque no lo creas, al del ajuste de Batakis y el FMI. ¿Se hará esta movilización?

La movida esquivará, cuidadosamente, la Casa Rosada y el Parlamento para no interferir en la interna del FdT.

La primera reunión “ampliada” convocada para discutir la propuesta fue boicoteada por el Frente Sindical, de Pablo Moyano, y la Corriente Federal. Según trascendió “la fecha y las consignas fueron acordadas por Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez. Más tarde lo comunicó Héctor Daer oficialmente”.

“No se trata de hacer una marcha porque sí… hay que respaldar al Gobierno, pero con propuestas” explicó el K Walter Correa, secretario general de la CGT Regional Morón; y reclamó “que se activen los mecanismos democráticos de la central”. Aunque, desde ya, no se refirió a la deliberación de las bases de los sindicatos, marginadas de toda consulta.

La instancia decisiva será el Consejo Directivo del 21 de julio, de manera que aún puede haber cambios. Incluso, como señaló Omar Maturano de La Fraternidad: “falta tanto, hay que ver si se hace. Se tienen que poner de acuerdo tres sectores en la CGT”.

Las divergencias son varias. El moyanista Omar Plaini dijo que “marchar contra nadie no es una buena definición” y planteó una “confrontación con el sector que define los precios”. También son partidarios de abrir el juego a las organizaciones sociales oficialistas y a la CTA.

Hugo Yasky incluso ya definió que será participante. Si lo aceptan, claro. La mesa nacional de la CTA de los Trabajadores definió movilizarse el 17 de agosto “para frenar a los desestabilizadores” expresó en un comunicado.

El kirchnerismo sindical también busca apuntar “contra los monopolios” y “ampliar la convocatoria a las Pymes y la Cooperativas”.

Varios de sus voceros vienen insistiendo, en sintonía con las declaraciones CFK, en la necesidad de “un aumento general para todos los trabajadores”, mientras la burocracia cegetista ratifica a muerte las paritarias; y no como recurso defensivo del salario (de hecho, en manos de la burocracia han sido lo contrario) sino por su propio protagonismo.

Ya marcamos lo que dijo Hugo Moyano, devenido en el más férreo defensor de Alberto Fernández.

Estas fisuras en la central preanuncian nuevos choques. Incluso no se descarta una movilización alternativa. Hasta cierto punto la marcha de antorchas por el aniversario de la muerte de Eva Duarte, organizada por el Frente Sindical el 26, será un contrapunto.

El fondo de las divergencias es el lugar de la burocracia en la interna del FdT (hay un distanciamiento de Los Gordos del nonato “albertisimo” y un diálogo inédito con CFK) y, más importante aún, la capacidad para garantizar la paz social y la gobernabilidad, cuando crecen las protestas y las calles son ganadas por el movimiento piquetero que enfrenta el ajuste del Gobierno y el FMI, y algunas paritarias, como la del Sutna, se convierten en grandes batallas por el salario y las condiciones de trabajo.

Las enormes dudas que despierta la convocatoria a una simple marcha y el rechazo explícito de todas las alas de la burocracia a un paro nacional obedece al temor a que se convierta en un canal incontrolable de una irrupción obrera. La ausencia de oradores en la vidriosa movilización en el feriado sanmartiniano remite al trauma del atril de aquel 7 de marzo de 2017.

La movilización será un punto importante del debate del Plenario Nacional de la CSC el 6 de agosto que tendrá por ejes llevar las luchas a la victoria en unidad de ocupados y desocupados, la del Sutna y todas las del momento, el paro nacional y el plan de lucha con ese objetivo y para abrir una intervención de la clase obrera. Algo que empieza a poblar las calles como vimos en estos días, con el movimiento piquetero, con el Sutna, con la huelga de la 60, hasta con la UOM y su paritaria de miseria. Desde el plenario de la CSC impulsaremos un gran congreso nacional de delegados con mandato de asambleas de todos los sindicatos y organizaciones  de desocupados, para discutir un plan económico y social de los trabajadores y las medidas para llevarlo adelante. La cuestión de un nuevo movimiento popular con banderas socialistas pasa, justamente, por poner la clase obrera a la cabeza de una salida a la crisis.