07/04/2020

#McEstafa: los trabajadores de McDonald’s se organizan ante el recorte salarial

Denuncian el recorte de sueldos, persecución y retenimiento de recibos. 

El comienzo del aislamiento social obligatorio sembró una incertidumbre generalizada respecto a los salarios y los puestos de trabajo para amplias capas de la población trabajadora, y es que el desarrollo de la cuarentena trajo aparejada una oleada de despidos en distintas empresas como también en los distintos estratos del Estado. En lo que al sector privado refiere, los casos afloraron siendo el más emblemático el de Techint, que motivó a un gobierno presionado por la situación a lanzar un decreto de prohibición de despidos sobrado de trampas. El mismo no implicó el cese de los ataques al trabajo y los salarios, sino un cambio de rumbo por parte de las patronales. A pesar de que los despidos continúan, ya que el DNU contempla los “despidos con causa”, lo que empieza a replicarse ahora son los recortes de salario, haya o no suspensiones de por medio. 


Es el caso de Arcos Dorados Holdings, la franquicia más grande a nivel mundial de la multinacional de comidas rápidas McDonald's, que opera en Argentina y que recibió todo tipo de denuncias en las redes sociales por un recorte brutal y repentino a los ingresos de sus trabajadores. 


Avasallamiento de derechos laborales y amenazas


En los últimos días, los trabajadores de McDonald's impulsaron la campaña #McEstafa, mediante la cual denuncian un recorte salarial en el mes de marzo al conjunto de los empleados. Los trabajadores considerados de riesgo, que fueron enviados a sus casas previo a la cuarentena bajo la promesa de licencias con pleno goce de haberes, se encontraron el día viernes 3/4 con la noticia de que sólo les pagarían un porcentaje de las horas trabajadas, y que el presentismo, que se corresponde a un 14% del monto total, tampoco sería depositado. Finalmente el lunes 6/4, postergada ya la fecha del pago de salarios y sin respuestas por parte de la empresa, la decisión de pagar un porcentaje mínimo de las horas trabajadas y sin goce del presentismo se hizo extensiva al total de los trabajadores. Muchos de los cuales desempeñaron funciones hasta el último momento, e incluso en algunos casos fueron liberados de sus tareas laborales ya comenzado el aislamiento obligatorio. 


No obstante, esto se da de forma desigual. Los trabajadores denuncian que algunos sufren recortes salariales menores y que otros sufren recortes mayores, llegando en el caso más aberrante al número de $500 por la última quincena de marzo. Esto suscitó un repudio masivo, ya que como si fuera poco, se les niegan los recibos de sueldo y la patronal sólo les ofrece respuestas evasivas para justificarse. 


Por otro lado, la empresa tomó la decisión de que algunos trabajadores sigan realizando  tareas de reparto, las cuales los colocan en una vulnerabilidad extrema ya que no se les garantizan insumos básicos de prevención. 




¿Y el sindicato? 


Ante el reiterado planteo de reclamos por parte de los trabajadores de las cadenas de comida rápida, la burocracia del Sindicato de Pasteleros -conducido por Luis Hlebowicz- sólo se limitó a sacar un comunicado el 2 de abril, sin plantear ninguna medida de organización o relevamiento de los trabajadores afectados. En el comunicado insta a las empresas a “cumplir las normativas vigentes” y carga a los trabajadores la responsabilidad de “denunciar cualquier irregularidad ante el Ministerio de Trabajo”, el mismo Ministerio de Trabajo que homologó los 1500 despidos de Techint recientemente. 


No es sorprendente este rol de contención y complicidad, ya que la misma patronal alega que la decisión del recorte salarial fue consensuada con el gremio, hecho que no fue informado por ninguna de las vías habituales de comunicación del sindicato con los trabajadores. En medio del desarrollo de la pandemia, pareciera ser que entendieron bien la recomendación de lavarse las manos.


Esto motivó la organización independiente de los trabajadores, que desde hace años son perseguidos por Arcos Dorados impidiéndoles la votación de delegados. En los distintos locales, los empleados se sacan fotos y producen videos con carteles compuestos de diversas consignas como “McDonald's no paga lo que corresponde”, o “McDonald's con $3.000 no vivimos”. Eso sí: resguardando sus identidades y tapándose las caras. Y es que esta campaña motivó las amenazas por parte de los gerentes, que también, según denuncian los trabajadores, llegaron a comentar en las redes sociales que “tienen salud en medio de la pandemia y encima se quejan”.  




Que los trabajadores no paguen la crisis


Arcos Dorados Holdings opera actualmente en 20 países de América Latina. Llegando a reportar el pasado año una ganancia neta de casi 90 millones de dólares, la firma anunció a su vez que logró un acuerdo con McDonald’s para la apertura de nuevos locales en toda la región, donde ya suma más de 2.000. Como parte de este plan de conjunto, la firma iba a celebrar este 28 de abril una junta general de accionistas, que finalmente se vio frustrada por el cierre internacional de aeropuertos y cancelamiento de vuelos. Pero sin embargo, pese a las ganancias siderales del grupo empresarial y su tentativa de expansión, el fantasma de la recesión mundial agravado por la expansión del CoVid-19 ha motivado a la firma a descargar el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Una ofensiva similar ha adoptado la patronal de Alsea, que posee la franquicia de las cadenas Starbucks y Burger King en varios países del mundo.


Estas empresas, que operan como la primer salida laboral de la juventud, son ampliamente reconocidas por el alto nivel de precarización laboral que ejercen: salarios de miseria -en su mayoría debajo de la línea de pobreza-, contratación de menores de edad, obligación de realizar horas extras no pagas, falta de herramientas laborales, malos tratos, abusos laborales y realización de multiplicidad de tareas son una moneda corriente. 


La defensa del salario de los trabajadores de McDonald’s se inscribe en la lucha del conjunto de los trabajadores contra la tentativa de descargar la crisis sobre nuestras espaldas. Se hace más necesaria que nunca la organización independiente de los empleados de McDonald’s como de todas las cadenas de comida rápida, en reclamo del pago de la totalidad de los salarios, contra el descuento del presentismo, por el fin de los contratos basura y un salario igual a la canasta básica familiar.

 

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