Sindicales

24/2/2023

Precarización laboral

Millones de trabajadores buscan dos empleos para llegar a fin de mes

3,1 millones de trabajadores buscan un segundo empleo y 2,2 millones de subocupados requieren más horas de trabajo.

Largas filas por trabajo.

Las cifras del Indec correspondientes al mercado laboral dejan al descubierto un avance en la precarización del mercado de trabajo, que da cuenta de los bajos salarios y contrataciones precarias y no registradas. 3,1 millones de trabajadores buscan un segundo empleo y 2,2 millones de subocupados requieren más horas de trabajo para poder llegar a fin de mes.

Los datos se desprenden de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) total urbano del Indec, del tercer trimestre de 2022, y muestran una realidad que también se expresa en las calles, con una fuerte demanda laboral que satura una oferta limitada y cuyos salarios equivalen a una porción menor de los ingresos necesarios para vivir.

Esto ha quedado de manifiesto con el impacto reciente de una búsqueda laboral de la cadena de supermercados Coto de su sucursal en Tigre (Buenos Aires) para cubrir 600 vacantes, con filas de hasta cuatro cuadras y demoras de 13 horas para obtener una entrevista presencial, por empleo con salarios por debajo de la línea de pobreza.

“No es mi primer empleo, ya tengo uno pero quiero buscar una mejor oportunidad”, comentó uno de los entrevistados por el medio C5N, dando cuenta de una sobresaturación de un mercado laboral estrecho.

Cabe añadir que según los datos oficiales hay un total de 3,5 millones de asalariados que se desenvuelven en la informalidad, donde prima la precariedad laboral y los salarios se encuentran muy por detrás de los que establecen las paritarias de cada sector. Se trata de un sector que creció en el último periodo, superando el 38% del mercado laboral.

Los “avances” que el gobierno alega en la reducción de la tasa de desocupación no se condicen con la creación de nuevos puestos de trabajo, cuya tasa de empleo viene disminuyendo, sino al hecho de que los y las trabajadoras desisten de seguir buscando empleo donde no lo hay, quedando por fuera de la estadística.

Contra la idea patronal de que una reforma laboral y la destrucción de conquistas y derechos de los trabajadores abriría nuevas oportunidades laborales y empleos para un mercado en picada, lo que queda de manifiesto es que el ataque contra los salarios redunda en una necesidad de emplearse en distintos trabajos o aumentar la carga horaria para poder superar los niveles de pobreza.

Es lo que queda de manifiesto con el dato del ingreso medio de los asalariados registrados, que asciende a $102.247 y no llega a cubrir ni dos terceras partes de una canasta básica de pobreza; siendo esto peor para el caso de los trabajadores en la informalidad con un ingreso medio de $44.214.

Ese último dato explica por si solo la ofensiva patronal y gubernamental contra los trabajadores precarizados del Potenciar Trabajo y los piqueteros que luchan contra los despidos y recortes. La clase capitalista aspira a quebrar el piso salarial fáctico que representa la cobertura de los programas sociales, que evita que los salarios aún más.

El gobierno nacional no crea, directa ni indirectamente, ningún empleo, sino que respalda las condiciones de precarización laboral impuestas por las patronales –y aplicadas con contratos basuras por el propio Estado- que golpean a los trabajadores y obligan a una competencia agotadora por la obtención de un trabajo mal pago.

La defensa del trabajo viene de la mano de la organización independiente de los trabajadores, como lo hace la Unidad Piquetera en el movimiento de desocupados: con un programa independiente que plantea la creación de trabajo genuino y la satisfacción de las necesidades populares. Un programa contrario a la orientación de ajuste de este gobierno, la oposición patronal y el FMI.