24/06/2020

Paritaria de la alimentación: una conciliación obligatoria que da aire a las patronales

Impulsemos asambleas y plenarios de delegados para resolver cómo continuar.

En el marco del conflicto salarial en la industria de la alimentación, el Ministerio de Trabajo dictó este jueves 18 una conciliación obligatoria por 15 días.


La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (Ftia) había anunciado un paro nacional de dos horas por turno para ese día, una medida que se encuentra muy por detrás de la bronca y disposición a la lucha que recorre el gremio. De todos modos, no llegó a concretarse por la rapidez con que el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación y el sindicato, una vez más sin consulta a los trabajadores, la aceptó. Obviamente, la medida tuvo por finalidad descomprimir el malestar que existe por abajo, y se resolvió a sabiendas de que tendría este resultado transitorio: otros quince días de gracia a las patronales.


Ganancias siderales, ajuste contra los trabajadores


La paritaria del sector se encuentra vencida desde abril, y las patronales han pedido la postergación con el argumento de que “el sector atraviesa una situación de crisis”. La realidad es que incluso en la cuarentena no pararon de acumular ganancias, incrementando los precios por encima de la inflación.


En contraste con ello, el salario inicial del sector, cercano a los 40 mil pesos (en bruto), se encuentra hoy muy por debajo de la canasta de pobreza, que según el Indec se ubicaba en 43 mil pesos en mayo.


En “compensación”, las cámaras empresarias ofrecen un bono de 4 mil pesos, a pagar en dos cuotas, y reabrir el debate en septiembre. Se trata de una verdadera burla, que no solo no equipara ni por asomo la pérdida salarial de estos meses, sino que desconoce el esfuerzo de quienes arriesgamos nuestra salud y la de nuestras familias en plena pandemia.


Las patronales se valen del virus para intentar imponer todo tipo de atropellos. Los ejemplos abundan: Mondelez-Stani, cuya “actividad esencial” es la producción de golosinas, acumuló stock y luego intentó avanzar con suspensiones; 5 Hispanos, de La Matanza, descontó el 50% de los salarios desde la vigencia del aislamiento (pese a que la planta no paró) y ahora pretende pagar el aguinaldo en 4 cuotas; La Nirva adeuda ocho meses de salario.


Amparado en el pacto UIA-CGT-Gobierno, al que adhirió la Ftia, Arcor paga el 75% del salario a los afectados por la pandemia, en todas sus plantas del país.


A las rebajas salariales y las suspensiones se suma la ausencia de verdaderos protocolos que garanticen la seguridad de los trabajadores. Los que existen están hechos a la medida de las patronales, permitiendo la continuidad del funcionamiento de las plantas que detectan casos de Covid-19, sin testeos masivos ni las desinfecciones correspondientes. Eso ocurre en grandes plantas como Mondelez-Kraft, donde ya se registraron varios contagios.


En todos estos casos, los trabajadores han resistido con medidas de lucha.


Convidados de piedra


La “oferta” patronal fue rechazada por la Federación, que elevó un pedido de aumento del 15% en tres cuotas para los meses de mayo, junio y julio y la reapertura para agosto. Esta propuesta, que sigue dejando a la escala lejos de la canasta familiar, no fue debatida ni aprobada en ninguna asamblea de la alimentación.


Los trabajadores somos convidados de piedra del debate sobre nuestro salario y nuestras condiciones de trabajo.


Asambleas en todas las plantas y plenarios de delegados


Los trabajadores de la alimentación, al igual que el resto de la población obrera, vivimos una verdadera catástrofe. El gobierno de Alberto Fernández dice proteger los derechos de los trabajadores, pero ha dejado pasar 150 mil despidos desde que comenzó el aislamiento obligatorio, avaló el pacto de rebaja salarial UIA-CGT, congeló la movilidad jubilatoria y ahora anunció el pago fraccionado del aguinaldo a los estatales, marcando un camino que seguirán todos los empresarios.


Solo una intervención decidida de la base del movimiento obrero puede contrarrestar la ofensiva de las empresas, que es secundada por las direcciones sindicales y apañada por el Ministerio de Trabajo.


Es imprescindible impulsar asambleas y plenarios de delegados que fijen los reclamos salariales y las medidas de lucha para conquistarlos; para elegir comisiones de seguridad en cada planta y vigilar el cumplimiento de verdaderos protocolos sanitarios, que resguarden la salud de los trabajadores.


¡Que nada se resuelva al margen de los trabajadores!


La defensa de nuestro salario, de nuestras condiciones de trabajo y de nuestra salud, en estos momentos tan delicados, no pueden quedar en manos de la dirección de Rodolfo Daer (titular del sindicato de alimentación de la capital) y Héctor Morcillo (secretario general del Ftia), responsables de tantas agachadas.


Los trabajadores de la alimentación que integramos la Coordinadora Sindical Clasista impulsamos este planteo y llamamos a defender nuestros reclamos en unidad con el movimiento obrero combativo. Por eso hemos formado parte de las acciones llevadas adelante por el Plenario del Sindicalismo Combativo, que el 16 de junio realizó una jornada nacional, en la mayoría de las provincias del país, unificando la lucha de los sindicatos, comisiones internas y agrupaciones antiburocráticas.

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