18/07/2020

Rigolleau y Cattorini: se disparan los contagios y la facturación

Entre 60 y 70 contagios sumando ambas plantas.

En estos 120 días de cuarentena, las dos grandes fábricas del vidrio pertenecientes a la misma patronal, ubicadas en la zona sur del conurbano bonaerense, no han dejado de producir, consideradas “esenciales” por la elaboración de botellas de whisky, vinos y cerveza en su gran mayoría, nada esenciales por cierto.

El brote de contagios comenzó en Cattorini y luego avanzó en Rigolleau, algo esperable ya que parte del personal suele ser trasladado de una planta a otra, contando al momento, según trascendió, unos 60 o 70 contagiados entre ambas plantas, sin embargo pueden ser más debido a que no hay información oficial por parte de la empresa. De hecho, desde el primer momento la patronal ocultó los contagios con el fin de no afectar la producción, licenciando siempre a una cantidad muy limitada de trabajadores. A pesar que las medidas sanitarias se tomaron muchas semanas después de comenzar la cuarentena, los trabajadores aún denuncian las malas condiciones de los elementos de higiene como los barbijos que se reparten en Rigolleau.

En esta planta, como en la de Cattorini, la salud nunca fue prioridad para la patronal, tanto es así que hace apenas dos meses un obrero murió aplastado por una bolsa de cuarzo y la planta siguió operando como si nada hubiera ocurrido. Los aprietes patronales a los trabajadores para que asistan al trabajo, bajo amenaza de reducción salarial o despido, alcanzan a obreros de más de 60 años y otros que presentan factores de riesgo.

La flexibilización de la cuarentena anunciada por Fernández y Kicillof potencia la posibilidad de mayores contagios en Cattorini y Rigolleau. En lo que va de estos meses, el municipio que lidera la camporista Mayra Mendoza no se animó a tomar medidas que afecten la producción, solo hicieron recorridas para la foto. El “salida” de la cuarentena está guiada solo por la defensa de los beneficios capitalistas.

Salud no, salarios tampoco

El comienzo de la cuarentena transcurrió con extorsiones de rebajas salariales para los que no asistan a trabajar por mantener el aislamiento obligatorio, lo que fue un anticipo con aval del sindicato (Soiva) de las suspensiones con rebaja salarial que luego firmó la UIA con la CGT.

Los salarios del vidrio vienen congelados desde enero cuando recibieron el último aumento de la paritaria 2019, que dicho sea de paso quedó varios puntos por debajo de la inflación, y no se abrió la negociación paritaria a pesar que su vencimiento fue en marzo. Estos siete meses de congelamiento salarial se contraponen con una disparada de las acciones de Rigolleau que aparece en el ranking de las empresas cuyas acciones más ganaron en lo que va del 2020 ( iProfesional, 1/7). Los beneficios extraordinarios de las hermanas Cattorini se reflejan en los niveles de producción, la salida de camiones con mercadería y la incorporación de personal en estos meses.

Mientras la inflación frenó su ritmo de crecimiento solo por el derrumbe de la economía, pero se espera una disparada para el segundo semestre, se plantea la defensa del salario y la vigencia paritaria como un tema urgente. Hay comentarios en los “pasillos” de un bono de $30 mil en 6 cuotas que estaría negociando el gremio y las patronales, que de darse no llega a compensar lo perdido en los primeros seis meses del año, y mucho menos será un freno a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios del vidrio frente a lo que se viene.

Es necesario que se convoquen asambleas en cada planta por la defensa de la salud y del salario. Que se conformen comisiones de higiene que elaboren un protocolo obrero, que priorice la salud de las familias trabajadoras. En un cuadro de aumento exponencial de los contagios en ambas plantas es necesario un testeo masivo y licenciamiento para casos confirmados y sospechosos, y la desinfección completa de ambas plantas.

La asamblea obrera debe deliberar y resolver un pliego salarial y un plan de lucha para defender el salario, por lo perdido en 2019 y en lo que va del 2020, y para enfrentar la ofensiva capitalista contra el salario y los puestos de trabajo. Mientras la burocracia sindical de la CGT y de los sindicatos integrados al Estado ponen en pie un Pacto Social antiobrero junto a la UIA, es necesario defender un rumbo independiente y de lucha en cada fábrica y lugar de trabajo, y esto está planteado también en las plantas del vidrio de la zona sur.

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