Sociedad

13/5/2022

Alquileres: 1907-2022 la misma lucha por el derecho a la vivienda

Ciudad de Buenos Aires.

Con el único propósito de terminar con las limitadísimas regulaciones que impone la Ley de Alquileres votada en 2019 (tres años de contrato, actualización anual), la Cámara de Diputados resolvió darle un tratamiento express a su modificación con cuatro sesiones de expositores en la Comisión de Legislación General, sin haberse constituido aún la mayoría de las comisiones, como resultado de la crisis entre y dentro de los principales bloques patronales.

Como ocurriera con el pacto con el FMI volvieron a acordar para beneficiar al gran capital -en este caso inmobiliario- en perjuicio de millones de trabajadores inquilinos.

El objetivo era amplificar la campaña lanzada por Massa y replicada por la oposición de Juntos por el Cambio que plantea que el mercado sea el que “libremente” establezca los plazos de contratos y su actualización. Así se pudo escuchar de las cámaras y agentes inmobiliarios que la propiedad privada es un derecho que se encuentra por encima de los demás y que pretender afectarlo provoca más retracción en la oferta de viviendas para alquilar.

De hecho, nos encontramos ante un lock out de los especuladores inmobiliarios para imponer sus condiciones. La diferencia entre dos o tres años de contrato es fundamental, ya que establece un horizonte para que la vida cotidiana pueda tener algún grado de planificación, manteniendo a los hijos en la misma escuela, ampliando la periodicidad en la que deberán pagar los costos y comisiones de un nuevo contrato. Esto último es la clave de la oposición de las inmobiliarias.

Los inquilinos dejaron crudos testimonios de la arbitrariedad y la extorsión permanente a que son sometidos. Lucas Stevani, dirigente del Polo Obrero de La Plata, manifestó: “Los trabajadores desocupados y precarizados tenemos vedado un derecho constitucional como es el derecho a la vivienda, lo cual es un problema explosivo en nuestro país que posee un déficit habitacional de más de dos millones de viviendas” y agregó que “esto obliga a que los trabajadores se vayan de las ciudades para vivir en asentamientos o terrenos ocupados. En la provincia de Buenos Aires hay miles de Guernicas”.

Los hipotecados UVA, otras víctimas de la nefasta política de vivienda de los distintos gobiernos, se solidarizaron a través de Claudia Pilo: “Los hipotecados UVA pasamos por ese infierno, sabemos las dificultades que afrontan a la hora de buscar una vivienda para alquilar, o renovar un contrato. Pensábamos que ese camino de incertidumbre… lo teníamos allanado, pero no, ahora somos inquilinos de los bancos”.

Fueron muchos los expositores que denunciaron situaciones gravísimas, como Roberto Díaz de Río Negro quien planteó que “hay inquilinos que terminan viviendo en carpas, durmiendo en autos. Este es el impacto que está teniendo la respuesta del mercado inmobiliario hacia las regulaciones que debería imponer la ley. La mitad de los inquilinos no tiene contratos”. Valeria Toledo, de Villa La Angostura, describió la situación de quienes viven y trabajan en zonas turísticas, obligados desocupar las propiedades en la temporada

Finalmente, Glenda Gomez, de Inquilinos por un Techo Digno, explicó: “Tenemos que ponerle un tope a las renovaciones y un techo a los alquileres y tener como referencia el salario mínimo vital y móvil”. Recordó la huelga de inquilinos de 1907 y concluyó: “No queremos más la esclavitud de entregar el 80% de nuestros salarios para vivir bajo un techo que muchas veces no es habitable”. Susana González (Chaco) también planteó la huelga de inquilinos y la cesación de pagos para defender el derecho a la vivienda.

1907: la Huelga de Inquilinos

La emergencia habitacional actual no puede menos que recordar la “Huelga de las Escobas” de 1907. En ese entonces, el precio de una pieza triplicaba en valores reales el de 1870. Con una corriente inmigratoria de 40.000 trabajadores por año, el negocio especulativo se acelera con la construcción de “casas para pobres” sin baños o a lo suma con uno para 60 personas (Christian Rath en Prensa Obrera 8/10/16).

El hacinamiento y la ausencia total de servicios, sumados a los constantes aumentos en los valores del alquiler, estallan cuando los propietarios trasladan los aumentos de impuestos. Las asambleas de los conventillos resuelven dejar de pagar y presentar un pliego de reclamos exigiendo la rebaja del 30% de los alquileres, la supresión de los tres meses de depósito, mejoras sanitarias y ninguna represalia. En pocos días el movimiento de lucha se extiende con una rapidez inusitada: casi 2.000 conventillos han dejado de pagar el alquiler, casi un 80% del total de inquilinatos en Buenos Aires con unos cien mil huelguistas en su interior. La huelga se hace fuerte en Rosario y comienza a desplegarse en Bahía Blanca y Córdoba (Ídem).

La firmeza del movimiento divide el frente patronal y mientras algunos propietarios aceptan los reclamos otros reclaman el desalojo. El intendente pide al gobierno la suspensión de impuestos y el gobierno decide aplicar la Ley de Residencia (expulsión a los extranjeros) y desalojar con la policía. Los choques callejeros se intensifican con gran protagonismo de las mujeres y los pibes. Los desalojados acampan en las plazas. Los tibios coqueteos de la UCR con el movimiento desaparecen frente a la tendencia obrera a una rebelión generalizada. Aunque el movimiento refluye, en muchos conventillos organizados se obtiene un congelamiento en los alquileres.

2022: por un sindicato de inquilinos

A 115 años de esta gesta las similitudes con la actualidad son importantes. En 1907 la clase obrera culminaba un proceso de 30 años de sindicalización con 200 sindicatos y 100.000 afiliados. Era una vanguardia combativa y clasista dirigida por anarquistas y socialistas, en los que la cuestión de la vivienda ocupaba junto a la jornada de ocho horas el centro de las reivindicaciones.

Hoy esa vanguardia se expresa en el movimiento piquetero, crecientemente organizado y políticamente independiente donde la lucha por la vivienda y la organización en las barriadas es tarea cotidiana.

El Partido Obrero en el Frente de Izquierda viene presentando proyectos de ley frente a la emergencia en el acceso a la vivienda, tanto en las legislaturas como en el Congreso, que proponen una salida obrera a la crisis habitacional.

Como en 1907, para doblegar a los especuladores inmobiliarios es clave la irrupción de los inquilinos organizados y movilizados, poner en pie un sindicato sobre la base de asambleas por manzana y por barrio y desenvolver un movimiento profundo de trabajadores inquilinos, sin ataduras de ningún tipo con los gobiernos capitalistas.