Sociedad

11/9/2026

El experimento Siri

A propósito de un programa periodístico hecho con IA.

Agregar Prensa Obrera como
medio preferido en Google
Santiago Siri

Santiago Siri, quien se define como divulgador tech y en ese carácter aparece con bastante frecuencia en la tevé y en las redes, acaba de lanzar un programa periodístico realizado íntegramente con IA, que se emitirá desde su cuenta de Instagram todos los días a las 7 de la mañana. El Primer Feca es el nombre del producto que ya cosechó más protestas que asombro ante una realización que, desde el vamos, fue bastante defectuosa, como muchos se apuraron a hacérselo notar: errores en la dicción de los avatares periodistas, en la sincronización de los subtítulos y hasta en los textos escritos en pizarras o afiches que se ven en ese simulado consejo de redacción. Todos problemas que alguien podría atribuir al debut del programa artificial. Basta comparar las imperfecciones que veíamos hace unos años en los primeros videos producidos por inteligencia artificial con los más recientes deepfakes, para notar que cuesta diferenciarlos de los auténticos.

Con todo, el debate más interesante fue abierto desde el campo periodístico como respuesta a un “experimento” que Siri promovía para demostrar “cuánto del medio puede existir sin nosotros”. Un propósito que, por un lado, sintoniza con el ataque furioso de Milei y secuaces que repiquetean su fascista consigna de NOLSAP (“No Odiamos Lo Suficiente A Los Periodistas”) y, por el otro, con un cuadro de deterioro salarial, despidos y precarización laboral cada vez más grave.

Como las críticas se viralizaron más que su programa, Siri escribió en su defensa una “Carta abierta al periodismo” en la que expone “ocho cosas que quiere decir”. Algunas de sus “cosas” son contradictorias con su propia empresa. Siri sostiene que no se pueden frenar las transiciones tecnológicas, pero sí podemos “discutir cómo acompañarlas, cómo repartir sus beneficios, cómo formar a las personas y cómo evitar que todo el aumento de productividad quede concentrado en unos pocos”. Presentar los desarrollos tecnológicos como la inevitabilidad de un fenómeno natural ya podría ser señalado como un problema. Pero todavía peor: ¿qué tiene que ver un programa donde se despide a todo el plantel periodístico para reemplazarlo por avatares con el declarado propósito de que “hay que discutir…”? Otras afirmaciones son de un tecno-optimismo alarmante: si bien reconoce que la IA no es neutral, le atribuye la capacidad de ayudarnos a salir de la “lógica de la polarización” o de “ayudarnos a recuperar el diálogo”. Inevitable y… mágica.

Siri solo acepta una crítica y “la toma”. Se refiere a la “falta de diversidad” entre la galería de sus encarnaciones digitales. El divulgador tampoco tuvo suerte con este reconocimiento. Días después, el periodista Matías Cansonetta denunció que uno de los personajes se le parece demasiado: “siento que me chorearon la voz y mis imágenes”.

Pero más allá de estas cuestiones y cuestionamientos, nos interesa subrayar el punto ciego de su carta abierta: ese programa, nacido de un prompt, acumula noticias, crónicas, editoriales y entrevistas que fueron producidas por cientos de periodistas.

En su larga declaración, Siri no puede reconocer que sin la apropiación de ese trabajo humano no habría programa. La “transparencia” prometida en las últimas líneas de su misiva pública se vuelve opaca justo en lo que es más evidente.

Pero el experimento Siri es apenas la muestra de un fenómeno de mayor alcance. Así funcionan las corporaciones digitales -las noticias de Google o Facebook, por cas- y de ese mismo modo se alimentan las IA: sobre la base de la depredación de datos que producen otros, del trabajo intelectual humano, de investigadores, escritores o, en este caso, de periodistas en redacciones reales y en condiciones cada vez más precarias.

Más de 150 años después, Marx vuelve a decirnos que debemos salir de la esfera de la circulación, ese engañoso paraíso que celebran los Siri, para descubrir “la morada oculta de la producción”, allí donde todo es explotación.

¿Crisis de demanda? Un nuevo episodio de la burbuja de la IA
¿Crisis de demanda? Un nuevo episodio de la burbuja de la IA
El auge de la inteligencia artificial oculta inversiones ficticias, empresas deficitarias y contradicciones financieras crecientes. -
prensaobrera.com