Sociedad
27/8/2026
Suicidio en Dosuba: la tragedia social de ser joven y trabajador en la Argentina de Milei
La tasa de suicidios creció un 80% entre 2016 y 2025. La juventud trabajadora es el sector más afectado.

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La tragedia social evidenciada en el aumento brutal de la tasa de suicidios en nuestro país durante los últimos años -de la cual hablan hoy los principales medios de comunicación- acaba de llegar a la UBA. Lamentablemente, en las primeras horas del miércoles 26, un joven trabajador no docente de 22 años se arrojó al vacío desde el tercer piso del edificio de Dosuba (dirección sanitaria equivalente a la obra social de la UBA), donde desempeñaba cotidianamente sus tareas.
El suicidio, principal causa de muerte violenta
Independientemente de las particularidades del caso, la trágica decisión del compañero -en su lugar de trabajo- se inscribe en un crecimiento galopante del deterioro de los principales indicadores de salud mental de la población. Lo que comienza a encender las alarmas más fuertes es el incremento de la tasa de suicidio, que, de acuerdo con las estadísticas de los propios organismos oficiales y observatorios universitarios, tiene a la juventud trabajadora como uno de los sectores más afectados por la degradación relevada de la salud mental de la población.
Sin ir más lejos, de acuerdo con el último relevamiento de la tasa de suicidios nacional, correspondiente al año 2025, Argentina ha llegado a una tasa de 11,8 por cada 100.000 habitantes, lo cual significa un crecimiento del 22,6% en relación con 2024 y de casi un 80% (79,8%, para ser más exactos) desde 2016. A partir del año 2023, el suicidio ha pasado a ser la principal causa de muerte violenta, principalmente entre los jóvenes de 15 a 34 años, casi cuadruplicando la tasa de homicidios/femicidios dolosos (11,8 contra 3,6) y superando también considerablemente la tasa de muertes por accidentes. Asimismo, entre el 75 y el 80% de los suicidios corresponden a varones y la franja más afectada es efectivamente la juventud, desde su temprano inicio adolescente (15 años) hasta la adultez joven (34 años).
La juventud trabajadora, el sector más afectado
Además de variables fundamentales relevadas, como género y edad, destacamos como dato predominante en el avance silencioso de la tragedia social y nacional en salud mental la pertenencia de clase: la juventud, pero sobre todo los jóvenes trabajadores y empobrecidos, son el sector social más afectado por el gravísimo empeoramiento de las condiciones de salud mental de la población y por el aumento brusco de la tasa de suicidios e intentos de suicidio.
Una investigación desarrollada desde la pandemia por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (Opsa) de la Facultad de Psicología de la UBA destaca que en los últimos dos años "los niveles de riesgo suicida son mayores en personas más jóvenes y con un estatus socioeconómico autopercibido menor", subrayando además que actualmente el 60% de las personas encuestadas manifestó trastornos al dormir y más de la mitad (52%) señaló estar atravesando una "crisis vital". La investigación resalta que "los participantes más jóvenes y los de sectores socioeconómicos más bajos obtuvieron puntajes más altos en las escalas de ansiedad y depresión. Es decir, a menor nivel socioeconómico y menor edad, mayor ansiedad y depresión". El informe publicado este año también agrega que la situación se agrava por la inaccesibilidad de la juventud más pobre al sistema de salud.
Catástrofe social
Otras investigaciones vienen a consolidar, por medio de los datos, a la juventud obrera de nuestro país como el sector más afectado por la epidemia catastrófica de la salud mental. Por ejemplo, el reciente documento titulado "Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro", en base a una investigación realizada por un equipo de investigadores de la UBA y dirigido por Juan Cruz Esquivel, investigador principal del Conicet, afirma que prácticamente la mitad de los jóvenes (48,9%) en nuestro país son considerados "vulnerables". La ampliación del informe es alarmante y habla a las claras de una catástrofe social: más del 70% de los casos manifestó padecer "problemas frecuentes de nervios o ansiedad", mientras que el 50% adujo sentir "desgano o síntomas compatibles con la depresión". También, un 30% de los jóvenes participantes del estudio asumió dificultades vinculadas a adicciones y/o consumos problemáticos.
El carácter de clase de los jóvenes afectados es elocuente: también el informe subraya que solo el 18,9% tiene un empleo registrado, mientras que el resto sobrevive entre la informalidad, el cuentapropismo y el monotributismo. Asimismo, el 78% no cuenta con cobertura social.
Endeudamiento y ludopatía
El cuadro predominante es el de una catástrofe creciente en las masas trabajadoras, y especialmente en su juventud. Una catástrofe capitalista con las particularidades criminales del gobierno de Milei. No es casual que una de las situaciones actuales más críticas en el plano social, esto es, el endeudamiento, sea también una espada mortal de Damocles sobre la juventud: de acuerdo con un informe del Cepa, elaborado con datos del Banco Central, la morosidad de las familias argentinas con billeteras virtuales y fintech se cuadruplicó entre noviembre de 2024 y junio de 2025, y cuatro de cada diez deudores tienen entre 18 y 34 años. La ludopatía infantojuvenil, promovida por el propio régimen a través de una monstruosa publicidad en redes y programas de casas de apuestas como "salvación rápida", se multiplica de manera alarmante: un estudio de la Cruz Roja Argentina sobre 11.000 estudiantes secundarios de 16 provincias estableció que el 60% está expuesto a las apuestas y que el 16% ya apostó, al menos, una vez.
Los trabajadores de la UBA y la situación de Dosuba
La situación general del trabajador de la UBA -y de las universidades nacionales en general- no escapa a esta catástrofe social. El incumplimiento de Milei en la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario ha producido un desplome en los salarios docentes y no docentes. Al día de hoy, se encuentran atrasados entre un 31 y un 34% en relación con la inflación. Desde la asunción del gobierno liberfacho, los trabajadores docentes y no docentes han perdido, al menos, un tercio de su poder adquisitivo. Al igual que en otros sectores del movimiento obrero, el derrumbe salarial universitario viene siendo "atenuado" con pluriempleo y endeudamiento, ambos fenómenos que tarde o temprano afectan severamente la salud mental de los trabajadores.
Párrafo aparte merece la situación de Dosuba -sector donde pertenecía el compañero que se quitó la vida- en relación con sus servicios de salud mental: desde hace años, tercerizada en la empresa Psiqué, cuenta a su vez con una plantilla reducidísima de profesionales (psicólogos y psiquiatras), y la oferta terapéutica es escasa.
Si bien determinadas situaciones sociales no generan automáticamente suicidios, sí producen condiciones materiales y subjetivas tendientes a la angustia, la desesperación y la degradación de la salud mental de millones. La actual tragedia nacional de la salud mental no se reduce hoy a un problema "de sector". Es un síntoma de la catástrofe capitalista que merece ser barrida.




