Universidad
13/8/2026
Inicio de clases en Económicas-UBA: ¿Qué pasa con la juventud?
Juventud endeudada y universidad en crisis. ¿Como nos reorganizamos para pasar a la ofensiva?
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A una semana de la jornada contra la ley de extranjerización de tierras comienza un nuevo cuatrimestre en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Muchxs jóvenes que vuelven a los pasillos de Córdoba al 2100 habrán formado parte de la multitudinaria marcha que rodeo el congreso el 6, arrancando los capítulos de la Ley de Tierras y de manejo del fuego del paquete del gobierno.
Esto representa un paso importante para una juventud que no logra retomar la iniciativa que supo mostrar con la rebelión universitaria de 2024. Hoy, mientras el gobierno recrudece su ofensiva también atraviesa una crisis cada vez mas profunda. Es el momento ideal para que la juventud se reorganice y pase a la ofensiva, pero aun no se avizora un despertar del movimiento estudiantil. ¿Qué es lo que pasa con la juventud?
El cuadro general
El gobierno atraviesa una crisis profunda, siendo sostenido hasta el día de hoy solo por el apoyo del FMI y el gobierno estadounidense. El costo del rescate es claro: el imperialismo utiliza el endeudamiento externo como herramienta de subordinación política. En consecuencia, el pago de los intereses de deuda demanda el desguace del sistema educativo y los institutos de ciencia y técnica, al tiempo que exige la entrega de nuestras tierras y recursos naturales. Es así que la privatización de la educación universitaria constituye un objetivo central del gobierno, que ensaya claros avances en este sentido.
Mientras tanto, el impacto del programa económico del gobierno sobre la juventud es profundamente negativo. Según un informe de la UBA, el 57% de lxs jóvenes no llega a fin de mes y cerca del 49% de la población de entre 18 y 29 años se encuentra en situación de vulnerabilidad. El dato cobra mayor impacto si consideramos que el 75% depende del ingreso propio y/o el de un familiar como fuente de sustento del hogar y que el 70% cuenta efectivamente con empleo. Es una crisis que se manifiesta en dos elementos contradictorios: tener trabajo ya no alcanza para que la juventud escape de la vulnerabilidad económica y el endeudamiento.
Juventud, precarización e informalidad
Hay varios factores que explican la miseria que atraviesa a la juventud.
En primer lugar, solo el 15% de lxs jóvenes cuenta con empleo registrado, esto no es casual si observamos el perfil de sectores en los que se inserta laboralmente la juventud, caracterizados por el alto grado de informalidad y precarización; comercio, construcción y ventas explican el 63,9% del empleo. La reforma laboral del gobierno, apoyada por sectores del radicalismo y el peronismo, está lejos de mejorar el cuadro: ha legalizado esta estafa contra la juventud.
Detrás de esta crisis, está el salario. La subestimación de la inflación, el alza furiosa en el precio de los servicios, y la política de no homologación de convenios de parte del gobierno se combinan para deprimir mes a mes nuestro salario. Esto se manifiesta en los datos del informe de la UBA: un trabajo ya no es suficiente, casi un cuarto de la juventud empleada trabaja entre 9 y 12 horas diarias. El último refugio de lxs jóvenes trabajadorxs son el pluriempleo y el endeudamiento.
En combinación con el ajuste universitario, este cuadro general explica las brutales tasas de deserción estudiantil: 7 de cada 10 ingresantes no se reciben. Los desproporcionados aumentos del transporte público agudizan el problema, la juventud tiene que elegir entre tomarse el bondi para comer o para ir cursar.
Desmoralización y reservas de lucha
El hecho de que el empeoramiento de las condiciones objetivas de la juventud no se haya canalizado en un alza en la movilización se explica por el rol de contención que vienen jugando las centrales sindicales y las autoridades universitarias. La negativa de la CGT a enfrentar la reforma laboral con un plan de lucha, la entrega de la ley de financiamiento universitario por parte del CIN y el apoyo legislativo del peronismo y el radicalismo son manifestaciones concretas de la contención que se ensaya para evitar un levantamiento popular contra el gobierno de Milei.
Esta contención deviene en desmoralización, que lleva a muchos a plantear que “no pasa nada”. Pero esto dista mucho de ser así, porque en donde se luchó y desbordo la contención, el gobierno retrocedió. Así lo demostró el Garrahan, donde se conquisto un aumento del 61%. O los 5 meses de ocupación de Fate, que arranco fallos positivos. Sin irnos más lejos, la rebelión estudiantil de 2024 manifestó la potencialidad de nuestro movimiento. Superadas momentáneamente las conducciones reformistas y peronistas, el gobierno no tuvo más opción que sentarse a negociar con el rectorado de la UBA la implementación de un aumento por debajo de lo conquistado y la clausura de la rebelión.
“Cosas”, pasan. Las reservas de lucha están, hay que organizarlas. A dos años de la rebelión universitaria, la situación exige un cambio de rumbo: es Milei o nuestra universidad.
Pasemos a la ofensiva
La juventud atraviesa un alza en la simpatía por la izquierda, debemos dar un paso al frente para convertir esta simpatía una alternativa política independiente, que de impulso al movimiento estudiantil frente al ajuste del gobierno contra nuestras condiciones de vida y de cursada.
Si a nivel nacional el gobierno es sostenido por la colaboración del peronismo y el radicalismo, en nuestra facultad pasa lo mismo. El radicalismo dirige el Cece y monopoliza la representación estudiantil en el consejo directivo. Siendo el ala estudiantil del rectorado de la UBA, Nuevo Espacio avanza en la privatización progresiva de nuestra facultad y planes de estudio. Entretanto, el peronismo (Proyecto Económicas/JUP/Unidad Estudiantil) ensaya una adaptación a la política del radicalismo, despolitizando el debate y posando una oposición que resulta impostada si uno observa el voto de su representante por graduados en el Consejo Directivo: sea reforma del plan de estudios, despidos docentes, reforma del sistema de asignaciones o adelanto de elecciones, el peronismo se abstuvo en todas las instancias.
La desmovilización en la FCE es muy profunda, y debemos romper con esto si queremos retomar la iniciativa y asestar un golpear al gobierno. La orientación entreguista de Nuevo Espacio y Proyecto nos trajo hasta aquí, y el cuadro económico de la juventud y de nuestra universidad está en una crisis total.
Desde el MxE entendemos que la situación es crítica, es el momento de dar un paso al frente y construir un polo de independencia política que permita encender la llama de la rebelión estudiantil en la FCE. La experiencia de la jornada del 6/ marca el camino: la movilización popular arrancó los capítulos de la ley de fuegos y tierras al paquete entreguista del gobierno.
Ese es el camino que debemos seguir si anhelamos defender el salario docente, conquistar mejores becas de investigación, frenar el arancelamiento de nuestros contenidos, conquistar un verdadero boleto estudiantil y combatir contra la deserción de nuestrxs compañerxs. ¡Manos a la obra!




