Políticas

11/2/2026

Inflación: aunque la midan como quieran, sigue subiendo

Los datos acumudos del IPC hubieran subido aún más de aplicarse la metodología actualizada.

Javier Milei y Luis Caputo.

El Indec dio a conocer los números de la inflación de enero, con una nueva suba –la octava consecutiva- ubicándose en el 2,9% mensual, el número más alto desde marzo del 2025, dando cuenta de una tendencia alcista en medio del fuerte ajuste fiscal y la política recesiva del gobierno de Milei. Ni los despidos, el ataque a los salarios y la caída del consumo pudo detener la inflación, que sigue confiscando a los trabajadores, con un gobierno que adultera los resultados y no aplica la metodología adecuada, con la cual la acumulación inflacionaria sería aún mayor por el impacto de los tarifazos y las subas en los servicios.

El gobierno está haciendo un papelón allí donde se supone que tenía el único bastión de su política económica “exitosa”, con el supuesto control de la inflación. La inflación sigue creciendo, a pesar de que la población trabajadora cada vez puede consumir menos y que el gobierno manipula las cifras en su favor. Con el 2,9% de enero, el IPC acumula una suba interanual del 32,4%, que sería mayor de aplicarse la nueva metodología de medición que había sido aprobada y que luego el gobierno se retractó para evitar reconocer su fracaso rotundo.

El crecimiento de la inflación en enero estuvo apuntalado, paradójicamente, por un salto en el precio de los alimentos, con las carnes y verduras entre las principales remarcaciones al alza, afectando los principales consumos de la población que cada vez accede con mayores limitaciones a una alimentación adecuada.

Cabe recordar que el gobierno viene de deshacerse del director del Indec, Marco Lavagna, por la maniobra de última hora de desconocer la aplicación de la nueva metodología de medición –que actualiza las costumbres de consumo ponderando mayormente los servicios sobre alimentos y bienes- cuando todo estaba dado para su aplicación a partir de la medición de enero.

Aunque los analistas coinciden que la nueva metodología no hubiera alterado sustancialmente los resultados de enero, debido al fuerte incremento del rubro alimentos, si hace diferencia al considerar el período precedente, con los servicios acumulando subas del 42% desde enero del 2025, contra el 28% promedio en los bienes.

Ahora, mirando hacia adelante, tenemos que en febrero se espera un impacto fuerte en los servicios, por el aumento en las tarifas de luz, gas y agua y en el transporte, junto a las subas en otros rubros como Salud y Educación, que superarían todo pronóstico de la medición caduca.

Las tendencias inflacionarias se combinan con una fuerte retracción del consumo y del poder adquisitivo de la población trabajadora, cuando tenemos que el peso de los gastos fijos y los créditos absorben casi la mitad de los ingresos formales de los trabajadores, según la medición de la consultora Empiria. Con una inflación tan alta el gobierno debe subir las tasas de interés para mantener su esquema, forzando la presión sobre las familias endeudadas y el acceso al cerdito, agravando la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

La marcha atrás del nuevo IPC implica un ajuste de casi $5 billones por la menor actualización de jubilaciones, pensiones y asignaciones que se actualizan automáticamente por inflación. Además de menores pagos vinculados a los títulos públicos capitalizables por CER. Todo esto implica un 0,5% del PBI, según Estudios Económicos del Banco Provincia.

El gobierno nacional montó gran parte de su relato en su supuesta “guerra contra la inflación”, con la cual eventualmente se “recuperaría” el poder adquisitivo de los salarios. Sin embargo, hizo todo lo contrario, utilizando los salarios e ingresos populares como ancla para intentar parar la inflación, derrumbando el consumo y perjudicando a millones de trabajadores, sin obtener que la inflación se detenga.

Más aún. La disparada de los precios es resultado directo de la política económica de Milei, con aumentos mensuales de la carne debido a las exportaciones y al traslado del precio internacional a la “mesa de los argentinos”, así como la dolarización de las tarifas de servicios y los precios de combustibles y otros bienes y servicios de uso obligado para la población.

El plan económico de Milei consiste en la destrucción de los salarios e ingresos populares para abaratar mano de obra y ofrecer un negocio excepcional a los capitalistas, algo que se profundizaría de sancionarse la reforma laboral antiobrera en el Congreso. Hay que detener esta ofensiva criminal y recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, con la movilización, el plan de lucha y la huelga general hasta derrotar a este gobierno hambreador.

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