06/07/2021

¿Qué dejan las elecciones del minoritario claustro de profesores en Sociales UBA?

Por Juan Diez
Delegado general Apuba Sociales

Durante la semana pasada, con ola polar, más de 500 muertes diarias por coronavirus y pese al rechazo de la Comisión Interna No Docente y la Asociación Gremial Docente (AGD) de Sociales de que se realizaran en este contexto, se llevaron adelante las elecciones del minoritario claustro de profesorxs de la Facultad de Ciencias Sociales. Las mismas permitieron ver una vez más (e, incluso, con algunos elementos agravados) el funcionamiento absolutamente antidemocrático de la Universidad, pero también dejan algunas conclusiones para lxs trabajadorxs y el conjunto de la comunidad de Sociales.

En las elecciones para el Consejo Directivo, votaron 225 profesorxs, con 119 votos para el bloque kirchnerista (conformado por la agrupación Cullen, Nexo, el colectivo 39, La Cámpora, La Mella) que lleva como candidata a decana Ana Arias de la carrera de Trabajo Social contra 100 votos del bloque radical y UES que cuenta con el respaldo del Rectorado y que lleva como candidata a Ana Catalano de la carrera de Relaciones del Trabajo y actual vicedecana. De esta manera se repartieron el 50% del Consejo Directivo con 5 consejerxs para el primer bloque y 3 para el segundo.

Sin embargo, la diferencia de 19 votos está muy por detrás de la que esperaban en el bloque ganador, que llamaron a distintos sectores a conformar un frente contra el avance del Rectorado, lo que significa que este último bloque avanzó en buena medida porque se lo permitieron desde los espacios que conforman la otra lista… y que hasta ayer nomás estaban aliados. Es más, las candidatas a decana y vicedecana del bloque “opositor” apoyado por el Rectorado son actualmente funcionarias de la gestión gracias a esa alianza y, hasta hace unos meses, la última estaba a cargo del des-manejo de un área clave como la Secretaría Académica. Pero también porque subestimaron el poder del bloque que responde a Yacobitti frente a profesorxs cuyas convicciones políticas no son demasiado firmes. Ya el año pasado había logrado dar vuelta un consejero ofreciéndole un cargo de subsecretario en Rectorado.

En la previa a las elecciones, fuimos testigxs de una campaña por redes donde los problemas y reclamos históricos de Sociales estuvieron ausentes y se destacaron, en cambio, las acusaciones cruzadas entre los dos bloques «en disputa» sobre la pérdida o falta de llamados a concursos, sobre el ingreso al padrón de 29 profesorxs del CBC (con el aval en su momento de la decana Carolina Mera en el Consejo Superior) que en muchos casos jamás pisaron la Facultad de Sociales sino hasta la semana pasada para votar y la no designación de trabajadorxs de la Facultad, que afecta también al sector no docente. Todas esas acusaciones dejaron al descubierto que los únicos temas que les importan son los concursos sólo de profesorxs. Es que está claro, en este antidemocrático sistema, son quienes conforman el selecto y reducidísimo claustro que tiene la mitad de la representación (8 consejerxs) del Consejo Directivo, mientras 20 mil estudiantes sólo eligen 4 consejerxs, lxs otrxs 4 consejerxs se elige entre lxs 14 mil graduadxs y 350 no docentes no elegimos ningunx consejerx, por más que garantizamos el funcionamiento de la Facultad y el desarrollo de las elecciones. El sistema de elección en la Universidad es como hace más de un siglo en Argentina, previo a la Ley Saénz Peña y el voto universal masculino: las muy minoritarias camarillas profesorales son quienes definen los concursos y así arman y manejan el pequeño padrón de votación que les permite perpetuar sus cargos y privilegios. Está muy lejos de poder hablarse de “democracia universitaria”.

Con el quite del quórum por parte del bloque radical-UES durante 3 sesiones del Consejo Directivo y denuncias cruzadas por mail de falta de democracia y de respeto a la institucionalidad entre los dos bloques, que finalmente se resolvió con un “acercamiento entre actores” como lxs propixs consejerxs lo reconocieron, nuevamente volvieron a mostrar que lo único que les importaba era cerrar el padrón de profesorxs. Sólo para eso hacen acuerdo. No lo hacen para reclamar mayor presupuesto para la Facultad, al que para colmo el Rectorado lo recorta aún más como forma de extorsión, como lo denunciamos desde la Comisión Interna No Docente. Tampoco hacen acuerdo para el pase a planta de contratadxs y tercerizadxs (aunque sí lo hicieron para bloquear el pase como trabajadorxs de la Facultad de estxs últimxs), ni por equipamiento y pago de gastos de conectividad durante este año y medio de pandemia para no docentes, docentes y estudiantes, ni qué hablar para mejorar las herramientas de trabajo, plataformas que se viven cayendo y aumento de personal para agilizar trámites, ni mucho menos por aumentos salariales y salario para docentes sin renta mal llamadxs ad honorem (si bien acá nuevamente sí hicieron acuerdo el año pasado para violentar el listado de la mesa ad hoc votado por el propio Consejo Directivo y los requisitos del mismísimo Rector… con el aval del Rector). ¡Ah, pero después ambas fracciones dicen que vienen a defender la institucionalidad!

Gracias al acuerdo y al calendario electoral desdoblado votado entre los dos bloques de la gestión, todavía no ejercieron su derecho a voto lxs casi 3 mil docentes de Sociales que dan clases todos los días, que votan a fines de agosto en el claustro de graduadxs junto a miles que una vez que recibieron su título no pisaron más la Facultad. Tampoco votaron lxs miles de estudiantes que ni siquiera tienen fecha definida de elecciones por el Rector. Y ni hablar de lxs trabajadorxs no docentes que ni siquiera contamos con claustro en la UBA, gracias al abandono de este legítimo reclamo por parte de la Directiva de APUBA al integrarse a la gestión del Rector Barbieri con cargos de secretario de la Universidad para el secretario general Jorge Anró y de subsecretario para el secretario de prensa del sindicato y ex trabajador de Sociales Hugo Panelo. Sin embargo, como todas las elecciones, su organización y desarrollo sí recayó y recaerá en lxs no docentes que estamos como autoridades de mesa y en la oficina electoral. En Sociales, además de seguir reclamando voz y voto no docente, desde la Comisión Interna conseguimos nuevamente que se pague la hora electoral más alta en toda la UBA y, como horas extra por recibo, haciendo que también impacte en el aguinaldo.

Está claro que estas elecciones que se hacen de espalda a la mayoría de lxs trabajadorxs y estudiantes de la Facultad no van a resolver los problemas de Sociales. Tenemos que tomar en nuestras propias manos la iniciativa, como lo hemos hecho lxs trabajadorxs no docentes de Sociales desde hace más de 10 años y, particularmente, frente a los dos bloques de la gestión actual, que se dedicaron a atacar nuestras conquistas. Ambos bloques encabezados por la decana Mera nos llevaron a conflictos y medidas de fuerza de largos meses para evitar que nos quitaran el kit escolar para lxs hijxs del personal no docente (que ahora ambos bloques le echan la culpa al otro de esa decisión que, obviamente, fue conjunta), el intento de poner un director a dedo traído desde Rectorado en el área de legales, la manipulación del concurso de la categoría máxima del área académica para poner a una persona cercana a la gestión que finalmente se terminó tomando licencia por un cargo de mayor jerarquía y llegando al cúlmine de violencia con la agresión a trabajadoras de la Facultad por parte del entonces super secretario Cristian Bay y una patota de su agrupación (UES) que nos llevó a un paro por tiempo indeterminado y finalmente a su expulsión junto a la del subsecretario Pedro Hip, de ese mismo espacio.

Frente a estos ataques, siempre respondimos con organización y medidas resueltas en asamblea, que nos permitieron salir fortalecidxs, con mayor unidad y con el firme convencimiento de que somos lxs propixs trabajadorxs, no docentes, docentes y estudiantes, quienes nos tenemos que organizar de forma independiente de las gestiones de la Facultad, de la UBA, de la burocracia sindical y de los gobiernos para democratizar la Universidad y ponerla al servicio de resolver los problemas de lxs trabajadorxs y las grandes mayorías populares del país.

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