Universidad

4/3/2024

Las universidades del conurbano en el centro de la tormenta

Organicemos la pelea contra la motosierra de Milei. La emergencia universitaria de lxs rectorxs es un aval a la ejecución del ajuste en cada universidad.

Ungs.

En exactamente una semana comenzará el año lectivo de manera oficial en las universidades del conurbano. Lo que nadie puede afirmar es hasta cuándo podrán mantenerse abiertas. Un artículo de Pagina 12 (1/3) afirma que “solo llegarían a mayo”. Puede ser antes o después; lo que es seguro es que de no enfrentar y quebrar el ajuste brutal de Javier Milei la posibilidad del cierre de las universidades podría convertirse en una realidad, como también la alternativa de que se profundicen fuertemente políticas de arancelamiento y copamiento empresarial de la mano de los rectores, es decir políticas privatistas.

La motosierra de Milei adquiere fundamentalmente la forma de congelamiento del presupuesto destinado a gastos de mantenimiento. Las universidades cuentan hoy con el mismo presupuesto que en 2023, al cual le pasó por arriba una inflación que supera el 250% anual. Full licuadora. Resaltemos un dato clave: desde la asunción de Milei (diciembre) hasta marzo la inflación va a rondar el 100%. Pero como el propio Milei y Caputo reconocen, lo peor está por llegar.

En este contexto se reunió el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de rectorxs, y, como era de esperarse, no resolvió absolutamente nada positivo para las comunidades educativas. La mayoría de los rectores y las rectoras del conurbano tomaron la iniciativa de declarar, Consejo Superior mediante, la emergencia presupuestaria de las universidades. Así lo hicieron las universidades de San Martín (dirigida por Carlos Greco, que oficia de presidente del CIN), Gral. Sarmiento, Quilmes, Hurlingham, y en estos días seguramente lo hagan las restantes. Detrás de la proclama de la emergencia universitaria colaron artículos y pautas que justifican el ajuste que las propias autoridades ya están aplicando en cada universidad, y que continuará con nuevas medidas hasta que Milei “garantice el normal funcionamiento”.

De esta forma, lxs rectorxs peronistas del conurbano (al igual que los radicales de la UBA y de algunas provincias del interior) le muestran a Milei que ellos también ajustan puertas adentro y que pueden adaptarse a la “austeridad” que proponen desde el gobierno. Greco fue contundente: “Nosotros pedimos sostener la actividad con la actualización del presupuesto prorrogado. No pedimos plata para carreras nuevas ni para recibir más estudiantes, solo queremos mantener lo que estamos haciendo” (Pagina 12, ídem). Si Milei cediera al pedido del presidente del CIN, de todas formas, las universidades estarían ante un ajuste brutal; solo se garantizaría la estructura mínima de funcionamiento y de ninguna manera se podría hacerle frente a las demandas urgentes que estudiantes y docentes arrastramos desde hace décadas y que en un contexto de ajuste descomunal y retroceso en las condiciones de vida más generales de la población trabajadora se vuelve aún más necesaria su resolución. Becas integrales que garanticen la permanencia de les estudiantes en la cursada; comedores universitarios con menús al costo; dispositivos de atención para estudiantes víctimas de violencia de género, y de atención psicológica y psiquiátrica dentro de las universidades; escuelas infantiles para les hijes de estudiantes, docentes y no docentes; ampliación de la oferta horaria, obras de infraestructura para mejorar las condiciones de cursada (en el 2023 las clases se suspendieron en marzo por no tener condiciones para afrontar la ola de calor y durante las olas de frio muchas veces no hay calefacción); les docentes necesitan una recomposición de su salario destrozado por la inflación acumulada y la devaluación del peso, etc. Todo esto no se soluciona con las migajas que pide Greco.

Recordemos algo elemental. En las universidades del conurbano, la inmensa mayoría de la población estudiantil es trabajadora o proviene de familias trabajadoras. Veamos el ejemplo de la Ungs (ubicada en Polvorines, zona norte). Allí el censo de estudiantes del año 2023 que realizan las autoridades arrojó datos muy importantes: 8 de cada 10 estudiantes pertenecen a la primera generación que accede a estudios de nivel superior en sus familias, el 58% de les estudiantes trabaja y el 24% no lo hace pero busca empleo activamente, y el 28% de quienes estudian son el sostén económico del hogar (Ungs.edu.ar 5/2/2024). No tenemos los datos duros, pero no dudamos en afirmar que índices similares se repiten en el conjunto de universidades del conurbano. La conclusión es muy clara: ¡Sino le arrancamos al gobierno nacional un presupuesto extraordinario y políticas universitarias concretas para combatir la deserción estudiantil (que afectará a muchísimes estudiantes en el contexto de este ajuste brutal contra la clase trabajadora) en pocos meses las universidades van a estar semivacías!

Recursos propios, arancelamiento y reformas del plan de estudios: el camino de la privatización

Con el presupuesto congelado que ofrece Milei, la universidad avanza al cierre o a la privatización directa, casi sin escalas. Con la “actualización” que piden Greco y el CIN, se avanza por el camino del ajuste y la privatización, de a tramos. La política de “recursos propios” aparece a la orden del día.

“Generar recursos propios” es algo que se desarrolla en las universidades desde el menemismo en adelante. Es un acuerdo implícito entre los rectorxs y el Estado. Como el presupuesto que baja desde Nación no alcanza, lxs rectorxs salen a la búsqueda de recursos propios para hacerse de una caja. ¿Pero en qué consisten los recursos propios? Son subvenciones que las universidades consiguen a través de acuerdos, por lo general con empresas privadas que financian las cajas de las universidades a cambio de favores de las casas de estudio. Por ejemplo, Toyota es un financista de la UTN de Pacheco, a cambio recibe mano de obra gratis y/o superbarata de estudiantes en forma de pasantías. Empresas como Bayer, Monsanto y La Lumbrera ponen plata en universidades a cambio de papers que sostienen que sus actividades no son contaminantes. Esto por citar algunos ejemplos.

Con los recursos propios, las universidades subordinan la producción científica a los intereses y lobbys de grupos capitalistas. Esto es profundamente negativo desde el punto de vista de las necesidades populares por las cuales las universidades tienen que funcionar. Pero, además, la plata que ingresa a las universidades no tiene ningún control de la comunidad educativa y no se traduce ni en aumentos de salarios docentes, ni en aumento de becas estudiantiles, etc. A lo sumo se traduce en obras de infraestructura con las que se crean modernos edificios que producen conocimiento al servicio del grupo capitalista que “invirtió” en la universidad.

La injerencia de los grupos capitalistas presiona también por la “modernización de las carreras”. Un eufemismo para que las autoridades lleven adelante procesos de (contra)reformas en los planes de estudio de determinadas carreras consideradas estratégicas, para adaptar los títulos (formación académica) a las necesidades del mercado laboral ultraprecarizado que tenemos en el país. El año pasado se reformaron los planes de las ingenierías y hay un proceso de reformas en curso en las carreras referidas a la ciencia y tecnología.

La reforma de los planes de estudio puede contener el arancelamiento de contenidos. Se recortan contenidos de los programas y los trasladan a alguna versión de posgrado arancelado (pagos). Es algo que ocurre sobre todo con la excusa de segmentar las carreras creando títulos “intermedios”. Es el modelo de carreras “low cost”. Este formato le permite a las universidades hacerse de un gigantesco presupuesto propio de la mano del arancelamiento. Constituye una privatización encubierta. Universidades como la de Tres de Febrero, desde su nacimiento y bajo los lineamientos privatistas de la Coneau, tienen propensión al arancelamiento. Sin ir más lejos, la oferta de posgrados pagos es mayor que las de carreras gratuitas. La Unsam de Greco también tiene una importante cartera de licenciaturas y maestrías que se dictan de manera virtual y están 100% aranceladas (se tiene que pagar hasta la inscripción a las mismas).

Todo este esquema de privatización, continuado por todos los gobiernos de las últimas décadas, amenaza con dar un salto exponencial, a una escala superior, bajo el gobierno privatista de Milei. Dejar pasar medidas de ajuste de parte de lxs rectores contra la comunidad educativa en nombre de que no queda otra por la asfixia presupuestaria nos conduce a la catástrofe.

Plan de lucha hasta la huelga general universitaria

El panorama es de máxima preocupación, pero lo peor que nos puede pasar es que el miedo paralice a las comunidades universitarias. El gobierno de Milei afronta una severa crisis. Está enfrentado con casi todo el mundo y desde su asunción viene creciendo una importante reacción popular combativa que pelea por derrotar su inhumano plan motosierra. La caída de la Ley Ómnibus, la incapacidad de aplicar a fondo el protocolo represivo de Bullrich (viene siendo burlado y desafiado por protestas), la reciente confrontación con la mayoría de los gobernadores, el plan de lucha piquetero y los paros que se empiezan a extender en distintos sindicatos, muestran la crisis que existe.

Si estudiantes, docentes y no docentes nos ponemos de pie, nos organizamos e impulsamos un plan de lucha a escala nacional que crezca hasta la huelga general universitaria, podemos asestarle un golpe severo a la pretensión del liberfacho de terminar con la universidad pública. Es verdad que la inmensa mayoría de los centros de estudiantes funcionan como apéndices de las autoridades universitarias y constituyen un bloqueo a la hora de organizarnos para luchar, pero el fenómeno de las asambleas barriales y de la cultura que se autoconvocaron al calor de las primeras movilizaciones y cacerolazos contra el plan de guerra de Milei es un camino a seguir para les estudiantes: si los centros no convocan, entonces nos autoconvocamos para dar la pelea. Superar la parálisis que peronistas y radicales le imprimen a los centros será clave para defender la universidad y para que les estudiantes saquen la conclusión de pelear por tener centros independientes del Estado que sirvan para luchar por lo nuestro.

Una reflexión final. Tocar la universidad publica en argentina no es gratis. Sino que le pregunten a López Murphy.

https://prensaobrera.com/politicas/el-discurso-de-milei

https://prensaobrera.com/politicas/chubut-nacho-torres-rapido-para-anotarse-al-pacto-con-milei