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9/9/2026

Presentación en Filosofía y Letras de “La Conspiración de los Iguales: diagnóstico de nuestro tiempo actual"

Anotaciones y debates de una jornada masiva, “vital, democrática y socialista”.

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Postal de la charla.

Ante un Centro Cultural “480” -ex aula 151 de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA- colmado, se realizó el pasado martes 1 de septiembre la presentación de la revista estudiantil de política y marxismo “La Conspiración de los Iguales”. Una jornada masiva que los propios organizadores definieron como “vital, democrática y socialista”. La apertura estuvo a cargo de Hernán Camarero, docente de Historia Argentina III en Filo y director del Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas (CEHTI). Camarero introdujo los ejes del dossier que componen este número, el primero en formato papel: el movimiento estudiantil y la experiencia de la Fuba piquetera, el balance del ciclo abierto en 2001 y el debate sobre fascismo, antifascismo y nuevas derechas en el siglo XXI.

Lo acompañaron en el panel lxs articulistas de la revista: Sofía Gruss (Filosofía), Ernesto Najmias (Sociología), Camin Bustos (Historia) y Antonio Pozzi (Letras), quienes expusieron sus trabajos. El dossier se completa con reseñas y entrevistas a Pablo Pozzi, Pablo Bonavena y al propio Camarero. El surgimiento de una publicación que se reivindica abiertamente marxista es un hecho novedoso. Así lo remarcó Camarero, citando la presentación de la revista; discutir las cuestiones más acuciantes “siempre dentro del estrecho marco del marxismo y de la oposición a cualquier gobierno burgués, sea este "nac&pop" o ni muy nac ni muy pop. Nuestros aportes vendrán de esta posición de intransigencia respecto de las distintas variantes burguesas, por más que tales expresiones se maquillen de izquierda o progresismo”.

Fuba piquetera y movimiento estudiantil hoy

Uno de los debates centrales de la noche lo abrió Sofía Gruss con su artículo “Fin de fiesta: a veinticinco años de la Fuba piquetera”. La autora parte del presente -el proceso de movilización abierto en 2024 por la Ley de Presupuesto Universitario- para ir a la raíz de aquella experiencia histórica que conmovió a la UBA: la expulsión de la Franja Morada de la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires y su fusión con el movimiento piquetero.

Gruss distingue dos momentos en la lucha de 2024. Un primer momento hegemonizado por las direcciones que define como “panreformistas”, una síntesis entre el viejo reformismo de Franja Morada/Nuevo Espacio y las variantes peronistas que dirigen la mayoría de los centros, la Fuba y el propio CIN. Esas direcciones aparecieron como portavoces del reclamo pero lo limitaron a conseguir una magra actualización de los gastos de funcionamiento, mientras dejaban de lado el salario. No es casual que, al día de hoy, el gobierno de Milei siga sin cerrar ninguna paritaria con los sindicatos docentes y nodocentes, por lo que se convocó a un nuevo paro nacional este 8 de septiembre.

Un segundo momento, en cambio, de maduración, subjetivación y radicalización desde abajo, que recorrió el país con asambleas masivas, clases públicas y la toma de la totalidad de las universidades nacionales. Un proceso que aparece como “espasmos”  que nos recuerdan los mejores momentos del movimiento estudiantil: la Reforma del 18, el Cordobazo y el propio Argentinazo. Un momento en que el movimiento desbordó a las burocracias que buscaban planchar el conflicto. 

Para Gruss, el balance es claro: “el indisoluble matrimonio” de la Fuba piquetera se encuentra en la movilización de masas, incluidas el sujeto estudiante universitario en su pelea por recuperar sus centros de estudiantes, y la fusión con el movimiento obrero ocupado y desocupado organizado. El 2001 es su máxima expresión, cuando meses antes del estallido se realizaron las elecciones de centros y una semana después del 19 y 20 de diciembre se hizo el Congreso de la Fuba que destronó a la Franja. El 2018, con la Fuba piquetera a la cabeza, cuando la ola verde y la masividad estudiantil tiraron abajo el presupuesto cero de Macri, otra. Quedan preguntas abiertas como si se ha cerrado definitivamente el ciclo iniciado en 2001, cuáles son las tareas actuales del movimiento pero sobre todo cuál es el rol de las direcciones estudiantiles, agreguemos sindicales, de las autoridades, que podemos profundizar con el artículo del dossier.

¿Fascimo en el siglo XXI?

El otro gran eje de la presentación fue el ascenso de las nuevas derechas y el debate sobre el fascismo. Ernesto Najmias, en “Apuntes sobre el fascismo en nuestro tiempo”, aborda dos problemas a partir de la concepción clásica del fascismo: ¿cuál es el carácter de las nuevas derechas? ¿Se les puede exigir el desarrollo de fuerzas de choque? y, sobre todo, ¿cuál es el estado de la revolución en nuestro tiempo?

Para responder, Najmias recurre a dos categorías: el “realismo capitalista” de Mark Fisher -la idea de que el capitalismo se ha vuelto el único marco político y económico imaginable, al punto de que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo- y la “melancolía de izquierda” de Enzo Traverso. Desde allí plantea que el problema del antifascismo no puede resolverse romantizando la democracia burguesa, sino que nos tiene que servir para construir un “antifascismo de clase”, sobre la base de una nueva cultura política de izquierda.

Camin Bustos, en “Cuarteto para el fin de los tiempos” -en homenaje a la obra de Olivier Messiaen escrita en un campo de concentración nazi-, aporta un cuadro de conjunto del derrumbe del orden mundial. Su diagnóstico parte de la crisis capitalista de 2008 como punto de inflexión.  De ese proceso que no se ha resuelto tenemos hoy la emergencia de las nuevas derechas, la decadencia de la hegemonía norteamericana y disputa comercial con China (quien le disputa hegemonía al imperialismo yanqui), la guerra de Ucrania y la Otan contra Rusia, la guerra en Irán, el genocidio palestino y la doctrina Donroe impulsada por Donald Trump. Son, en sus palabras, “botones de muestra del fin del tiempo, del orden que se derrumba”. Para Bustos, vivimos bajo la forma del “estado de excepción permanente” teorizado por Carl Schmitt y Giorgio Agamben, donde se refuerzan los resortes represivos del Estado.

Antonio Pozzi profundiza esa caracterización en “El siglo del fascismo”. Tomando la categoría gramsciana de “revolución pasiva”, propone hablar de un “fascismo pasivo”. Es decir, un fascismo sin masas movilizadas dispuestas a romper huelgas y a llevar adelante una guerra civil contra el proletariado organizado, porque esa tarea hoy la asumen directamente los gobiernos (estado de excepción permanente). Es un fascismo pasivo porque ya no necesita de las fuerzas de choque clásicas para cumplir sus objetivos centrales: recomponer la tasa de ganancia capitalista, asegurar el orden interno y recomponer la hegemonía occidental. Utiliza todo el poder del aparato represivo del estado a su alcance. Los jubilados de los miércoles son testimonio vivo de ello. 

De esta caracterización se desprende un debate estratégico fundamental para la izquierda: ¿cómo enfrentar a Milei y a las nuevas derechas? El autor polemiza con la política del frente popular, que en Argentina toma la forma del “frente anti-Milei”, donde la izquierda independiente se ve presionada por ir detrás de variantes burguesas y “progresistas”. Frente a ello, reivindica la política del frente único de lucha de la clase obrera.

Socialismo o barbarie

El cierre de la jornada dejó planteada con crudeza la disyuntiva de nuestra época: socialismo o barbarie. La tendencia a la barbarie generalizada, el fin del mundo como horizonte, la guerra y el genocidio en Palestina, Ucrania e Irán, la crisis económica mundial, son expresión de una crisis que empuja hacia una tercera guerra mundial. En ese cuadro, la restauración capitalista en los ex Estados obreros y caracterizarlos hoy aunque no sea el objeto central de la revista, aparece como un problema de fondo para entender el retroceso histórico de las izquierdas en el globo.

La crisis del capital, sin embargo, refuerza también su tendencia a la disolución y a la apertura de situaciones revolucionarias. La globalización, como expresión ideológica de la destrucción del socialismo, abrió una nueva situación. El gran aporte de “La Conspiración de los Iguales” es invitar a indagar esos procesos no solo para una organización coyuntural, sino para construir una cultura política de izquierda, independiente, que pelee abiertamente contra la barbarie capitalista.

Como quedó en evidencia en la presentación, a estxs jóvenes intelectuales les preocupa el estado de la movilización de masas. Una pasividad que opera por derecha -con un fascismo que la burguesía no logra constituir como fuerza de choque- y por izquierda, con grandes focos de lucha como la universitaria que no logran generalizarse más allá de sus reivindicaciones puntuales.

Nuestro aporte a ese debate, desde Prensa Obrera, es que la izquierda tiene una enorme oportunidad para movilizar a los sectores desilusionados con la situación deplorable de la clase obrera. El llamado a la reflexión que hace el dossier debe transformarse en un llamado a la acción: impulsar una gran Marcha de la Bronca con todos los sectores combativos que quieran sacarse a Milei de encima. Porque si hubo una Fuba Piquetera, fue porque hubo una vanguardia dispuesta a organizarse. Las condiciones no son las mismas que en 2001, pero la tarea sigue vigente: organizar esa bronca para que “los iguales” mejoren sus condiciones de vida.

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