Universidad
4/6/2026
¿Qué necesita la Fiuba para defenderse del ataque de Milei?
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Cambio de Base
Facultad de Ingeniería de la UBA.
La Facultad de Ingeniería de la UBA (Fiuba) continúa viviendo en un estado de crisis permanente. Los más de 200 días sin cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte del gobierno nacional están llevando la situación de cursada al extremo. En este sentido, luego de la marcha nacional universitaria -en la cual la Fiuba tuvo una convocatoria principalmente de docentes y no docentes- nos tenemos que hacer un balance.
¿Qué pasó en las elecciones?
Las elecciones del centro de estudiantes nos dieron algunas respuestas. La victoria del MLI tiene dos análisis. Por un lado, es parte de las victorias de los aparatos ligados al régimen universitario, que lograron en la universidad defender sus centros o avanzar. Los estudiantes eligieron los centros de servicios como método de sostenimiento de su cursada. Ahora el caso de nuestra facultad es particular, porque el MLI mostró un desgaste: ya vienen de tres elecciones consecutivas perdiendo votos de 61% a 35% y finalmente al 33%.
El Gradiente (JUP) aprovechó esta situación para ser segunda y ocupar un asiento en el consejo directivo. Este desgaste podría analizarse con una erosión natural de una conducción que lleva 10 años conduciendo un centro y también a la aparición de varias listas competitivas que empezaron a ocupar políticamente espacios que antes eran monopolios de la conducción del CEI.
Pero más allá de los resultados numéricos, la elección nos dejó un claro mensaje sobre la situación de vaciamiento del centro de estudiantes: no solo está vaciado, sino que su debate está completamente corrido a la derecha. Porque la mayoría de las agrupaciones -Proyecto Ingeniería (La Cámpora), Espacio Estudiantil (el radicalismo), El Gradiente (JUP) y los libertarios, evitaron discutir la crisis universitaria. Mientras tanto, la conducción del centro utilizó esta crisis como palanca para explicar sus deficiencias, olvidando que ellos son parte de la gestión de la facultad y de quienes se encargan de contener cualquier expresión de lucha en la universidad siguiendo las directrices del Rectorado de la UBA.
En el caso de la izquierda, la elección mostró un piso claro: el 1% en una elección de más de 8.000 estudiantes, que fueron adelantadas y no permitieron una campaña en regla para una fuerza sin un aparato universitario o estatal detrás, donde las campañas se han corrido fuertemente a la derecha, teniendo como ejes principales la bolsa de trabajo o el comedor. A su vez, fueron las primeras elecciones de Cambio de Base, una agrupación nueva que todavía no ha terminado de enraizarse en la facultad, pero igualmente sus posiciones políticas de lucha no fueron repudiadas por los estudiantes. Esto tiene sentido si consideramos las encuestas de condiciones de cursada que realizamos previamente, las cuales demostraron que la mayor parte de los estudiantes comprenden y rechazan la situación que está sufriendo la facultad y la universidad. Sin embargo, podemos concluir que no ven en el centro de estudiantes una herramienta para enfrentar esta situación, sino meramente gestores de problemas estudiantiles y del comedor.
¿Entonces qué desafíos tenemos en la Fiuba?
La escueta convocatoria estudiantil en la marcha universitaria no solo se puede explicar por el periodo de parciales en el que se convoca, sino también al nulo desarrollo de cualquier tipo de campaña política real sobre la lucha universitaria. El caso de la Facultad de Ciencias Exactas, de características similares en su fisionomía estudiantil, es un gran contraejemplo. Allí donde el movimiento estudiantil se puso de pie y se organizó para enfrentar el ataque de Milei a la universidad pública logró una convocatoria masiva a la marcha.
El magro resultado electoral de la izquierda no puede ser tomado como otra cosa que un piso y no puede ser aislado del retroceso que tuvo la Izquierda en toda la UBA. En un centro que supo ser combativo estamos en un contexto donde priman aparatos políticos ligados al régimen universitario y al Estado. Ahora bien, aunque todavía no puede ser considerada una alternativa electoral, en el plano político los planteos de Cambio de Base fueron bien recibidos por el estudiantado que no es ciego ante la situación que sufre la Fiuba y las universidades nacionales.
Lo que la Fiuba necesita en esta etapa es volver a desarrollar y fortalecer un movimiento estudiantil independiente y de lucha, y una agrupación que se disponga a encabezar ese proceso. Las elecciones demostraron que existe una vanguardia en ingeniería que busca superar las trabas del CEI y sus agrupaciones para desarrollar la lucha en defensa de la educación pública, para poder garantizar una cursada en condiciones en la facultad. El desafío que nos queda es empezar a organizarla y desarrollar un programa de independencia política que discuta contra el status quo pro patronal que prima en la Fiuba.




