23/10/2020

Concentración en el Obelisco contra el acuerdo porcino con China

Sigamos ganando la calle hasta enterrarlo.

Por la tarde del viernes 23 se realizó una concentración en el Obelisco, para rechazar el acuerdo que el gobierno de Alberto Fernández pretende firmar con China para instalar granjas industriales de cerdos en nuestro país. Luego de que la Cancillería se viese obligada a postergar la firma del memorándum, por la presión de las jornadas nacionales de movilización de las organizaciones y asambleas ambientales, este sería sellado en el mes entrante.

La acción consistió en una agitación política, con semaforazos y una radio abierta, que contó con la participación de decenas de organizaciones ambientales, entre ellas Tribuna Ambiental, y de los partidos del Frente de Izquierda como el Partido Obrero.

Así como salimos a la calle en todo el país el 25 y el 31 de agosto, y el 25 de septiembre en la Huelga Mundial por el Clima, la tarea ahora es preparamos para un noviembre de lucha hasta enterrar el acuerdo.

La centralidad que ocupó rápidamente el acuerdo porcino en el movimiento ambiental se explica por las diversas consecuencias que tendría su implementación. La producción de los alimentos para engorde incentivarán aún más la expansión de la frontera agraria, lo cual redoblará la expulsión de las comunidades de sus tierras y los desmontes, lo que a su vez agudizaría la reducción de la capacidad de absorción de los suelos y repercutiría en mayores inundaciones. Los residuos producidos por los animales requerirán cantidades exorbitantes de agua para su tratamiento: para generar un kilo de carne se consumen seis mil litros de agua.

Las granjas industriales son tan insalubres que el motivo principal por el cual China busca tercerizar la producción de carne porcina, instalando factorías en la Argentina, es la proliferación de enfermedades que derivaron millones de animales sacrificados. A pesar de estos antecedentes, el canciller Felipe Solá debió reconocer -al postergar la firma del memorándum- que ni siquiera estaba previsto cumplir la normativa ambiental ni realizar estudio alguno.

Esta política del gobierno nacional pinta de cuerpo entero el camino que se propone seguir en medio de la crisis. Estas factorías porcinas servirían para la recolección de divisas, con el único objetivo de cumplir los compromisos con el FMI y los bonistas. Ningún beneficio le queda al país ni a la población.

Es necesario desarrollar una oposición estratégica a esta orientación. El rechazo a este acuerdo representa la necesidad de derrotar a un régimen social que hambrea y somete a las peores penurias a los trabajadores y la juventud. Pone sobre la mesa la necesidad de una transformación social de fondo. Es por eso que desde Tribuna Ambiental convocamos al segundo plenario nacional abierto en defensa del ambiente, para resolver con los activistas, organizaciones y asambleas acciones de lucha como un frente único, y debatir un programa de salida.

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Luis Picat es empresario porcino y expresidente de la Sociedad Rural de esa localidad cordobesa.