25/09/2020

La sexta Huelga Mundial por el Clima ganó las calles

Se realizaron concentraciones en 150 países, y en distintos puntos de la Argentina.

La sexta Huelga Mundial por el Clima se expresó en masivas movilizaciones lideradas por la juventud a lo largo y ancho del planeta. Se realizaron convocatorias en 3.500 ciudades de 150 países diferentes, para exigir medidas ante el calentamiento global y contra la depredación ambiental. En Argentina, encabezó los reclamos el rechazo al acuerdo en ciernes del gobierno de Alberto Fernández para convertir al país en una factoría china de granjas industriales de cerdos.

Como sucediera en las jornadas nacionales que se llevaron adelante a fines de agosto, y que derivaron en la postergación de la firma del memorándum con China, el canciller Felipe Solá volvió a ser el blanco principal de las pancartas que se exhibieron frente al Congreso de la Nación. Además del repudio a este acuerdo porcino, se destacaron las consignas contra los desmontes que continuaron su curso en plena cuarentena, contra los incendios en bosques y humedales, contra el uso de agrotóxicos y las desastrosas consecuencias de la megaminería contaminante.

La movilización se dirigió luego a la Plaza de Mayo, al centro del poder político, identificado ciertamente como garante y promotor de la depredación ambiental que consuman en su mayoría los grandes pulpos multinacionales, con el objetivo de cumplir con el repago de la deuda externa a los bonistas y el FMI. En este sentido, el legislador porteño del Frente de Izquierda y dirigente del Partido Obrero, Gabriel Solano, que participó de la movilización junto a la columna de Tribuna Ambiental, declaró que «solamente una economía planificada por un gobierno de trabajadores puede compatibilizar las necesidades de la producción social con el cuidado del medio ambiente. Por eso esta es una lucha contra los Estados y contra el capitalismo».

En distintas provincias de Argentina también se llevaron adelante concentraciones, radios abiertas y bicicleteadas. Fue importante la acción realizada en Córdoba, que se encuentra sacudida por los incendios que arrasan con miles de hectáreas de bosque nativo y las sierras. En la ciudad entrerriana de Basavilbaso, la localidad santacruceña de Caleta Olivia, la neuquina Cutral Co, en los distritos bonaerenses de Luján y Marcos Paz, se realizaron acciones contra la utilización indiscriminada de agrotóxicos, para exigir la remediación ambiental por los daños de las petroleras y mineras, protestar contra la instalación de mega represas que afectan el acceso al agua, contra los incineradores de basura y por la defensa de los humedales.

Fue la repercusión en nuestro país de una jornada de realmente mundial. Las ciudades alemanas se convirtieron en el epicentro de manifestaciones de masas. Decenas de miles de personas protagonizaron acciones en Berlín, en Colonia, en Dresde, en Stuttgart, en Aquisgrán. La masividad de estas movilizaciones es un golpe a la canciller de Ángela Merkel, que ha hecho de su precarios plan de descarbonización un eje crucial para revertir el retroceso de su gobierno. También en otras capitales europeas como Viena, Varsovia y Amsterdam las concentraciones fueron importantes, exigiendo poner un freno a las emisiones de gases contaminantes que agravan la crisis climática.

En Australia, manifestantes se congregaron en los jardines del parlamento nacional, en Canberra, denunciando al gobierno por su inacción ante los voraces incendios forestales que arrasaron miles de hectáreas durante el último verano. En la India, se ensayaron concentraciones en decenas de ciudad alertando las consecuencias letales que tiene en amplios sectores de la poblaciones las olas de calor que sufren cada vez con mayor recurrencia. En las principales ciudades de Sudáfrica también se vieron grandes marchas, al igual que en otros puntos del continentes como Uganda y Tanzania.

En Bangladesh las movilizaciones pusieron en el centro el drama de la inundaciones por la elevación del nivel del mar, que ya generó decenas de miles de desplazados. Similar denuncia se replicó en Filipinas, donde se puso de relieve las consecuencias que tiene la depredación de los países imperialistas sobre otras regiones que por sí mismas casi no contribuyen a la crisis climática.

También se llevaron adelante concentraciones reducidas en numerosos países que atraviesan agudas crisis sanitarias por el coronavirus, pero donde pancartas y banderas dejaron plantados los reclamos frente a parlamentos y edificios gubernamentales. A la par de las acciones callejeras, las redes sociales también fueron copadas por todo tipo de campañas virtuales y teleconferencias.

 

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