Políticas

11/6/2026

editorial

Luchemos ahora, vienen por los convenios colectivos… y por los sindicatos

En las fábricas, en los sindicatos, en los comités del Frente de Izquierda, vamos por el Fuera Milei y por la Huelga General.

Movilización contra despidos 10/6. Foto: Federico Imas @ojoobrerofotografía

Sturzenegger y Milei, con la colaboración de Paolo Rocca vienen por el movimiento obrero por la vía del secretario de Trabajo, Julio Cordero, su ex CEO, ante la mirada atenta de Caputo. Vienen por todo. Así como se lee. El alcance de la reglamentación de la ley 27.802 de “modernización laboral” -mediante los decretos 407, 408 y 409- quedará en la historia de los ataques más profundos a las conquistas obreras y a las herramientas de lucha y las organizaciones que supieron conseguirlas. El primer eje de ataque es el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos, lo que en criollo es darlos por vencidos y abrir paso a toda la flexibilización patronal, especialmente en convenios por empresa, pero también en los convenios generales de actividad que queden en pie.

El menú de reglamentación de la reforma es muy vasto y profundiza sus características esclavistas. El FAL (Fondo de Asistencia Laboral) para despedir -con el dinero de los jubilados, con todo el negociado que arman de fideicomisos en la Bolsa de Valores-, para aceitar la maquinaria de despidos, arranca en noviembre. La reducción de los cuerpos directivos según la cantidad de afiliados ignorando los estatutos de cada gremio, la notificación para ser delegado por parte del sindicato y no del candidato (lo cual da más prerrogativas a la burocracia sindical), la liquidación del derecho de huelga, la virtual prohibición de la asamblea en el lugar de trabajo que sólo podrá autorizar la patronal y sin interrumpir la producción, el cepo al movimiento de los delegados en el interior de los establecimientos, las “cuotas solidarias” que negociaron Gerardo Martínez y cía. serán con techo en el 2% de los básicos, resaltan -entre otras intromisiones destructivas del Estado en las organizaciones obreras. Agravan las ventajas de la tercerización, hacen absoluta la potestad patronal para reconocer enfermedad al exigir “profesionales inscriptos en un registro” que el gobierno hará. Hasta se dan el lujo de obligar a diferenciar los aportes sociales y previsionales en el recibo de sueldo para que parezcan “impuestos al trabajo”, como los llama Sturzenegger. Pasaron por arriba a la propia burocracia sindical que nos entregó a la "Reforma". Pero esto es apenas un anticipo de algunos ítems.

Mirgor impone el banco de horas para flexibilizar la jornada laboral
Un mecanismo acordado con la burocracia sindical del Smata que atenta contra las condiciones laborales y la salud del trabajador. -
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100 convenios para empezar

Nos interesa ahora centrarnos en un aspecto crucial. La destrucción de los convenios colectivos por rama o industria y la imposición de convenios por empresa a como dé lugar. Al reglamentar el artículo 137 de la ley esclavista definen que Trabajo podrá citar en 30 días a las partes, con vencimiento total de la ultraactividad. ¿Por qué total? Porque colocan en vencimiento todas las cláusulas de los convenios colectivos, las llamadas obligacionales y las llamadas normativas. Las primeras son provisionales, por ejemplo, estabilidad laboral por un año. Las segundas rigen toda la relación laboral de horarios, turnos, categorías, dotaciones, descansos, seguridad, jornada, licencias parentales u otras, vacaciones y muchas condiciones más. La ambigüedad ofrecida por los legisladores es aprovechada por las patronales y el gobierno: “la apuesta oficial es que los gremios discutan cambios profundos, como la extensión de la jornada hasta 12 horas y la quita de horas extras (banco de horas), y salarios atados a productividad, en medio del cierre de empresas” (Clarín, 8/6).

El gobierno anuncia el llamado a “negociar” más de 100 gremios y empresas (Clarín y otros), no Cámaras Empresarias solamente, sino empresas especialmente. Esta es la clave, la “descentralización” de la negociación colectiva. Alejandro Cacace, secretario de Desregulación, dijo que Argentina heredó un sistema laboral “inspirado en el fascismo”. Se refiere a los convenios únicos de tipo nacional por actividad. Cien convenios pueden llegar a abarcar a muchísimos trabajadores. Y, aclaremos una vez más, pueden perforar a la baja convenios de actividad que sigan vigentes. Algo que viene desde los ‘90 en muchos casos (Fiat Smata, GM, Neumático, etc.) pero que ahora se busca generalizar por completo. Por otra parte los convenios por empresa no excluyen la flexibilización a la baja de grandes convenios como Comercio, donde miles de Pymes no podrían ni quieren negociar por empresa, incluso supermercados que se sienten protegidos por una burocracia tan confiable como Cavalieri, o la Construcción, donde los niveles de flexibilización complementados con el trabajo informal son letales para los derechos de los compañeros ahora mismo, antes de toda reforma laboral.

Un punto que no escapa al conjunto de las patronales, con la UIA a la cabeza, es que estamos en un momento ideal para la ofensiva, porque la ola brutal de cierres y despidos, directos o encubiertos mediante retiros voluntarios, como consecuencia de la recesión en la industria, la construcción y el comercio, debilitan a los trabajadores en la negociación colectiva, si a esto podemos llamarlo negociación colectiva. Es una negociación con el revólver en la cabeza. Y con la mayoría de los sindicatos controlados por la misma burocracia que no luchó contra la reforma esclavista, al contrario, la negociaron todas sus alas, aunque parloteen en contra. Las mismas que echan la culpa a los trabajadores por haber votado a Milei, lo cual fue consecuencia del fracaso del gobierno que ellos asumieron como propio y frente al cual no lucharon tampoco, como no luchan ahora contra el ajuste de Kicillof y de todos los goberndores.

Obviamente, este tren no para en los convenios por empresa. Atrás vienen por los sindicatos por empresa, algo que habilita la ley con facilidades enormes para las patronales (sólo el 20% de los trabajadores afiliados y un plazo de seis meses que supere al anterior encuadramiento). Podrán despedir gratis mediante el FAL, además de las rebajas indemnizatorias que introdujo la reforma y tomar trabajadores que, además de estar flexibilizados, podrán ser obligados a encuadrarse en el sindicato amarillo, de carácter patronal. Todos piensan ya mismo en Siderca, donde Rocca tiene hasta los sindicalistas semilibertarios preparados para la operación, esto después de un importante despido de activistas que la UOM no defendió, además de la descomunal tercerización.

Luchar a como dé lugar hasta la huelga general, como en Bolivia

Es tan profundo el ataque que el teórico de la flexibilización menemista en los ‘90, Armando Caro Figueroa, que asesoró en España en el mismo sentido a Felipe González, se delimita de esta reforma y esta reglamentación porque (no) “garantiza el derecho de huelga, la libertad sindical y el derecho a negociar colectivamente” (Clarín). Es que es evidente que la profundidad del ataque violenta los presupuestos mínimos de la OIT, que disponen mallas de contención legales a la explotación capitalista para evitar que la lucha de clases se desate de manera directa, a matar o morir, como resulta en las etapas de tipo revolucionarias. Algo que la magnitud de la crisis capitalista y los gobiernos de ultraderecha ponen a la orden del día, como se demuestra en Bolivia en estas horas de levantamiento campesino y huelga general.

El remate de este tema tiene algunos sablazos más en la batería mileísta. Con la elevación del piso de representación empresarial del 5 al 10% del total de empleos de la actividad, tienden a desmantelar cámaras empresariales para mejor imponer la negociación por empresa. Por otro lado, en la medida que se ha dispuesto un cepo salarial con techos a la mitad o un tercio de la inflación, según el mes, mediante la no homologación de todo acuerdo salarial que no respete los topes, extorsionan claramente al sindicato que se pare adelante, cualquiera sea. Por fin, la frutilla del postre. Si no hay acuerdo, el convenio cae y la Secretaría de Trabajo puede laudar en los términos que crea conveniente, ante la ausencia de toda norma convencional, algo que por supuesto hará en los términos de la posición patronal. Algunos gremios, como todos los embarcados, directamente fueron dejados fuera de la ley laboral y no tienen más nada, ni convenio ni ley, nada, son individuos que tendrán que conchabarse como puedan con las empresas navieras, a menudo poderosos pulpos internacionales.

Cualquiera se da cuenta que enfrentar esto requiere definitivamente poner el pie al movimiento obrero en su conjunto y de conjunto. Se trata de quebrar el freno de todas las alas de la burocracia sindical, desde abajo, en cada fábrica y en cada gremio, imponiendo asambleas y lucha, sea por el salario, contra los despidos o contra la superexplotación que está y la que se viene, ocupando cada fábrica que cierre, reuniendo ocupados y desocupados, activos y jubilados, conveniados o precarizados, formales o en negro.

La cuestión del Fuera Milei, en un punto, es de vida o muerte para la clase trabajadora toda. Sea quienes luchan como Fate, en la Universidad o en el Inti. Sea las grandes huelgas docentes patagónicas. Sea la gran jornada nacional en ciernes el 18 de junio de toda la docencia combativa del país. Sea la movilización a Plaza de Mayo convocada en el Plenario Obrero llamado por el Sutna en San Fernando. En cada pelea se plantea el Fuera Milei y la cuestión de la huelga general como perspectiva. Y claro, tiene que estar presente en cada comité de lucha por el Frente de Izquierda, que para eso está la izquierda obrera y socialista: para luchar y poner en pie una alternativa política de los trabajadores y la izquierda en el fragor mismo de la lucha de clases.

El fantasma del socialismo en la marea derechista
Editorial de 14 Toneladas T3E17. -
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