Cae el gobierno de Bulgaria

La inestabilidad política en el país balcánico.

Kiril Petkov dejará de ser primer ministro

Una votación en el parlamento búlgaro le ha puesto fin a la administración del primer ministro Kiril Petkov. El líder de Continuamos el Cambio (PP), una formación centroderechista que ganó las elecciones de noviembre de 2021, sucumbió a una moción de censura impulsada por fuerzas de la oposición. De esta manera, en caso de que no se forme una mayoría alternativa de gobierno, se abre el camino a la cuarta elección en apenas dos años, en una nación marcada por la inestabilidad política.

La moción contra Petkov provino del GERB (Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria) del conservador Boiko Borísov, quien gobernó el país balcánico durante casi toda la última década. Es una devolución de gentilezas a su sucesor, ya que había sido detenido en marzo por una de las múltiples acusaciones de corrupción que pesan en su contra. Estas denuncias, de hecho, fogonearon las movilizaciones populares en su contra en 2013 y en 2020.

El partido de Borísov, de todos modos, presentó el pedido en el parlamento aludiendo al “fracaso de la política económica y financiera del gobierno”, lo cual es estrictamente cierto. Bulgaria se ha visto sacudida por la inflación y el agravamiento de la crisis capitalista mundial -con el problema adicional de ser uno de los países más pobres del continente.

Petkov denuncia la mano de Moscú detrás de su destitución, debido a que el partido con lazos con el Kremlin, el ultranacionalista Renacimiento, acompañó la moción de censura (a la vez, al presidente Ruman Radev, encargado de pilotear la transición, se lo asocia también con Rusia). El primer ministro ahora caído en desgracia se alineó con el imperialismo en la guerra de Ucrania; Sofía integra la Otan y la alianza atlántica fortaleció su presencia militar en el país. A raíz de ello, Putin le cortó recientemente a la nación balcánica el suministro de gas, agravando los problemas políticos y económicos. Ahora Bulgaria recibe el fluido desde otros países europeos, que lo triangulan a su vez desde Rusia, lo cual muestra de paso lo intrincado que se ha vuelto el panorama energético en el continente a raíz de la conflagración bélica.

De todos modos, Renacimiento es solo una de las formaciones que sabotearon a Petkov. El GERB de Borísov, motor de la moción de censura, integra el Partido Popular Europeo, insospechado de rusofilia. A su vez, fue clave para la caída del gobierno el abandono de la coalición oficial por parte de la formación ITP (Existe Tal Pueblo), un grupo que había logrado el segundo puesto en los comicios de abril del año pasado con un discurso anticorrupción, pero que rápidamente ingresó a la rosca política. El otro afluente del derrocamiento es el partido de la minoría turca, el DPS. Petkov recibió, en cambio, el respaldo parlamentario del Partido Socialista (heredero del Partido Comunista) y de la derechista Bulgaria Democrática, pero no le alcanzó para salvarse. Fueron 123 votos a favor de la moción, contra 116 en contra.

El proceso de restauración capitalista en Bulgaria, al igual que en el resto del este europeo, ha implicado, al mismo tiempo, un empobrecimiento de las masas y la aparición de una oligarquía que se enriqueció con la liquidación de empresas públicas emprendida por las dos fuerzas principales, el GERB y los socialistas.

Al calor de este proceso de debacle nacional, fueron emergiendo formaciones políticas alternativas por izquierda y por derecha, y se produjeron rupturas en los dos partidos dominantes, todo lo cual contribuyó a una atomización parlamentaria que hoy agudiza la crisis. Como ya señalamos, hubo tres elecciones solo en 2021, debido a que los ganadores no lograban formar una coalición de gobierno. La cuestión se complica incluso más por chauvinismos y rivalidades étnicas y nacionales sobre las que no tenemos ocasión de explayarnos aquí. A modo de enunciación, uno de esos problemas son las tensiones con Macedonia del Norte.

La crisis capitalista mundial y la guerra en el este europeo van a traer aparejadas nuevas crisis como la de Bulgaria. Para los trabajadores, se trata de desarrollar una salida política propia para terminar con las miserias a las que nos condena este régimen social.