Internacionales
23/6/2026
Derrota imperialista en Irán
Editorial de 14 Toneladas T3E18.

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Trump firma acuerdo con Irán.
El dato posiblemente más importante a nivel internacional que tengamos en este momento tiene que ver con la situación de la guerra en Irán. Es un tema que tiene una importancia en la coyuntura, pero posiblemente supere a la coyuntura, porque nosotros siempre señalamos que la guerra en Irán tenía que ver, de parte de Estados Unidos y de la administración Trump, con el objetivo de revertir un retroceso histórico muy marcado de los Estados Unidos y entendiendo que Irán y toda la zona de Medio Oriente es una zona estratégica, en tanto ahí se concentra una buena parte de la producción y la distribución de energía que tenía como uno de sus destinos más importantes China.
El problema fundamental que existía en la guerra contra Irán era que, si bien el propósito era doblegarlo, el propósito que existía de fondo era avanzar contra China. Y Estados Unidos dijo de entrada que el objetivo que tenía era una modificación de régimen iraní. Este era el objetivo que planteó Trump. Luego aparecía la propaganda que buscaban hacer determinados medios de comunicación del imperialismo, sobre que Irán quería tener armas nucleares y que Estados Unidos con sus ataques militares quería evitar que las tenga. Pero el propósito siempre fue una modificación del fondo de régimen iraní.
Trump incluso se había entusiasmado porque la experiencia que había realizado en Venezuela le había salido bien. En Venezuela, que tenía un régimen chavista también aliado a Irán y a Rusia, Estados Unidos produce una acción militar y logra no solamente secuestrar a Maduro sino especialmente -y es un punto a favor del imperialismo norteamericano- hacer de lo que queda del chavismo un factor de apoyo dentro del país y dentro de América Latina.
Entonces, con ese entusiasmo, dice "vamos a Irán y lo vamos a lograr del mismo modo". Fueron primero a asesinar -no a secuestrar- a la cúpula del gobierno iraní, pensando que iban a poder lograr una especie de Delcy Rodríguez (que hoy gobierna Venezuela de la mano de Trump) pero eso no se logró. Por el contrario, el régimen iraní soportó la situación y desenvolvió desde el punto de vista político, militar y económico una acción que superó con creces lo que estaba en los pronósticos de Estados Unidos.
Un tema clave que determinó este triunfo transitorio -todo en la vida es transitorio, por lo tanto no hay que bajarle el precio por eso- es que a partir del control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz produjo una crisis económica brutal de impacto internacional y especialmente dentro de los Estados Unidos.
Y el gobierno de Trump entró en una situación realmente de cierto pánico, que eso se expresaba en las declaraciones contradictorias que hacía Trump cotidianamente y que muchos empezaron ya a burlarse de Estados Unidos porque un día decía que iba a eliminar una civilización del mapa durante una noche. Al día siguiente decía con Irán me llevo bien y vamos a llegar a un acuerdo. Y esto lo repetía una y otra vez, hasta que finalmente tiene que buscar un acuerdo cuyos términos fundamentales son un triunfo para Irán. ¿Por qué? Primero porque por un lado Irán logra mantener su régimen, que era el objetivo original que tenía Estados Unidos. Segundo, porque se levantan sanciones económicas, muchas de ellas que llevan décadas de parte del imperialismo; algunas que datan de año '79, cuando fue la revolución contra el Shá, que era un régimen del imperialismo dentro de Irán. Esto va a permitir la liberación de unos 300 mil millones de dólares que Irán va a poder utilizar para su propia reconstrucción. Es indudablemente un triunfo.
En varias ocasiones Trump dijo "voy a manejar a mi antojo la industria petrolera iraní", pero no lo pudo hacer. E Irán con estos fondos va a poder reconstruir su industria petrolera. Además, comprobó que su dominio del Estrecho de Ormuz le da un poder enorme para futuras negociaciones; un hecho que hacia adelante tiene una importancia estratégica.
En términos militares, Estados Unidos tiene que reconocer que Irán puede mantener capacidad misilística. Esto lo lleva directamente a un choque con Israel, porque esa capacidad era justamente un tema clave para el sionismo que siente que puede ser atacado con cierta efectividad, cosa que se comprobó también durante distintas instancias de la guerra, en la cual el escudo que decía tener Israel y que le daba mucha seguridad a su propia población se demostró bastante falible a las respuestas militares de Irán.
Entonces, es realmente una posición de derrota del imperialismo. Y sobre el tema nuclear que tanto se habló ni siquiera se logró lo que en su momento había planteado Trump: que Irán entregue el uranio enriquecido. Esto no sucedió y solamente se formó una comisión que tiene que evaluar la marcha de cómo es ese plan nuclear, lo que para Irán es un triunfo terrible -porque aparte nunca dijo que su objetivo sea tener armas nucleares de destrucción masiva, eso era lo que le achacan imperialismo para justificar la agresión.
Ahora, ¿por qué es importante esta derrota que está sufriendo Trump en Irán? Porque marca especialmente una debilidad del imperialismo en el momento en el cual pensaba que la guerra era el factor para revertir su decadencia. Razonemos lo siguiente: para China, que está en un enfrentamiento cada vez más creciente con Estados Unidos, es legítimo pensar es que si no pudo con Irán mucho menos va a poder con ella. Porque Irán es desde el punto de vista económico, militar, diplomático, una nación con cierta fuerza, pero infinitamente menor que China. Entonces vuelve Estados Unidos a exponer una debilidad muy importante. Si la guerra era el instrumento para revertir un retroceso, terminó poniendo más de manifiesto la debilidad que está llevando a ese retroceso.
La importancia de este hecho la tenemos que evaluar con mucha importancia en América Latina, donde en las últimas 16 elecciones 13 las ganó la derecha. Y no cualquier derecha, porque en muchos casos no es la derecha tradicional. En el caso colombiano, por citar el último ejemplo, Abelardo de la Espriella es una ultraderecha del estilo Milei, más ligado directamente a Estados Unidos. Después Keiko Fujimori venía de derrotas permanentes en los ballotages en Perú, y si se termina imponiendo por el pequeño margen del escrutinio provisorio es para la derecha un avance en América Latina. Por eso la derrota del imperialismo norteamericano y la exposición de esta debilidad es importante, porque pone en cuestión este ascenso de la derecha.
El problema que se viene a Trump en las elecciones por delante es realmente muy duro. Todas las encuestas pronostican una derrota muy fuerte. Y difícilmente este acuerdo pueda aplicarse rápidamente, porque permanentemente aparecen problemas. Estados Unidos expone incluso una crisis de dominación muy fuerte cuando entra en choque con Israel, que no es un tema menor tampoco, porque es su principal aliado en Medio Oriente, y para ser más exactos es una especie de cabecera de playa que tiene el imperialismo norteamericano en la región. Esta guerra, lejos de fortalecerlo, expone no solo una debilidad frente a Irán, no solo una debilidad frente a China, sino una crisis en su relación con Israel. Entonces, la crisis de dominación del imperialismo se agrava como consecuencia de este resultado negativo de Trump.
Una derrota electoral está muy relacionada con la guerra, porque justamente lo que precipita a Trump a buscar un acuerdo es el enorme impacto económico que ha tenido la guerra. Hay indicios muy fuertes de que la inflación norteamericana va a seguir en ascenso. Estados Unidos tuvo una inflación altísima en los últimos meses, que lleva para la población el cuadro de salarios que no se incrementan, de una industrialización que se promete pero no se logra. Una derrota muy probable de Trump abriría la posibilidad incluso de un impeachment, es decir, una caída anticipada en su gobierno.
Entonces, toda esta situación de América Latina de avance de la derecha hay que ponerla en este contexto. Nosotros vimos la importancia de un Trump el año pasado en Argentina, cuando fue clave para que la derrota electoral que había sufrido Milei en la provincia de Buenos Aires pueda transformarse un mes después en un triunfo gracias al salvataje del imperialismo norteamericano. ¿Cómo sería eso con una derrota de Trump en las elecciones de noviembre?
Después aparece otro problema político que la rebelión boliviana pone en debate, que es la siguiente: ya venimos en América Latina de una secuencia que también hay que evaluar al momento de hacer pronósticos de la actual situación que estamos enfrentando. ¿Cuál es esa secuencia ante esta ola derechista de triunfos electorales? Tuvimos una anterior ola derechista, donde también hubo triunfos por ejemplo de Bolsonaro en Brasil y compañía. Pero sin embargo esos gobiernos derechistas mostraron sus debilidades al momento de ejercer el poder. Hoy la rebelión boliviana plantea ese problema, porque le plantea la clase capitalista un dilema: queremos gobiernos de derecha para que avance contra la clase obrera y los sectores populares, ¿pero tienen capacidad de hacerlo o producen rebeliones populares?
El caso boliviano es el más claro, el que tiene mayor desenvolvimiento, pero también la lucha que estamos viendo en Chile plantea ese interrogante sobre si la derecha cuando llega al poder con sus ambiciones de avance contra la clase obrera y sectores populares no termina produciendo una rebelión popular; de manera tal que el progresismo capitalista se presenta muchas veces como una alternativa más confiable, más efectiva para determinados propósito del imperialismo que la ultraderecha.
Eso lo tenemos que ver en el futuro. Es un interrogante que nos plantea la rebelión boliviana. Hasta qué medida están las condiciones para la burguesía de llevar adelante estos regímenes de ofensiva. Y los resultados en Colombia están justos. Los resultados en Perú, también: Fujimori en la primera vuelta no llega al 20% de los votos. No son regímenes con mucha fuerza. Van a plantear para un futuro justamente en la lucha de clases que se va a desenvolver un interrogante importante, un Trump debilitado, posiblemente derrotado en las elecciones internas de Estados Unidos, con una ultraderecha que llega al gobierno pero sin que tenga pues una arrastre popular tan claro. Veremos las capacidades que tienen para avanzar en sus objetivos estratégicos de derrotar a los pueblos de América Latina y encolumnarlo detrás del imperialismo norteamericano.
En Argentina esto también está presente, porque Milei se presenta como uno de los principales aliados del trumpismo en la región y de Netanyahu a nivel internacional. Recordemos que el propio Milei se definió como "el presidente más sionista del mundo" y ahora incluso tiene que asistir a choques entre el imperialismo norteamericano con el sionismo, en el cual él no quiere tomar posición porque no sabe qué es lo que le conviene en esta situación, pero marca que los puntos de apoyo internacionales más fuertes que tienen son débiles.
Ese aspecto hay que tenerlo en cuenta, sobre todo para los trabajadores, para la izquierda, de seguir una lucha contra el gobierno de Milei, alejándonos del derrotismo clásico de la oposición capitalista, que a lo máximo que aspira es a moción de censura de Adorni en el parlamento, pero no a un desarrollo de una lucha consecuente, tenaz, para derrotar la ofensiva capitalista contra el pueblo. Por ejemplo, ahora derrotar el intento de Milei de aplicar la reforma laboral de un saque modificando 800 convenios colectivos de trabajo.
Cuando uno ve eso no se escucha al peronismo decir "che, salgamos a luchar contra la reforma laboral". Al revés, sindicatos como el Smata, uno de los principales sindicatos industriales en Argentina que tiene como dirigente a Ricardo Pignanelli -que es el quinto en la línea sucesoria del peronismo, de autoridades puestas por Cristina Kirchner directamente-, se apresuró y firmó la reforma laboral dentro del gremio.
Ahí no está la salida. La salida está en una lucha consecuente contra Milei, sabiendo que los puntos de apoyo más fuerte que tienen hoy están debilitados. Y a nivel internacional el imperialismo muestra esas debilidades que muchas veces no se ven y que uno está abrumado por las dificultades que existen en la relación de fuerza contra la patronal en un lugar, contra el gobierno en determinadas condiciones. Pero el contexto internacional es fundamental tenerlo en cuenta, porque a mediano y largo plazo es el que marca la tendencia de fondo.




