El acuerdo petrolero Estados Unidos-Venezuela, un plan de saqueo y entrega de los recursos naturales

Agregar Prensa Obrera como
medio preferido en Google
Estados Unidos se asegura el control de reservas petroleras venezolanas

El acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela constituye, a la vez, un plan de saqueo de los recursos naturales venezolanos por parte del imperialismo y una entrega del gobierno de Delcy Rodríguez.

Según los anuncios de Donald Trump, Estados Unidos se asegurará –gracias a la concesión de 17 campos estratégicos- el control mayoritario sobre 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas venezolanas (aproximadamente un quinto del total). Esto incluiría yacimientos vírgenes de la Faja del Orinoco y zonas del Lago de Maracaibo.

El texto del acuerdo ni siquiera es público. Y es tal la opacidad que rodea el asunto, que el gobierno venezolano habla de una concesión por 25 años, mientras que funcionarios yanquis elevan la duración a 100 años.

Pronta entrega

Para tratar de defender el pacto, el gobierno de Delcy Rodríguez señaló que implicará ingresos fiscales por 200 mil millones de dólares para el Estado venezolano. Pero, según los cálculos de algunos economistas, si se consideran los precios actuales del petróleo, se trata de ingresos apenas por encima de los 3 dólares por barril (BBC, 31/8). Los cálculos del gobierno son mayores, pero esto no altera lo esencial: un saqueo en el que Venezuela recibe monedas.

Trump, con su habitual estilo hiperbólico, dijo que se trata del “mayor acuerdo petrolero de la historia” y que, a largo plazo, conducirá a una baja de los combustibles en los Estados Unidos y a una recomposición de las reservas, estresadas por las guerras en Ucrania y en Medio Oriente. El anuncio responde a la presión inflacionaria de los combustibles dentro de Estados Unidos y a la aproximación de las elecciones legislativas.

Sin embargo, el paso que va del anuncio a la materialización del acuerdo no es tan sencillo como lo plantea el magnate. Requiere inversiones por 100 mil millones de dólares. “Varios de los campos carecen de infraestructura o acceso a centros de transporte para el tratamiento y traslado del crudo, mientras los que sí la tienen han sufrido años de abandono”, según La Nación (29/8). Las petroleras condicionarán el desembolso del dinero a las expectativas de rentabilidad.

Actualmente, Chevron es la única firma estadounidense que opera en Venezuela, asociada a la estatal Pdvsa en algunas empresas conjuntas. No está claro si Exxon-Mobil y la Conoco-Phillips, los otros dos jugadores de peso del sector, se sumarán al nuevo plan. Este año, Trump se reunió con los principales directivos de las petroleras en la Casa Blanca para tratar de convencerlos de ejecutar las inversiones multimillonarias que se requieren. En lo que va de 2026, la producción petrolera en Venezuela sólo se incrementó en 200 mil barriles diarios, llegando a 1,25 millones de barriles diarios, lo que está muy por debajo de los 3 millones diarios que producía la nación caribeña en 2008.

Aspectos políticos

El acuerdo petrolero es la coronación de la invasión de enero, que derrocó a Nicolás Maduro. El expresidente venezolano se encuentra detenido en Estados Unidos y será sometido a juicio en 2027, acusado de narcoterrorismo. Irónicamente, es con Maduro que empezó el proceso de reprivatización petrolera que hoy se consuma con Rodríguez y que pone fin al período de nacionalizaciones parciales del chavismo.

Tras la invasión de enero, la Casa Blanca puso bajo su control la producción petrolera venezolana. El dinero por la venta del crudo va a parar a una cuenta supervisada por el Departamento de Estado, que ya recaudó 13 mil millones de dólares. No se mueve un solo centavo sin autorización estadounidense. Dado que el petróleo es la fuente casi exclusiva de ingresos que tiene Caracas, se trata de una tutela en regla de la economía venezolana por parte de la Casa Blanca. Trump fantasea, inclusive, con transformar a Venezuela en el estado número 51 de los Estados Unidos, como indican algunos de sus posteos en redes sociales.

Estados Unidos encuentra un gobierno obediente en la figura de Delcy Rodríguez, quien reformó las leyes de hidrocarburos y de minería a la medida del capital extranjero. Hasta hay trascendidos periodísticos que indican que Venezuela podría retirarse de la Opep, la organización de países productores de petróleo, una movida que favorecería a Washington.

Por estas razones, la oposición de derecha quedó relativamente desdibujada. En ocasión del reciente terremoto que devastó a Venezuela, María Corina Machado montó un show para promover su regreso al país, lo que irritó a la propia Casa Blanca, que por ahora se maneja bien con Rodríguez en el poder. En ausencia de cualquier estrategia alternativa a la subordinación al imperialismo yanqui, Machado quedó colgada de un pincel. A 72 horas de los nuevos anuncios petroleros, la dirigente de la derecha venezolana ni siquiera se había pronunciado públicamente.

Tras los terremotos, bajo el patrocinio de Estados Unidos, se conformó una mesa de diálogo en la que no figura el sector de Machado, pero sí participa un sector de la oposición “dialoguista”, liderado por Dinorah Figuera. Para mediados de septiembre, se espera una segunda ronda de encuentros. Se discuten aquí aspectos institucionales y políticos, pero está fuera de agenda el reclamo opositor de nuevas elecciones presidenciales.

La invasión y la tutela económica y política sobre Venezuela por parte de la Casa Blanca es la expresión más descarnada de la ofensiva imperialista sobre América Latina. Promovamos la movilización de las masas de la región contra el imperialismo y los gobiernos que custodian sus intereses.

La conferencia internacionalista de Atenas: plan de acción y balance
La conferencia internacionalista de Atenas: plan de acción y balance
-
prensaobrera.com