Internacionales
21/9/2026
El pantano de la centroizquierda: las conferencias pseudo antifascistas
Al fascismo se lo derrota con la lucha de masas
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Para el 17, 18 y 19 de diciembre próximo se ha convocado en Buenos Aires, una “Conferencia Regional Antiimperialista y Antifascista de América Latina”. Seguirá, según un “Llamamiento” de convocatoria, una línea de continuidad con la primera Conferencia Internacional Antifascista y Antiimperialista realizada en Porto Alegre, Brasil, en marzo de 2026, “que permitió -plantea el texto- la convergencia de voluntades para la organización de un movimiento antifascista a nivel mundial”. La Conferencia porteña surge como continuidad de la brasilera, que fijó en la “Carta de Porto Alegre” sus conclusiones. En Prensa Obrera caracterizamos ese evento como “un emprendimiento democratizante e impotente” (Prensa Obrera, 24/1/26).
En materia de definiciones internacionales en ninguno de ambos documentos se menciona la guerra. Ucrania, un conflicto de cuatro años y medio, una masacre imperialista es olímpicamente ignorada. Consecuencia de discrepancias en Porto Alegre relativas al alineamiento con los bandos en pugna, la mayoría de los presentes se ubicaron en el campo de la Otan. La postura obrera independiente: guerra a la guerra y el derrotismo revolucionario…ausentes.
El FMI, herramienta fundamental del saqueo de los pueblos por el capital financiero imperialista, apenas es mencionado. El dinero que se drena, en forma usuraria, de las economías semicoloniales, es utilizado para financiar el armamentismo y el accionar militar fascistoide de Trump y Marco Rubio. Por supuesto, tampoco se plantea una campaña por el desconocimiento de las deudas nacionales. En Argentina solo la izquierda del FIT-U combate al FMI y reclama el no pago de la deuda externa. El peronismo bajo los Fernández votó mayoritariamente a favor del sometimiento al FMI. El peronismo/kirchnerismo ignoró cualquier iniciativa en materia de movilización popular y colabora en el sostenimiento del gobierno (la CGT se llegó a reunir con la presidenta del FMI cuando vino a la Argentina).
La convocatoria crítica el “neoliberalismo” y sus manifestaciones de extrema derecha, sin señalar a los Fernández/Massa/Cristina en Argentina, los Boric de Chile y los Lula en Brasil, que compiten en descargar la crisis sobre los trabajadores con “métodos democráticos” y abren el camino al progreso de la derecha fascistoide. Declaran a Trump “enemigo de la humanidad”, dejando de lado a los gobiernos demócratas, los Biden y Obama, gobiernos imperialistas tan o más guerreristas que el propio Trump.
La Carta de Porto Alegre plantea “apoyar la lucha de los pueblos y los gobiernos que resisten”. Es un desatino poner un signo igual entre la lucha de los pueblos y sus gobiernos capitalistas. Los gobiernos capitalistas defienden los intereses de su clase social desorganizando, frenando y enfrentando las luchas populares. Ese es el rol objetivo que juegan los llamados “frentes democráticos” o “frentes populares” de conciliación de clases entre los trabajadores y las burguesías que se reclaman “nacionales” pero no están dispuestas a enfrentar al imperialismo y cierran filas contra la lucha de sus pueblos.
La clave del triunfo de los trabajadores contra el fascismo es su independencia política respecto de los gobiernos y partidos de la burguesía. La lucha contra el fascismo parte de la movilización de las masas. Pero los “nacionales y populares” se esfuerzan en paralizar la resistencia y la acción de sus organizaciones.
El gobierno de Lula da Silva y el de la presidenta de México Claudia Sheinbaum son tomados como ejemplos de “gobiernos que resisten”. Sin embargo, ambos se han adaptado a la resolución criminal de Trump de bloquear el abastecimiento de petróleo a Cuba, sumiendo a la población en condiciones de vida inenarrables, mientras se mantienen, en cambio, las exportaciones del combustible a Israel. ¿Se puede luchar contra el fascismo internacionalmente sin enfrentar el genocidio sionista/imperialista contra el pueblo palestino? No basta con convoyes de “solidaridad” con Cuba, es imprescindible la exigencia del reaprovisionamiento de petróleo a Cuba, y una campaña internacional para terminar con el boicot de Trump, Rubio y su pandilla de “gusanos” contrarrevolucionarios contra la isla. Los “antifascistas” de pico (en realidad apoyatura de los gobiernos centroizquierdistas ajustadores) tampoco señalan que el boicot y la amenaza de invasión a Cuba pretende empujar el proceso de restauración capitalista que el gobierno cubano está ejecutando, tomando mayores medidas en ese sentido y derogando las conquistas de la revolución.
En Argentina el nacionalismo burgués peronista/kirchnerista no se moviliza contra el genocidio fascista del pueblo palestino. Por el contrario, integra la Comisión de amistad con el Estado de Israel que se ha constituido en la Cámara de Diputados. ¿Amistad con los nazis-sionistas que masacran al pueblo palestino y se han convertido en punta de lanza de las provocaciones y ataques fascistas-imperialistas en todo Medio Oriente?
Está ausente también todo planteo sobre el asalto yanqui a Venezuela, el bombardeo de sus naves, el secuestro de su gobierno y el robo de sus recursos.
Debe recordarse que fueron los gobiernos de la “ola rosa” centroizquierdista de los últimos 20 años en Latinoamérica, los que crearon las condiciones para el ascenso de la derecha. Los Kirchner, Boric, Petro, López Obrador, Lula, Correa: fue su política antipopular y vehículo de planes de ajuste fondomonetaristas de ataque a los derechos de los trabajadores, de compromiso con el gran capital y el imperialismo, los que volcaron a las masas al escepticismo respecto de los gobiernos del progresismo impotente. El llamamiento para Latinoamérica enumera las luchas de resistencia al gobierno de Milei y entre ellas los paros de las centrales obreras argentinas contra la reforma laboral. Pero la CGT y las CTA dejaron solas las grandes luchas del Hospital Garrahan, de Fate y otros.
La CGT y ambas CTA realizaron tres seudo “paros generales” aislados uno de otro, en los casi tres años de gobierno de Milei, sin dar lugar a un plan nacional de lucha. Las burocracias sindicales de estas centrales nunca rompieron relaciones con el gobierno, las patronales, ni siquiera con el FMI. Se dedicaron a negociar fondos para sus “cajas” a cambio de dejar pasar la reforma laboral anti obrera. Las CTAs no han participado de la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre, a pesar de que esta estaba especialmente dirigida contra el ultraderechista Milei y su gobierno, quien se ha transformado en mentor de la ultraderecha internacional y de las guerras de Trump y Rubio.
Estas CTA son las que actúan de organizadoras convocantes de la Conferencia Latinoamericana de mediados de diciembre. ¿Cuál ha sido la función de estas conferencias en Brasil y cuál se pretende que sea en la Argentina?
En Brasil pretendieron que la izquierda se sumara al Frente Amplio que lleva las candidaturas de Lula y el neoliberal Alckmin, para enfrentar a la derecha bolsonarista. No es casual el protagonismo que ha tenido en la Conferencia de Porto Alegre de marzo pasado el PSOL, partido centroizquierdista que ha abandonado toda veleidad de lucha obrera, clasista, independiente, para integrarse, plenamente, al gobierno de Lula con ministros y apoyar ahora al Frente Amplio “nacional y liberal”.
En la Argentina, también, las centroizquierdistas CTAs, que apoyan a Kicillof, Cristina y el kirchnerismo, pretenden actuar como bisagras para constituir un “frente amplio” que integre a la izquierda en fórmulas electorales en listas comunes con el peronismo. Esto sería subordinar a la clase obrera y los movimientos de resistencia activos (discapacitados, jubilados, etc.) al nacionalismo burgués que actuó como una oposición pasiva y colaboracionista con el gobierno de Milei y que –igual que Lula- no hará nada para organizar un movimiento de recuperación de las conquistas obreras perdidas bajo el régimen mileista. Interrogados, en Brasil, sobre por qué las centrales obreras dirigidas por ellos no organizan las luchas del pueblo trabajador, responden que no quieren “alterar la gobernabilidad y hacerle el juego a la derecha”. En Argentina, estas corrientes se subordinan a la pseudo oposición peronista-kirchnerista, que espera que Milei haga todo el “trabajo sucio” de hacer retroceder drásticamente los salarios y conquistas del pueblo trabajador. Una impostura, que revela que la burocracia sindical peronista es un factor decisivo en el sostén de Milei y su motosierra y colaboró con la aprobación de la peor reforma laboral de la historia.
Estas conferencias pseudo antifascistas, debemos insistir, son emprendimientos farsescos que pretenden maniatar a los trabajadores y explotados detrás del apoyo a la “oposición” electoral kirchnerista y sus variantes, un emprendimiento democratizante e impotente. El destino de la lucha contra el fascismo, la ultraderecha y el imperialismo es inseparable de la perspectiva de clase que se asuma en el actual cuadro de la crisis mundial. Una orientación y dirección independiente, obrera revolucionaria, es imprescindible para el triunfo de los explotados. Es necesario que la izquierda y los sectores combativos del movimiento obrero preparen las condiciones para convocar a una verdadera Conferencia Regional Latinoamericana contra el fascismo y la ultraderecha. Movilizar a las masas: organizar las huelgas y manifestaciones, solidarizándose con los pueblos en lucha. Enfrentar al fascismo y al imperialismo: por la derrota de los regímenes de la austeridad y el hambre, por gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.



