El rearme de la Unión Europea está asociado a la maquinaria militar sionista

Un informe revela la profundización de las relaciones militares entre Israel y el imperialismo europeo.

Ejército israelí.

Un informe elaborado por el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo, Suds, Novact e Irídia, llamado “Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio a Europa”, muestra cómo se profundizaron las relaciones militares entre la Unión Europea y el Estado de Israel desde que en octubre de 2023 comenzara a intensificarse el genocidio contra el pueblo palestino.

El trabajo consta de 90 páginas y expone cómo, al facilitar la introducción de empresas militares, de ciberseguridad, vigilancia, drones e inteligencia artificial, Europa se convirtió en un destino “estratégico” para Israel. Para ello, sus redactores describen nueve vías a través de las cuales se produjo esa entrada.

Se trata de un insumo que, sumado a otros que han visto la luz en el último tiempo, evidencia, por un lado, que Israel es un instrumento del imperialismo para someter a los pueblos de Medio Oriente y, por el otro, que las guerras no solo son una consecuencia del funcionamiento del capitalismo sino también una enorme fuente de negocios para un grupo de magnates.

En países como Grecia e Italia, sectores de trabajadores han impulsado manifestaciones y bloqueos para evitar que sus gobiernos envíen pertrechos militares a Israel. Fue un reflejo más de la ola de luchas que hubo en todo el mundo en apoyo al pueblo palestino en el último tiempo y puso de manifiesto la demagogia que venían manejando ciertos gobiernos europeos. La Flotilla Global Sumud intentó arribar a Gaza con ayuda humanitaria para el pueblo palestino, mientras Israel trató de evitarlo y, para ello, contó con la colaboración de gobiernos como el de Grecia, Turquía y Chipre.

Una de las vías de profundización de los lazos entre el viejo continente e Israel es el rearme europeo, en el marco de las crecientes tensiones bélicas en distintos lugares del mundo y de las metas de aumento del gasto militar exigidas por Trump a los países miembros de la Otan. Europa se rearma utilizando tecnología de empresas sionistas como Elbit Systems o Israel Aerospace, que además gozan de subsidios. Buena parte de esos negocios se producen bajo la máscara de una cooperación científica o innovación tecnológica. El rearme es resistido por los pueblos de Europa, como lo mostraron las movilizaciones de la juventud alemana en rechazo a la reintroducción del servicio militar y las movilizaciones que hubo en otros países como España e Italia.

Alemania, país que busca picar en punta en la carrera armamentística europea y le vende armas a Israel, se ha propuesto tener el mayor ejército del Viejo Continente. El informe describe a Alemania como uno de los grandes epicentros del lobby militar sionista en Europa. Las empresas israelíes están colaborando con el imperialismo alemán en su intento por modernizar su industria armamentística y su capacidad militar, a través de contratos directos, redes de influencia –European Leadership Network, Israel Defence and Security Forum- y estructuras empresariales opacas.

Barcelona opera como un hub tecnológico de compañías de ciberseguridad israelíes. En Cataluña, por ejemplo, se promueve el reclutamiento de profesionales para empresas que replican prácticas desenvueltas por Israel contra el pueblo palestino. Estas compañías, que además operan en otras ciudades, se valen de instrumentos como el rebranding para ocultar su actividad o sus vínculos.

Además de Barcelona, otras ciudades como Bruselas, Madrid, Londres, Núremberg y Praga permiten a empresas israelíes “presentarse como actores civiles e innovadores, mientras ocultan sus vínculos con la industria militar y de vigilancia” (El Diario Ar, 28/5). La participación en ferias de tecnología y ciberseguridad es otro de los caminos que encuentran Israel y sus empresas para abrirse paso, mediante embajadas en hubs tecnológicos de la Otan, como también ocurre en Estonia.

Chipre, por su parte, favorece la entrada de empresas israelíes no solo por la proximidad geográfica sino también porque constituye una gran plataforma de prebendas fiscales con libertad de movimiento de capital. En Luxemburgo, Israel encontró un lugar para crear filiales que pasen desapercibidas.

La guerra en Ucrania es otra vía: las compañías israelíes obtienen contratos, redes de producción, alianzas industriales y plataformas de innovación. El escenario bélico, que se configuró en 2022 con la agresión de Rusia a Ucrania en respuesta a la expansión política y militar de la Otan en la región, es un laboratorio de pruebas de armamento y tecnología militar israelíes y también una plataforma de proyección comercial.

Para operar en el mercado, a su vez, las compañías sionistas adquieren empresas europeas, crean nuevas filiales y cambian de marca accediendo a financiamiento. Así han puesto en pie plantas de producción de armamento y desarrollo tecnológico en las principales capitales. Intracom Defense IAI, por ejemplo, participa en quince proyectos del Fondo Europeo de Defensa.

El informe, por otro lado, hace mención a la participación y los negocios de empresas como Microsoft, Google, IBM y Palantir. Y a algunos sectores del capital financiero que están detrás de estas empresas: BlackRock, Goldman Sachs, Morgan Stanley y fondos israelíes como Clal Insurance Enterprises o Altshuler Shaham (Cadena Ser, 28/5).

El aporte de estas organizaciones de derechos humanos se complementa con otros. Se sabe que el ejército israelí hizo uso de municiones y bombas fabricadas por la norteamericana Boeing para atacar Gaza. El grupo vasco CAF suministró materiales y servicios de transporte al régimen sionista para avanzar en el proyecto de tren ligero de Jerusalén y facilitar la expansión de sus asentamientos ilegales. La coreana HD Hyundai fabricó maquinaria pesada utilizada por Israel para tirar abajo viviendas palestinas en los territorios ocupados (Página 12, 18/9/2025).

El año pasado, un informe de Francesca Albanese, relatora de la ONU, llamado “De la economía de la ocupación a la economía del genocidio”, mostró las responsabilidades y los intereses empresariales en los crímenes de lesa humanidad que comete Israel. Entre las empresas capitalistas cómplices se encuentran la yanqui Lockheed Martin, la italiana Leonardo, la danesa Maersk y también constructoras, contratistas, inmobiliarias y compañías de diverso tipo.

La lucha en defensa del pueblo palestino implica una lucha a fondo contra estos intereses capitalistas e imperialistas.

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