25/08/2020

El recrudecimiento de la pandemia en Europa

La responsabilidad de los gobiernos y las patronales

Los números sobre los casos diarios de contagios en Europa han vuelto a la primera plana de los principales medios y de la situación política en los principales países del continente. Si bien la situación varía de país a país, existe el riesgo de un retorno a una tasa de incidencia (cantidad de contagiados por total de habitantes) similar a la que existía en la etapa previa a la disposición masiva de medidas de aislamiento, es decir al momento en el que, en países como Italia o España, los decesos se contaban de a miles.

Así, en Francia se está dando la alarmante situación de miles de casos diarios, con un pico de 4900 casos el día domingo; en Italia volvieron a sonar las alarmas con un promedio de 800 casos diarios la última semana. Alemania, uno de los países donde el virus estuvo más contenido, registró 2 mil contagios el último sábado. Se trata de números que no se observaban desde mayo. En otros países, en donde la pandemia no había alcanzado un nivel grave como Grecia, Croacia o Portugal, se están detectando cientos de casos forzando la reimplementación de medidas de aislamiento social. El país en donde el escenario es más alarmante es España, con un promedio de 3 mil casos diarios y un total de 412.000 desde el inicio de la pandemia.

La responsabilidad del capital y sus gobiernos

Esta nueva escalada de contagios es, por un lado, el producto directo del relajamiento general de las medidas de cuarentena ya que por lo general en el continente solo permanecen prohibidas algunas pocas actividades como fiestas o espectáculos culturales. El conjunto de las ramas económicas se encuentra en pleno funcionamiento incluyendo aquellas que implican el desplazamiento y la concentración de personas, como el turismo. A la vez, este nuevo reguero de contagios responde a la no implementación de medidas que impidieran la propagación de casos de una pandemia que nunca terminó realmente en Europa, a pesar de los discursos emanados desde las esferas gubernamentales tendientes a restar preocupación social sobre el tema. De esta manera, incluso en la etapa en la que los contagios estaban en baja, continuaron desarrollándose focos entre los sectores más precarizados de la clase obrera, como los migrantes que trabajan en el campo o en la industria alimenticia. Las patronales y los estados no implementaron protocolos sanitarios, testeos masivos ni licencias pagas. En este momento, vuelve a prevalecer la circulación comunitaria del coronavirus cuando los sistemas de salud no se han recuperado de las políticas de ajuste imperantes desde el inicio de la crisis mundial en 2008.

A pesar del reingreso a un cuadro crítico, los mandantes de cada país han negado cualquier posibilidad de retornar a un aislamiento social estricto, llamando a convivir con el virus. En este sentido se ha expresado Emmanuel Macron, el presidente francés al decir que “no se puede parar el país porque los daños colaterales de un confinamiento son considerables” (Perfil, 20/8).  Del mismo modo el ministro de salud italiano, Roberto Speranza ha señalado que «no va a haber un nuevo confinamiento». En España, se están implementando medidas de carácter más bien cosmético en distintas comunidades como la prohibición de reuniones de más de diez personas o límites en la cantidad de gente que puede compartir mesas en los restaurantes. Más aún, a contramano de la indicación de los especialistas en el tema, se prepara el retorno a clases para los primeros días de septiembre en toda Europa, cuando también terminará el periodo vacacional y comienza la temporada de casos de gripe común. Los funcionarios concentran la explicación de los brotes de contagios no en sus políticas serviles a los intereses patronales, sino en la responsabilidad personal del pueblo trabajador que no estaría observando las medidas para prevenir contagios.

Las cámaras patronales, como la Ceoe española, han anticipado el rechazo a cualquier idea de restricción a la actividad económica, extorsionando a los trabajadores con la idea de que una reimplementación de la cuarentena provocaría una mayor cantidad de despidos. Sin embargo, la pérdida de puestos de trabajo no se ha detenido con la reapertura económica y las estadísticas señalan que el desempleo podría duplicarse en la zona euro tomando al 2020 de conjunto (Euronews, 20/5). Los capitalistas han llevado adelante una política en toda la línea para que la crisis económica y su profundización a raíz de la pandemia sea pagada por los trabajadores. Esta es también la orientación del paquete de rescate económico que llevará adelante la Unión Europea en su conjunto.

Por una salida de los trabajadores

El recrudecimiento del Covid-19 y la ofensiva que vienen desplegando los capitalistas contra las conquistas obreras ponen sobre la mesa la necesidad de una intervención de los trabajadores en el escenario político. A la política precarizadora de las patronales es necesario oponerle la implementación de protocolos obreros de seguridad e higiene en todos los lugares de trabajo, la licencia paga para los grupos de riesgo y los posibles infectados, los testeos masivos y la prohibición de los despidos. La clausura de las actividades no esenciales y la centralización del sistema de salud continúan siendo consignas fundamentales para esta etapa.

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