Internacionales
3/2/2026
¡No a las amenazas imperialistas y el ahogo económico contra Cuba!

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Trump suspendió los envíos de petróleo desde Venezuela a Cuba
Tras el derrocamiento del gobierno venezolano a comienzos de enero, Trump puso la mira en Cuba, como parte de su ofensiva general para afianzar el dominio de la Casa Blanca sobre América Latina. Este jueves 29, el magnate emitió una orden ejecutiva que habilita la imposición de aranceles a aquellos países que envíen petróleo a la isla. Es un intento de quebrar a la nación caribeña por medio de la asfixia económica. La medida puede conducir a una crisis humanitaria sin precedentes para los cubanos, que ya padecen una crisis energética profunda y apagones masivos cotidianos.
Trump, que tiene desde enero bajo su control a Venezuela, suspendió el abastecimiento de crudo desde Caracas a La Habana, y logró que México adoptara la misma decisión. Se trata de los dos principales proveedores, que, de conjunto, enviaban alrededor de 50 mil barriles diarios (los números varían bastante según las fuentes), cerca de la mitad de lo que necesita diariamente la isla, por lo que el cese supone un golpe demoledor. El resto se cubría –o se intentaba cubrir- con producción propia (aproximadamente 40 mil barriles diarios) y envíos desde Rusia y Argelia, que, según algunos medios, fletaron sus últimos cargamentos en octubre y febrero de 2025, respectivamente. El Kremlin señaló, por boca de su canciller, que mantendrá su apoyo político y material a La Habana.
“Cuba no podrá sobrevivir”, se regocijó Trump la misma jornada en que firmó la orden ejecutiva. Un día antes, había dicho que “Cuba es una nación que está muy cerca del colapso”.
Bajo estas condiciones extorsivas, que constituyen un endurecimiento del bloqueo criminal que el imperialismo sostiene desde 1962, la Casa Blanca busca una capitulación del gobierno cubano. En los últimos días, el presidente yanqui dijo que abrió una negociación con funcionarios de la isla. Desde La Habana, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío confirmó contactos y comunicaciones, pero afirmó que no hay una mesa de negociación formal. La iglesia cubana, en tanto, se ofreció como mediadora, a través de un artero comunicado que no condena la ofensiva imperialista y pone un signo igual entre Trump y el gobierno, proponiéndose para “contribuir a rebajar el tono a las hostilidades entre partes”, y señalando –en un guiño a Trump- que “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes”.
Vía México
Se estima que el gobierno azteca detuvo –por instigación estadounidense- los envíos de la petrolera estatal Pemex a Cuba por completo a mediados de enero, poco después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. México se había convertido hace tiempo en un proveedor fundamental para La Habana, puesto que los envíos desde Venezuela empezaron a declinar mucho antes de la invasión yanqui. Entre enero y el 30 de septiembre de 2025, Pemex proporcionó alrededor de 17 mil barriles diarios a Cuba, en concepto de contratos comerciales (otra parte, cuyo caudal se desconoce, se enviaba gratuitamente). Sin embargo, tras una visita del secretario de Estado, Marco Rubio, el flujo cayó a 7 mil barriles diarios.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó la semana pasada la suspensión total de los envíos de crudo, pero intentó presentarlo como una decisión soberana, fruto de los vaivenes habituales de la comercialización. Algo que deja sin explicar lo obvio: ¿por qué razón, si no es por la presión estadounidense, suspendió el gobierno mexicano los envíos de crudo en el momento en que Cuba más los necesita? Por más que lo disimule con el anuncio del envío de “ayuda humanitaria”, el gobierno “progresista” mexicano vuelve a adaptarse a la ofensiva trumpista, y le da un golpe al pueblo cubano.
Consecuencias
El sistema eléctrico y de transporte de la nación caribeña ya atravesaba una profunda crisis antes del cese de los envíos desde Venezuela y México, como lo ponen de relieve los apagones masivos que dejan a oscuras durante horas a sus habitantes. Cuba viene golpeada, además, por una fuerte caída de la producción agrícola, industrial y del turismo, que en 2025 tuvo –si se exceptúa la pandemia- su peor desempeño en dos décadas.
El endurecimiento de las sanciones imperialistas desde 2017, sumado a la política de restauración capitalista del régimen cubano, condujo a un agravamiento de la situación de las masas y de la diferenciación social en la isla. A su vez, el régimen profundizó su orientación represiva a partir de las movilizaciones populares del 11 de julio de 2021, encarcelando a cientos de manifestantes y aplicando condenas de hasta más de 20 años.
Más allá de nuestro rechazo a la represión y a la orientación de la burocracia gobernante, repudiamos la ofensiva del imperialismo, que apunta a barrer con las conquistas de la revolución y a recolonizar la isla.
La ofensiva contra Venezuela, Cuba y toda América Latina tiene que ser enfrentada con la movilización de los trabajadores y los pueblos de la región.
Fuera el imperialismo. Abajo el bloqueo contra Cuba. Por la unidad socialista de América Latina.



