Internacionales
5/2/2026
Petro se adapta a la ofensiva imperialista de la Casa Blanca
El presidente colombiano se reunió con Trump.

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La reunión entre los mandatarios se produjo el 3 de febrero
Cuando Trump lanzó sus amenazas contra el presidente colombiano Gustavo Petro, acusándolo de narcotraficante y anunciando una invasión, aquél concretó una movilización nacional masiva con actos y concentraciones en las principales plazas del país caribeño el 10 de diciembre de 2025 y el 15 de enero de 2026. Esas mismas amenazas fueron dirigidas a México, bajo idénticas acusaciones. Petro también las condenó, junto a Lula da Silva y Claudia Sheinbaum (presidentes de Brasil y México, respectivamente).
Luego de los anuncios de Trump sobre la posibilidad de intervenir en Colombia y México, Petro se reunió con el presidente norteamericano en la Casa Blanca el martes 3 de febrero. El llamado a esa reunión fue realizado por Trump, con la finalidad de anular y estrangular cualquier iniciativa que diera respuesta a sus amenazas y colocar a Petro bajo su influencia, sobre la base de un chantaje ostensible sobre el gobierno colombiano. Cabe decir que, además de las movilizaciones llamadas por Petro contra las amenazas, éste le tendió una mano a Trump, expresando su disposición a reunirse.
Petro se adapta, como ya lo han hecho Sheinbaum y el chavismo
Al concluir la reunión, hubo declaraciones de ambos, destacando los términos cordiales de la reunión y la recíproca satisfacción por las conclusiones a las que arribaron. Hay que destacar que, según los datos que surgen de las declaraciones de ambos, se llegó a acuerdos relativos a cuestiones de seguridad en Venezuela y Ecuador; a la colaboración de Petro en el combate a grupos guerrilleros; a medidas comunes para combatir al narcotráfico, etc. Con relación a Venezuela, Petro declaró: “Venezuela se merece que se encuentren las fuerzas racionales. Podemos ayudar mucho”, y apuntó a Ecopetrol (petrolera estatal colombiana) como pieza en la reactivación de Venezuela.
El ELN (Ejército de Liberación Nacional) de Colombia, que controla de facto algunos territorios del país caribeño, de acuerdo a informes proporcionados por el diario El País, “ha rechazado la mayor agresión imperialista en el continente” y “el sometimiento de América Latina”. Según el mismo diario, “Gustavo Petro busca sumar a Donald Trump y Delcy Rodríguez (reemplazante de Maduro) en su combate contra el ELN”. Queda claro entonces que la política del ex guerrillero, hoy presidente colombiano, ha devenido hoy en una estrategia de colaboración con el imperialismo norteamericano. El ELN sería un obstáculo en ese sentido.
La reunión con Trump ha tenido lugar en el marco de enormes dificultades económicas y financieras que atraviesa el gobierno de Petro. Las mismas se han reflejado en el Gran Foro de Semana, en el que se reúnen referentes del establishment financiero mundial. El gerente de país del Banco Mundial, Peter Siegenthaler, señaló que Colombia atraviesa por una complejidad notable para atraer inversión extranjera. Los panelistas del evento demandaron mayor certeza regulatoria y seguridad jurídica. En un cuadro de guerra comercial con Ecuador y de una reducción de los ingresos en términos de exportaciones proyectados para 2025, en especial de carbón que ha caído un 21%, sumado al incremento de la deuda pública a 1.193 billones de pesos colombianos, equivalentes a alrededor 327 mil millones de dólares (64% del PBI colombiano), no sería extraño que Petro, luego de haber cacareado contra Trump, y movilizado al ejército colombiano ante sus amenazas, se haya postrado en la búsqueda de créditos, y de una alianza con el imperialismo como socio menor, ofreciendo colaborar con la reconstrucción de Venezuela, mientras ofrece una colaboración mutua a Delcy Rodríguez para combatir al ELN, poniendo esta vez al ejército colombiano al servicio del imperialismo.
Otro aspecto a considerar son las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 y las presidenciales del 31 de mayo de 2026, en las que el candidato de centroizquierda Iván de Cepeda (Pacto Histórico de Petro) enfrenta a su opositor de ultraderecha Abelardo de la Espriella, a quien aventaja en las encuestas por amplio margen; De Cepeda ha sido el triunfador amplio en la consulta en la que competía con otros candidatos, pero el Tribunal Nacional Electoral impugnó su presentación en esa consulta por haberlo hecho por segunda vez. Lo cual lo ha decidido a presentarse de todos modos, como si esa consulta no hubiera existido.
La clara adaptación de Petro y su partido tiene lugar en un cuadro de victorias electorales derechistas en Honduras y Costa Rica, adaptación que lejos de salvarlo de esa eventualidad, puede colocarlo a él en peligro de sufrirla. Es que Petro es un defensor del régimen capitalista, de sus instituciones. Ha ascendido a la presidencia colombiana en ese carácter, con la finalidad de defenderlo y de cerrar cualquier camino que lleve a los trabajadores colombianos al poder. Las declaraciones hechas a Univision así lo constatan: “Confío en que la reserva democrática de las instituciones norteamericanas (…) sean capaces de poner la ciencia y la verdad por encima de la calumnia, la soberbia y la codicia”.
Estamos asistiendo a una clara adaptación al imperialismo de parte del gobierno colombiano (que muchos periodistas progres destacaron como si hubiera sido una conquista de un Petro que se le plantó a Trump). La gravedad es extrema, en la medida en que Petro ha abandonado por completo la condena de la invasión yanqui a Venezuela, no ha reclamado la libertad de Maduro, se ha callado frente a la persecución de los inmigrantes en Estados Unidos en medio de la resistencia popular a la acción de ICE (policía migratoria), no ha dicho una palabra sobre el agravamiento del ataque a Cuba, y lejos de mostrar su solidaridad con la isla, ofreciendo su petróleo para evitar el ahogo económico y financiero de la isla, se ha ofrecido para negocios petroleros comunes con el imperialismo. Y lo ha hecho en medio de un intento de creación de un bloque entre los gobiernos ultraderechistas de El Salvador, Ecuador y Argentina, al que pueden sumarse la nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, el presidente José Ignacio Kast, de Chile, y el nuevo gobierno de Honduras, entre otros. La misma conducta respecto al bloqueo a Cuba la han tenido Sheinbaum y Lula, una demostración clara que las condenas declarativas son una farsa, ya que se someten al imperialismo norteamericano llevando a Cuba a la asfixia y al colapso.
Petro (del mismo modo que Sheinbaum y Lula) ha demostrado una vez más la incapacidad de los gobiernos nacionalistas burgueses, que se denominan a sí mismos como progresistas, para enfrentar al imperialismo, poniéndose a su servicio del modo más miserable, intentando salvar la ropa a partir de negocios comunes. Ya lo han hecho el gobierno sandinista de Daniel Ortega, Gabriel Boric en Chile, Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay y el propio kirchnerismo. Es inviable la unidad latinoamericana bajo la dirección de gobiernos burgueses, así se denominen progresistas.
En medio de esta ofensiva, para defender a Cuba del ataque imperialista, del saqueo a Venezuela, y al conjunto de los pueblos de América Latina, es necesario arribar a la conclusión de la necesidad de poner en pie una dirección revolucionaria y socialista, independiente de los partidos patronales para luchar por la unidad socialista de América Latina.



