Tres años de pinkwashing no pueden ocultar el genocido

Cada día más organizaciones LGBTI+ y transfeministas se suman globalmente a denunciarlo y defender la liberación del pueblo palestino

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Integrante de Judíes por Palestina

Las intervenciones y protestas LGBTI+ en defensa del pueblo palestino se multiplicaron en todo el mundo

El Estado de Israel utiliza el pinkwashing para lavarle la cara al régimen de apartheid y genocidio contra el pueblo palestino, vendiendo a Tel Aviv como el "paraíso gay" de la región y presentándose -de la mano de toda su propaganda- como la “democracia de Medio Oriente”.

Pinkwashing y el homonacionalismo

El pinkwashing y el homonacionalismo son dos caras de una misma estrategia. Mientras el homonacionalismo funciona como la estructura ideológica mediante la cual el Estado capitalista asimila ciertos derechos de la diversidad sexual y de género para reforzar su narrativa de supremacía nacional y justificar la violencia, el racismo y la discriminacion (a la clase trabajadora, a migrantes, etc), el pinkwashing actúa como su brazo propagandístico. 

Es importante recordar que esta propaganda no la inventó el sionismo, desde la llamada "guerra contra el terrorismo" lanzada por Estados Unidos y las potencias europeas tras el 11 de septiembre de 2001, los gobiernos imperialistas empezaron a usar la bandera de la diversidad sexual y de género para justificar sus invasiones. Con el discurso de que Occidente es "moderno y respetuoso" mientras que los países de Asia occidental son "salvajes y homofóbicos", las potencias capitalistas usaron las luchas de la comunidad LGBTI+ como una excusa moral para invadir países, bombardear, imponer bloqueos y perseguir migrantes. Así nació esta maniobra: usar la causa LGBTI+ para justificar el racismo y la guerra.

El nuevo argumento sobre la homofobia llegó en un contexto en que el movimiento LGBTI+, que supo ser en sus comienzos mayoritariamente antisistema, atravesaba una etapa de creciente adaptación hacia un movimiento asimilacionista en búsqueda de una integración al Estado (burgués occidental) y cercenando los reclamos al pedido de derechos democráticos, como el casamiento igualitario.

Estos tres años

Ya el 19 de octubre de 2023 señalábamos en nuestro periódico la larga historia previa a esta nueva etapa de instrumentalización.

El nivel de cinismo tocó fondo en estos últimos años. En noviembre de 2023 una foto subida desde la cuenta oficial del Estado de Israel se viralizó en el mundo: un soldado israelí (Yoav Atzmoni), sonriente sobre escombros de Gaza, con una bandera de arcoíris en las manos que tenía la escritura “En el nombre del amor”, el copy: “La primera bandera del orgullo izada en Gaza”.

El rechazo que generó esta propaganda, mientras el mundo entero veía un genocidio transmitido en vivo por primera vez en la historia, fue masivo e hizo que muchas personas LGBTI+ que se habían mantenido al margen o en silencio hasta ese momento, se pronunciaran contra esta instrumentalización.

Este apoyo creciente, que en Argentina tuvo su expresión en la formación de la Coordinadora Transfeminista por Palestina Sandía, vino acompañado de un importante llamamiento de la organización Queers in Palestine “...ninguna liberación queer puede lograrse con la colonización y ninguna solidaridad queer puede fomentarse si permanece ciega a las estructuras raciales, capitalistas, fascistas e imperialistas que nos dominan”.

A pesar del esfuerzo del sionismo en insistir en esta propaganda por todos los medios, el apoyo global continuó creciendo. En diciembre de ese mismo año la carta de “Artistas queer por Palestina” fue firmada por más de 240 personas, entre ellas reconocidas figuras como Susan Sarandon y Hunter Schafer. En la actualidad la carta ya suma más de 3 mil firmas.

Las intervenciones y protestas LGBTI+ en defensa del pueblo palestino se multiplicaron en todo el mundo, organizaciones históricas de Estados Unidos como Act Up escracharon las galas de la ONG “Human right campaign” por sus vínculos con la industria armamentistica. 

En junio del 2024 en el Pride de Tel Aviv -evento anual oficial de pinkwashing sionista- utilizaron el escenario como tribuna para altos mandos del ejército genocida israelí.  Mientras, en el resto del mundo, los “Pride” se llenaron de banderas palestinas y de carteles “No hay orgullo en un genocidio”, denunciando incluso las propias expresiones de encubrimiento al Estado genocida que tomaban los diferentes organizadores de estos Pride -devenidos en eventos de consumo y propaganda- en los países europeos y Estados Unidos.

El festival Cine Queer por Palestina, organizado desde PACBI (Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel), que existía desde el 2001, empezó a multiplicar sus proyecciones exponencialmente en países de todo el mundo, llegando en este año a un total de más de 300 proyecciones en 60 países. 

La presión de las organizaciones y activistas que denunciarón este pinkwashing fue tan profunda que acorraló a las propias entidades internacionales. En octubre de 2024, tras el reclamo coordinado de más de 70 organizaciones de la diversidad sexual y de género de todo el mundo, la federación internacional ILGA World suspendió a la asociación israelí The Aguda y retiró a Tel Aviv como sede de su conferencia mundial, marcando un hecho inédito de aislamiento institucional contra el pinkwashing sionista.

En junio de 2025, el Pride de Tel Aviv quedó cancelado por la escalada de los ataques iraníes en la región, pero quedaron expuestas las numerosas figuras públicas como Caitlyn Jenner que fueron llevadas (antes de la cancelación) para amplificar globalmente esta propaganda. Por parte de Argentina formaron parte de la comitiva oficial que viajó a Tel Aviv: el diputado de la Libertad Avanza Damián Arabia, Marcela Romero (ex presidenta de la FALGBT), y la periodista Diana Zurco. Esto generó un repudio generalizado que en nuestra región se reflejó en una declaración firmada por decenas de organizaciones de toda Latinoamérica bajo el lema “Nunca más en nuestro nombre”:

Ese mismo junio en Jerusalén la marcha fue intervenida por un gran grupo que reclamaba el fin del genocidio y fue reprimido por las fuerzas israelíes.

A su vez, comenzaron a aparecer testimonios de activistas queer israelíes, que al rechazar ser parte del ejército genocida de Israel eran detenides, llevades a aislamiento, y sometides a un maltrato ensañado especialmente por su identidad de género. El “paraíso gay” no solo dejaba afuera al pueblo palestino sino también a cualquiera que cuestionara el genocidio en curso. Esto acompañado de un crecimiento de los grupos de ultraderecha y ortodoxos que abiertamente llamaban a violentar a personas trans en las calles y aumentaban sus ataques.

El punto cúlmine de este cinismo llegó a mediados de 2026 con la promoción del festival “Pride Land 2026” en las costas del Mar Muerto. Del 1 al 4 de junio, el régimen intentó levantar una "Pride City" turística de lujo en Ein Bokek, a tan solo 84 kilómetros del campo de refugiados de Aqabat Jaber y sobre un territorio saqueado por el apartheid hídrico de la empresa estatal Mekorot. Mientras tanto, este año también volvía a la “normalidad” el Pride de Tel Aviv, luego de dos años, acompañando el relato de que luego de la firma impulsada por Trump del “alto al fuego” el genocidio sobre Gaza era una situación del pasado. Por el contrario, el genocidio continúa, el avance de la "línea amarilla" acorrala al pueblo palestino en Gaza, el bloqueo y asedio siguen en pie, y en Cisjordania los colonos -como un brazo propio de avanzada de ocupación del mismo Estado- llevan adelante pogromos y ataques diariamente.

Estos fueron solo algunos de los puntos destacados de la propaganda que llevó adelante el sionismo durante estos años. Hay muchos más, como así tambien fueron miles las expresiones de rechazo a esta propaganda de denuncia y al genocidio en curso. El genocidio continúa, pero tambien continúa la resistencia y la solidaridad LGBTI+ con el pueblo palestino, que no retrocede y crece día a día.

A dónde vamos

En una etapa de crisis profunda, guerras y genocidios, este sistema capitalista nada puede ofrecer a quienes no encajamos dentro de la heterocisnorma.

El pinkwashing y el homonacionalismo son aplicados, de la misma manera que en un “Occidente vs Oriente”, en una cuestión de clase: la integración prometida se limita a la burguesía con capacidad de “consumo e inversión”, mientras para el resto solo queda violencia, discriminación y crímenes de odio. Tenemos los mejores ejemplos del resultado de esta integración perfecta en personas como Peter Thiel, el tecnofascista dueño de Palantir (compañía de vigilancia civil global y actualmente la columna vertebral de genocidio contra el pueblo palestino), o la alemana Alice Weidel, líder del partido de ultra derecha AfD. Globalmente, aumenta el odio y la violencia contra nuestras existencias, impulsado por los mismos líderes que luego intentan apropiarse de nuestras reivindicaciones para justificar sus atrocidades. 

En este contexto, el camino de solidaridad con el pueblo palestino abrió una nueva etapa de rebelión dentro del movimiento LGBTI+ en todo el mundo contra el imperialismo, contra el sionismo e incluso contra este sistema capitalista que nos asfixia, delimitándose de viejas direcciones integracionistas.

Profundicemos ese camino. Nadie es libre hasta que todes seamos libres, por una Palestina libre desde el río hasta el mar.

Boicot Académico a Israel
Boicot Académico a Israel
La complicidad de las universidades israelíes con el genocidio del pueblo palestino. -
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