Homenaje a los compañeros de Política Obrera secuestrados y desaparecidos en la última dictadura militar

Breve reseña de la vida y militancia de los compañeros de la organización antecesora del Partido Obrero.

¡Presentes!

Entre los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos por la última dictadura genocida se encuentran militantes de Política Obrera, organización antecesora del Partido Obrero que fue parte de las grandes luchas obreras y populares de la época, y mantuvo una constante militancia en la clandestinidad bajo el gobierno militar.

En el presente artículo contaremos brevemente quiénes eran estos compañeros, que dedicaron su vida a la pelea por la revolución socialista, aún en las condiciones políticas más adversas. A 50 años del golpe, reivindicamos su militancia y llamamos a honrarlos luchando por la causa de los trabajadores.

Fernando Sánchez

El “Cura” fue secuestrado el 23 de septiembre de 1978 y estuvo cautivo en el Centro Clandestino “El Atlético”. Trabajador de la Empresa Metalmecánica Argentina (EMA), en 1975 fue apresado en la cárcel de Coronda como consecuencia de la lucha por la organización de los trabajadores que se hizo fuerte con el Villazo, una histórica huelga que se llevó a cabo en Villa Constitución en 1974. Una vez liberado, Fernando siguió organizado en el Partido. Al momento de desaparecer, tenía 36 años y esperaba su primer hijo. Los habeas corpus presentados por su familia nunca tuvieron respuesta positiva. Al día de hoy permanece desaparecido.

Gustavo Grassi

“Mondragón”, como le decían, fue secuestrado el mismo día que Fernando y estuvo en el mismo centro clandestino. Fue estudiante del Colegio Nacional Buenos Aires y se incorporó al PO al calor del Cordobazo. Proletarizado, trabajaba en la textil Selsa, donde jugó un importante papel organizador de las reivindicaciones obreras. Conocido su secuestro, se realizó una campaña de recolección de firmas pidiendo su aparición con vida. Gustavo no pudo conocer a su hija que nació al año siguiente de su desaparición.

Cristóbal Russo

"Gogó” fue secuestrado en marzo de 1978, durante un paseo por el zoológico con su hijo Francisco, que hasta la actualidad recuerda la escena: Cristóbal le dijo que no tuviera miedo, que era un juego, que jugaban a las escondidas. Horas más tarde, Francisco fue llevado a su casa y entregado a su madre en un Falcon negro sin chapa. Cristóbal tenía 31 años, estudiaba historia y trabajaba en la Dirección de Paseos de la Municipalidad de la Ciudad. Se incorporó al Partido luego de romper con el PCR. Fue llevado al centro clandestino El Atlético y posteriormente trasladado a la Esma de la Armada donde fue visto por última vez.

Marcelo Arias

Al “Chelo” lo secuestraron el 6 marzo de 1978, a la salida de su trabajo en la fábrica Deka Deustz y fue llevado a la Esma. Fue dirigente de Política Obrera y obrero mecánico. El golpe militar lo encontró trabajando en la fábrica de autos Chrysler, en una planta en Monte Chingolo. El día del golpe en la fábrica hubo asambleas y Chelo fue uno de los oradores. Tuvo una actitud heroica, propia de un militante socialista: obligado por los marinos a telefonear a la casa de sus tías con el objetivo de concertar citas con otros compañeros, Chelo denunció su propio secuestro y quebró la maniobra, además de poner en alerta a todo el PO.

Susana Huarte

Susana tenía 23 años cuando fue secuestrada en Córdoba. El hecho ocurrió el 5 de mayo de 1976, y también fue “chupado” su compañero, Alejandro Jerez Borderaud. Estudiaba medicina y era militante de la Ters, la juventud de Política Obrera. Estaba embarazada al momento de su captura. Permanece desaparecida al igual que el hijo que estaba esperando.

Claudio Zorrilla

Claudio militaba en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba. Se incorporó a la Ters con 14 años, de la mano del Cordobazo. Por su actividad política fue expulsado de dos colegios secundarios, lo que de todos modos no pudo detener sus fuertes convicciones y militancia socialista. En 1972 fue detenido bajo la acusación de desarrollar actividades subversivas y fue liberado en 1973. Volvió a la militancia. Fue nuevamente detenido el 25 de octubre de 1974 y fue torturado durante 20 días. El 20 de junio de 1976 fue fusilado en las cercanías del Parque Sarmiento con otros tres jóvenes militantes de organizaciones de izquierda: Mirtha Abdon de Maggi, Esther Barneris y Miguel Barrera.

El cuerpo de Claudio fue “hallado” en un hospital por una empresa funeraria que contactó a la familia. Por ello, la dictadura trató de instalar que no se trató de un fusilamiento sino de una fuga. Al momento de su asesinato, Claudio tenía 22 años.

Alberto Hojman

“Albertito” fue secuestrado el 28 de abril de 1976 cerca de Corrientes y Talcahuano, cuando llevaba el periódico partidario Política Obrera para distribuir entre contactos y militantes. Fue militante de la UJS y había egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires. Con 19 años, comenzaba a cursar Derecho en la UBA. A los 17 días de su desaparición, su madre recibe una llamada anónima que le comunicaba que estaba en Coordinación Federal. Al día de hoy es parte de la lista de desaparecidos por la última dictadura.

Laura Dabas

Se incorporó a la lucha revolucionaria a los 17 años. Fue parte de esa generación que llenó el mundo de sueños con el Mayo Francés, la ofensiva del Tet en Vietnam y el “Cordobazo”. En 1968 fue una de las fundadoras de la Ters en el movimiento secundario. A partir de ahí dedicó toda su vida a la causa revolucionaria. Durante la dictadura continuó visitando a su compañero militante, que estaba detenido a “disposición del Poder Ejecutivo” desde la época de Isabelita.

Participó activamente en el movimiento de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Por ello fue secuestrada y torturada en la Esma. Liberada gracias a una vigorosa campaña política, se mantuvo en su puesto de lucha. Falleció a los 37 años, ya en democracia, por un accidente automovilístico; venía de participar en un plenario nacional de responsables de comités partidarios del PO.

Miguel Ángel Bufano y Jorge Fischer

Tenían 25 y 23 años, respectivamente, y eran delegados de la fábrica Miluz, emblema de la lucha clasista de la zona norte del Conurbano contra el “pacto social” de Perón, Isabel y López Rega. El 13 de diciembre de 1974, a plena luz y a la vista de numerosos testigos, un comando terrorista parapolicial de la Triple A los secuestró cerca de la fábrica. Dos días después, aparecieron acribillados en un basural del sur del Gran Buenos Aires. Sus vidas quedaron inmortalizadas, entre otras elaboraciones, en el documental Cuarenta Balas (2014).

Pablo Rieznik

Se incorporó a la lucha por el socialismo al calor del Cordobazo. Secuestrado y torturado durante la dictadura genocida, Pablo fue liberado por una gran campaña nacional e internacional que incluyó la movilización de estudiantes franceses a la embajada argentina en París para exigir su libertad inmediata. Exiliado luego en Brasil, donde siguió dedicado a la lucha contra la explotación capitalista, regresó luego al país y se convirtió en el principal constructor de la Unión de Juventudes por el Socialismo y luego un de los más destacados dirigentes del PO.

Catalina Guagnini

Militante de Política Obrera desde antes del golpe militar, fue una de las principales organizadoras de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas bajo la dictadura. Tuvo dos hijos desaparecidos: Luis y Diego Guagnini. Miguel, también secuestrado, logró salir y exiliarse. En su juventud formó parte de las comisiones antifranquistas que mandaban solidaridad a Europa y de las Juntas de la Victoria, que se organizaban contra el fascismo. Fue una activa y lúcida luchadora contra la impunidad durante la dictadura militar contra la impunidad en la vuelta de la democracia, organizando la Marcha de la Resistencia y luchas contra el Punto Final y la Obediencia Debida.

Política Obrera tuvo una correcta caracterización del golpe genocida por lo que dispuso un método estricto de tabicamiento y cuidado de los compañeros. A pesar de ello, la organización sufrió la desaparición de compañeras y compañeros, algunos de ellos sobrevivieron, en gran medida por las campañas llevadas adelante por el Partido. Los compañeros y compañeras secuestrados, incluso padeciendo las peores de las vejaciones, protegieron a la organización. Los sobrevivientes continuaron con su militancia revolucionaria, e incluso prestaron declaración en los juicios de lesa humanidad, como Pablo Rieznik entre otros.

La lucha de las compañeras y los compañeros se mantiene vigente por las distintas generaciones que formamos parte de este Partido Obrero. Nos comprometemos a tomar sus banderas y llevar adelante la organización de los trabajadores hasta el fin de la opresión capitalista.

Compañeras y compañeros de Política Obrera, ¡presentes! Contra la impunidad de ayer y de hoy. Que viva su lucha obrera y socialista.

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