Libertades democráticas
2/4/2025
Torturas policiales en una comisaria de Ensenada
¿Quién nos defiende de la Bonaerense?

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Comisaría de Punta Lara, sede de torturas
Tres efectivos de la Bonaerense, incluida la titular de la Comisaría 2 de Punta Lara, fueron detenidos y acusados por torturas y falsedad ideológica . A la subcomisaria Andrea Ponce y al custodio de calabozos Altamiranda los detuvieron en la propia comisaría mientras que el tercer imputado ya estaba preso por una acusación similar que había ocurrido tiempo atrás en la Comisaría 4 de Berisso.
Torturadores seriales
Los vejámenes en Punta Lara (Ensenada) ocurrieron en octubre del 2024 cuando efectivos policiales golpearon salvajemente a los detenidos, fraguando un intento de fuga violento que no existió. Entre 30 y 40 integrantes de la Bonaerense irrumpieron a oscuras en los calabozos de la Comisaría 2 disparando postas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta a mansalva. En las actas truchas la subcomisaria "justificó" la brutal represión mintiendo que los detenidos estaban armados. La protesta fue magnificada intencionalmente como si se hubiese tratado de un motín violento.
Según la Comisión Provincial de la Memoria (CPM ) -autora de la denuncia que dio lugar a la fiscalía interviniente- las torturas son un método sistemático en las comisarías bonaerenses citando ejemplos recientes en la Comisaría 3 de La Tablada y los antecedentes acaecidos en la misma Comisaría 2 de Punta Lara en el 2019 con maltratos y abusos policiales a menores. La CPM denunció también que los policías hicieron el "puente chino" obligando a los detenidos a pasar bajo una lluvia de golpes. Las torturas incluyeron amenazas de violación y humillaciones de todo tipo obligando a los detenidos a encimarse desnudos y esposados, unos sobre otros.
La barbarie de la Bonaerense fue calificada por la Comisión Provincial de la Memoria como una "falla estructural" del control policial por parte del Ministerio de Seguridad que preside Javier Alonso, sucesor de Sergio Berni. Esto es lo que encubre Axel Kicillof que ha destinado miles de millones de pesos para financiar a la corrupta y podrida Bonaerense. La llamada falla estructural es impunidad y violencia institucional, protegida desde el Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires.
A febrero del 2025 había -según un informe de la CPM- unos 60.500 presos a cargo del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) de los cuales el 50% está privado de la libertad sin condena firme. El total de presos supera en un 16% al del 2024. Por otra parte sólo el 10% de los presos en cárceles provinciales ha accedido a regímenes abiertos o salidas transitorias, que son derechos que corresponden a los presos condenados que gozan de buena conducta. La "puerta giratoria" y el garantismo es puro verso.
Las torturas policiales retratan a la Bonaerense, un cuerpo armado con 120.000 integrantes, y al régimen de superpoblación carcelaria y condiciones infernales de detención a cargo del Servicio Penitenciario. Javier Alonso, ministro de Seguridad bonaerense, acusa a Milei por falta de financiamiento mientras reivindica su "modelo de seguridad" como el construido por Sergio Berni bajo el primer mandato de Kicillof. Es decir, se proclama heredero del derechista Berni, campeón de la campaña por la baja de la edad de punibilidad a los menores. Alonso -como Berni- reivindica el modelo carcelario fascista de Bukele, presidente de El Salvador.
Reforzando a la Bonaerense
El "fondo para seguridad" de miles de millones de pesos anunciados por Kicillof para reforzar a la Bonaerense con más efectivos y equipamiento policial es una adaptación a la campaña de mano dura de Milei y toda la derecha. Cristina y Massa también hablan de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires atizando el fuego de la interna de Unión por la Patria. Javier Alonso anunció el despliegue de "fuerzas de intervención rápida" para inundar los barrios calientes, que son los más empobrecidos y a merced del narcotráfico enlazado con las cúpulas mafiosas de la Bonaerense.
Pretender combatir al facho de Milei de la mano de los Alonso, los Berni y la Bonaerense de Kicillof, represora de Guernica, es darse un tiro en el pie. Las libertades públicas las defendemos luchando y desenmascarando a todos los ajustadores. No hay tal "nueva Bonaerense" como proclama Kicillof sino un aparato podrido que debe ser desmantelado de raíz.

