Libertades democráticas
30/10/2026
Violencia policial en Zárate deja a dos jóvenes hospitalizados
Las familias denuncian abuso policial en el operativo que hirió gravemente a Thiago y Bautista.

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Un nuevo caso de violencia policial vuelve a poner en evidencia el accionar represivo de las fuerzas de seguridad contra la juventud trabajadora de nuestra región. Thiago y Bautista, dos jóvenes trabajadores de Zárate, terminaron hospitalizados tras una persecución policial que derivó en un brutal episodio de violencia policial.
Lo que comenzó como un regreso habitual en motocicleta terminó con ambos gravemente heridos. Thiago conducía el vehículo y Bautista viajaba como acompañante. Su madre, Vanesa, reconoció públicamente que los jóvenes circulaban sin casco y llamó a todos los motociclistas a no cometer ese error. Sin embargo, nada puede justificar la violencia desplegada posteriormente por las fuerzas policiales.
Según la versión policial, los efectivos actuaron bajo la sospecha de que los jóvenes podrían estar vinculados a un hecho delictivo. Esa presunción, nunca fundamentada ni comprobada, derivó en una persecución que culminó con la intervención de varios móviles policiales y una maniobra que provocó la caída de la motocicleta.
Como consecuencia del operativo, Thiago sufrió graves lesiones en una de sus piernas y perdió varias piezas dentales producto de los golpes recibidos. Bautista también resultó herido. Ambos permanecieron internados y debieron afrontar un complejo proceso de recuperación.
Movilización y reclamo de justicia
Ante la gravedad de los hechos, familiares, amigos y vecinos impulsaron una movilización en Plaza Mitre para exigir el esclarecimiento de lo ocurrido y denunciar los abusos policiales.
La convocatoria fue impulsada por Vanesa, madre de los jóvenes, quien llamó a romper el silencio frente a este tipo de atropellos: “Quiero que me acompañen para que no haya más abuso de poder”.
La familia debió afrontar en soledad gran parte de las consecuencias inmediatas del hecho, incluidos gastos y trámites derivados de la atención médica de los jóvenes. Solo después de la repercusión pública y la movilización comenzaron a instrumentarse mecanismos de asistencia oficial.
Una práctica que tiene antecedentes
La violencia policial no constituye un hecho aislado en Zárate ni en la región. Por el contrario, forma parte de una larga lista de episodios de abuso policial, apremios ilegales, hostigamientos y muertes que han marcado a generaciones enteras de jóvenes trabajadores y vecinos de los barrios populares.
Los nombres de Sebastián “Cuchu” Bordenave, Ariel “Poroto” Zapata y Matías Barreto permanecen presentes en la memoria colectiva de la ciudad como símbolos de la impunidad policial y de la lucha de familiares y organizaciones por verdad y justicia.
En la vecina Campana también se registran denuncias similares. Un joven trabajador fue perseguido por efectivos policiales cuando se dirigía al domicilio de su pareja. Según denunció la familia, fue reducido violentamente frente a la vivienda y sometido a golpes mientras permanecía inmovilizado. Lejos de tratarse de un episodio aislado, este tipo de situaciones refleja prácticas arraigadas dentro de las fuerzas de seguridad.
La Policía Bonaerense arrastra un extenso historial de denuncias por violencia, gatillo fácil, apremios ilegales y persecución contra jóvenes de los barrios trabajadores. Se trata de un funcionamiento estructural de abusos, encubrimiento y prácticas represivas.
Exigimos el esclarecimiento inmediato de los hechos. Acompañamos a Thiago y Bautista y exigimos el fin de toda forma de violencia policial contra la juventud y los trabajadores.



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