Mujer
23/7/2026
Córdoba: un nuevo femicidio conmueve a la provincia
Justicia por Luciana Ojeda.
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El femicidio de Luciana Ojeda, de 36 años, vuelve a conmocionar a Córdoba. Luciana fue encontrada sin vida el 15 de julio en su departamento de barrio Nueva Córdoba, donde también se encontraban su hija de 5 años y su pareja, Jan Korzeniecki, quien luego se dio a la fuga y actualmente permanece prófugo.
En un primer momento, la causa fue caratulada como una muerte de etiología dudosa, pero tras los resultados preliminares de la autopsia y el avance de la investigación, la Fiscalía recalificó el caso como homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género.
En este contexto, el fiscal Gonzalo Berrotarán Romano imputó a Korzeniecki, ciudadano polaco de 45 años, y libró una orden de captura internacional contra el acusado.
La familia de Luciana denunció que hubo demoras y fallas en la actuación policial. Luciano Ojeda, hermano de la víctima, relató que cuando llegó el servicio de emergencias Korzeniecki todavía se encontraba en el departamento y que luego logró escapar: “¿Por qué va a huir del lugar si no tiene nada que ver? ¿Cómo lo van a dejar ir, o cómo no lo van a buscar intensamente en ese momento, si tienen todos los indicios de que puede haber sido un homicidio?”, cuestionó en declaraciones a medios locales.
Según la autopsia, Luciana falleció por un shock cardiogénico que podría haber sido provocado por un golpe fuerte en el cuerpo. Su familia rechazó las versiones que intentaron instalar la hipótesis de una muerte vinculada al consumo de sustancias y denunció antecedentes de violencia por parte de Korzeniecki. “Era una chica muy sana, no tomaba, no fumaba, no consumía. Él sí tenía problemas con el alcohol y era violento”, señaló su hermano, quien además recordó un episodio previo en el que el acusado habría golpeado a su sobrino.
La familia también denunció graves irregularidades en el accionar de la Policía de Córdoba. Relataron que al presentarse en la Unidad Judicial informaron sobre los antecedentes de violencia del acusado, pero no obtuvieron una respuesta acorde a la gravedad de la situación.
Según denunciaron, desde la fuerza argumentaron que había personal afectado a los festejos por el Mundial. Vale recordar que en este marco el gobierno provincial desplegó un mega operativo represivo.
El femicidio de Luciana no solo terminó con su vida: dejó a una niña de 5 años atravesada por una situación de extrema violencia, evidenciando las consecuencias irreparables que deja la violencia de género cuando las respuestas estatales llegan tarde o no llegan.
Así las cosas, el caso de Luciana vuelve a poner sobre la mesa la falta de respuestas del Estado y sus instituciones frente a estos aberrantes hechos. Lejos de tratarse de un episodio aislado, este femicidio se suma a los trágicos índices que tenemos en la provincia y a nivel nacional.

Frente a esto, el gobierno provincial, lejos de dar respuestas, avanza en el vaciamiento de las políticas destinadas a asistir y proteger a mujeres en situación de violencia. En este cuadro, las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer vienen denunciando desde hace tiempo la extrema precarización laboral, la falta de personal y el vaciamiento de los dispositivos de atención.
Bajo la consigna “Nos llaman esenciales y nos tratan como descartables”, señalaron que es imposible garantizar una respuesta integral cuando quienes sostienen estos espacios trabajan con contratos precarios, salarios insuficientes y recursos cada vez más limitados.
El reclamo de justicia por Luciana debe incluir una investigación exhaustiva que determine todas las responsabilidades, tanto del femicida como de las posibles omisiones estatales que permitieron su fuga y que pudieron haber incidido en el desenlace. Pero también debe traducirse en una exigencia concreta: presupuesto suficiente para las políticas de género, fortalecimiento de los equipos interdisciplinarios, pase a planta permanente y salarios dignos para las trabajadoras de los dispositivos especializados, además de acceso a vivienda, trabajo e ingresos que permitan a las mujeres salir de situaciones de violencia.
La muerte de Luciana Ojeda no puede convertirse en una estadística más. Exigimos justicia. Ni una menos, el Estado es responsable.




