24/12/2021

El cuento de la “perspectiva de género” en el Presupuesto de la provincia de Buenos Aires 2022

Solo con asistencia social las mujeres no nos emancipamos. Rechazamos el presupuesto hecho a la medida del FMI.

Esta semana se trataría el Presupuesto 2022 de la provincia de Buenos Aires, que, al igual que el presupuesto nacional (que fue rechazado en el Congreso de la Nación), se presenta «dibujado» y en términos generales se propone dar garantías del pago de la deuda tal como reclama el FMI.

En la provincia de Buenos Aires avanza la pobreza llegando a más del 50% en el conurbano, siendo las mujeres y diversidades quienes representan el mayor porcentaje. Esto sumado a que el gobierno provincial ha tomado la misma pauta irreal de inflación que fue fijada en el presupuesto nacional, de un 33%. Así como el año anterior el 29% calculado en el Presupuesto 2021 sirvió para discutir salarios muy por debajo de la inflación real, superior al 50%, el gobierno busca operar de la misma manera este año.

Uno de los ejes claves que levanta el oficialismo, es que se trata del primer presupuesto con “perspectiva de género”. Se trata de un 2,4% que se distribuiría entre varios ministerios “en políticas con impacto en reducir brechas de género”, que consiste en etiquetar presupuesto bajo el titulo perspectiva de género, llegando a 74.731 millones de pesos.

Bajo etiqueta de “políticas género” nos siguen ajustando

Otorgan 1.500 millones de pesos al Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de la provincia de Buenos Aires, cayendo en la participación general de un marginal 0,053% a un recontra marginal 0,048%, en una provincia donde los femicidios no cesan. Mientras un 91% de ese presupuesto está etiquetado dentro de las políticas de cuidado, en lo que entraría el SAE (Servicio Alimentario Escolar), programas destinados a “personas mayores y con discapacidad que ejecuta el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad”, Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes, entre otros.

No solo intentan hacer pasar a políticas que forman parte estructural del desarrollo de las familias trabajadoras, como edificios para jardines o el desarrollo de programas para personas mayores como parte de políticas de género, sino que lejos de quitarle esa responsabilidad a las mujeres refuerza el lugar que ocupamos dentro de la sociedad, sin llegar a dar respuesta a ninguna de estas cuestiones.

Los intereses del FMI se pueden observar en cada uno de los planes, como el plan Más Vida que otorga un miserable monto por cada hijx menor de 6 años a la madre. Sumado a que este gobierno, al igual que lo hacía el macrismo, coloca a los planes sociales como parte de las políticas para erradicar la violencia género. Sin trabajo genuino e ingresos igual a la canasta básica familiar no hay posibilidad de emancipación para la mujeres víctimas de violencia.

Otro lugar ocupa el programa para el Desendeudamiento de mujeres, que, a pesar de que en muchos casos la deuda es contraída para cubrir necesidades básicas como alimentos o servicios -algo reconocido por el propio Kicillof-, la iniciativa no apunta a condonar ninguna deuda sino a refinanciarla, obligando a las mujeres a seguir pagando. Claramente no es una solución teniendo en cuenta que muchas de estas mujeres son desocupadas o precarizadas y posiblemente tengan que volver a endeudarse para alimentar a sus hijxs.

La violencia de género por debajo del pacto con el FMI

La provincia, según el Observatorio de la Casa del Encuentro, se encuentra primera en el ranking de cantidad de femicidios y travesticidios en el país. En muchos casos se ha hecho justicia porque el movimiento de mujeres ha levantado ese reclamo.

Claramente la estatización de la línea 144, que llega a 35.417 mujeres de toda la provincia de Buenos Aires, no es una vía de real de prevención ni erradicación de la violencia de género.

En el proyecto también se hace referencia a las políticas implementadas por el gobierno, donde ponen en un lugar central a la Ley Micaela, con la que “se han capacitado a más de 3700 máximas autoridades de 48 ministerios”. Sin embargo, no hay capacitación que valga a la hora de llevar adelante las políticas de represión y desalojo a las mujeres y sus familias como fue el caso de Guernica, o como buscan hacerlo en varios barrios del conurbano.

Por otra parte, el presupuesto no contempla recursos para la formación en ESI de todos los docentes y terciarios de la provincia, menos para su implementación real en todos los niveles educativos. El punto es elemental en la lucha contra las violencias y abusos de niñes y mujeres, sin embargo, a más de 15 años de la ley Estela Diaz y compañía se complacen con impulsar una semana de la ESI al año.

En cuanto a la salud sexual y reproductiva, el presupuesto no contempla ninguna mejoría siendo el conurbano bonaerense tierra de la desidia: elementos básicos como los anticonceptivos están en falta en la mayorías de los centros de salud.

Este presupuesto, que está hecho en base una inflación de 33% cuando el propio Banco Central proyecta que será del 52,1%, no tiene la intención de contribuir al desarrollo y la vida digna de cada mujer.

Seguimos organizadas para enfrentar el ajuste

Desde el Plenario de Trabajadoras en el Frente de Izquierda Unidad rechazamos que utilicen a la marea verde para dibujar un presupuesto de ajuste que no ofrece repuestas ante el avance de la crisis, y solo busca dar garantía de repago a los acreedores de la deuda, en este caso de la provincia, tal como reclama el FMI.

Llamamos a movilizar en contra de este presupuesto que no traerá más que miseria para todo el pueblo trabajador y especialmente para las mujeres y diversidades.

 

 

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