05/11/2020
BUENOS AIRES

La ministra de las Mujeres usa la violencia de género como chicana

Siguen las mentiras, ahora a cargo del Ministerio de las Mujeres y Diversidades de la Provincia de Buenos Aires.

Willy Monea Ojo Obrero Fotografía

El pasado sábado el ministerio de mujeres y diversidades de la provincia de Buenos Aires a cargo de Estela Díaz saca un informe de las tareas llevadas a cabo por el ministerio ante la situación de Guernica.

En la enumeración de presuntas soluciones que dieron a las mujeres no existe alguna herramienta concreta que puedan mencionar quienes terminaron tomando la decisión de dejar a estas mujeres en las calles y perdiendo absolutamente todas sus pertenecías tras un desalojo violento, con quemas de casillas, balas de goma, abuso policial hasta detención a menores. El comunicado además intenta responsabilizar de la violencia de género y la falta de abordaje por parte del Estado a las organizaciones de las toma, específicamente al Polo Obrero inventando violentos en nuestras filas, y responsabilizando de que no dejamos pasar al Ministerio a la toma, nuevo el discurso macartista, pero ahora con perspectiva de género.

“Además, se detectaron casos de violencia de género por parte de delegados de la toma, dos de ellos graves, donde se logró que se tomen medidas judiciales de protección, en uno de los casos con colocación de tobillera. Ambas situaciones corresponden a integrantes del Polo Obrero. Uno de ellos ya contaba con antecedentes de denuncias por este motivo en Lomas de Zamora. Situaciones que no desconocían desde la organización”. (MMPD, 31/10).

Vamos por partes. La llegada de Estela Díaz, tres meses después de haber ignorado a las centenares de mujeres y niñes que padecen la falta de vivienda , se trató de un armado de amedrentamiento a las/os vecinos/as quienes venían de no recibir ninguna respuesta en la mesa de diálogo con el gobierno. La ministra intentaba usar las necesidades de las mujeres como Caballo de Troya para apretar junto al “Cuervo” Larroque, y un grupo de funcionarios a las/os vecinas/os con promesas de subsidios de 50 mil pesos, insuficientes para mantener alquiler y comida y servicios. La decisión de que no entren estos funcionarios fue de las/os vecinos/as que venían de ser desoídos en las reuniones. Esta situación fue denunciada por nuestra organización, y quizá esa sea parte de la razón que explica el ataque de la ministra.

Por más que lo quieran negar las feministas de Estado, ni Estela Díaz, ni el Ministerio representan una cuota de confianza para estas mujeres que a pesar de los relevamientos llevados a cabo durante la toma no les han brindado una solución.
“Cabe destacar que la acción del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual fue especialmente obstaculizada por algunas organizaciones de la Mesa de la Toma que rechazaron el acceso a consultas sobre violencia de género” (MMPD, 31/10).

La toma reúne a centenares de mujeres, muchas de ellas haciéndose cargo solas de sus familias porque se han escapado de situaciones de violencia intrafamiliar, otras quienes han perdidos el laburo en cuarentena, otres compañeres travestis y trans sin ingresos. Guernica reúne las diversas situaciones de violencia de las que son víctimas mujeres y diversidades de la clase trabajadora, es la muestra más concreta de la responsabilidad que el Estado tiene sobre las penurias que viven las mujeres.
A su vez el comunicado aporta su cuota de macartismo contra el Polo Obrero, en la línea en la que viene llevando a cabo todo el arco de funcionarios estatales para justificar el desalojo. La demonización a los/as que luchan data de los gobiernos más rancios y represivos de nuestra historia, es la herramienta típica de la burguesía para intentar salvarse.

En otro pasaje de su comunicado Estela Díaz denuncia que integrantes de nuestra organización a los cuales no identifica, habrían sido denunciados por violentos. En primer lugar no tenemos compañeros de Guernica denunciados por violencia y por supuesto aunque hubiéramos podido tenerlos, porque ninguna organización está exenta de eso, lo cierto es que al igual que otros funcionarios del gobierno, su intervención se reduce a mentir sobre estas cuestiones a los fines de mitigar la enorme crisis que despertó en las filas de simpatizantes de su gobierno la represión y la ausencia de medidas por parte particularmente de su ministerio.

¿Qué hubiéramos hecho si hubiéramos tenido denunciados? proteger a las compañeras y accionar contra los violentos, como lo hicimos siempre. ¿Qué tiene para mostrar la ministra al respecto de actuaciones sobre temas así? , que cuando se trata de aliados políticos la ministra protege a los violentos como ocurrió con los escandalosos casos de violencia sobre los que fueron denunciados encumbrados dirigentes de La Cámpora, cuestión sobre la cual Estela Díaz se llamó a silencio y no dudó en integrar el gobierno junto a otros encubridores.

Estela Díaz tampoco sale a denunciar al emblema del macho misógino que es Sergio Berni, que a las horas de quemar casillas, pasar con topadoras, torturar a detenidos y defender a la policía que reprime y acosa a menores, salió a mostrarse en un spot de campaña reivindicando su accionar. Tampoco defendió a la madre de Facundo Castro frente a la sucesión de agravios que recibiera por parte del Ministro este pasó a ningunearla como si por ser madre de un chico asesinado no fuera capaz de pensar y razonar. Tampoco ahí se la vio a la ministra defender a las mujeres, que es el pretendido motivo por el cual cobra un abultado sueldo de Estado. Para la ministra la violencia de género no fue motivo para ofrecer soluciones de ningún tipo mientras que se agudizó bajo la cuarentena. La violencia de género es para la ministra un recurso para difamar a otra organización, no importa incluso si con sus mentiras colabora en bastardear un fenómeno que se lleva la vida de una mujer por día y que mantiene a millones sometidas. Ese sometimiento el gobierno busca usarlo en su favor, para evitar que las mujeres levantemos cabeza.

La violencia económica, habitacional y física que sufren las mujeres de Guernica es responsabilidad de Estela Díaz, Kicillof y del gobierno nacional que decidieron privilegiar la propiedad de los grandes negociados de la especulación inmobiliaria sin dar respuesta concreta a las 1.500 familias sin vivienda. La violencia que sufrimos las mujeres se resuelve con medidas concretas tierra, vivienda, ingresos igual a la canasta básica familiar, asistencia psicológica, legal, médica. Del informe de Estela Díaz no se desprende una solución para 135 casos de violencia de género relevados hasta la fecha.

Llamamos al movimiento mujeres a romper con cualquier tipo de confianza a este feminismo de Estado, que no es más que el feminismo sujeto a los intereses de los grandes sectores económicos nacionales e internacionales. El gobierno demostró el jueves pasado, con el brutal desalojo, que está dispuesto a llevar todas las medidas de ajuste y represión al pueblo trabajador con tal de seguir las recetas Fondo Monetario Internacional. Más que nunca necesitamos poner en pie un Consejo Autónomo de Mujeres, que no dependa del gobierno sino que se maneje con presupuesto estatal de manera independiente para poder efectivamente arrancar a las mujeres de la violencia de género que sufren y cuyo principal responsable es el Estado.

¡Arriba las/os que luchan! ¡Tierra y vivienda para vivir!

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