Mujer
24/7/2026
Trabajadoras del Polo Integral de la Mujer: "La precarización laboral también pone en riesgo la atención a las mujeres"
Dialogamos con trabajadoras precarizadas del Polo de la Mujer.
Seguir
Las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer de Córdoba atraviesan un nuevo capítulo de la precarización laboral impulsada por el gobierno provincial. Tras la finalización de las residencias de la segunda cohorte, les impusieron continuar desempeñando las mismas tareas bajo la figura del monotributo, perdiendo derechos laborales y profundizando la inestabilidad. A su vez, funcionarias ya le advirtieron a residentes de la tercer cohorte que correrán la misma suerte. En paralelo, denuncian recortes presupuestarios, persecución a quienes se organizan y la falta de respuestas a los reclamos que vienen realizando desde hace años.
En un contexto de crecimiento de los femicidios y de la violencia de género, las trabajadoras advierten que el ajuste sobre quienes sostienen cotidianamente los dispositivos de atención también repercute sobre la calidad de la asistencia que reciben las mujeres.
En diálogo con Prensa Obrera, explican el alcance de sus reclamos, las condiciones en las que trabajan y las medidas que impulsan para defender tanto sus derechos laborales como las políticas públicas de prevención y acompañamiento.
¿Cuál es su función dentro del Polo Integral de la Mujer y desde cuándo trabajan allí?
Las residentes nos desempeñamos en distintas áreas del Polo. El sistema de residencias comenzó hace tres años y, en los hechos, vino a encubrir una relación laboral sumamente precaria. Desde que ingresamos realizamos exactamente las mismas tareas que el personal de planta permanente. Hoy trabajamos en distintas áreas. En Asistencia acompañamos a mujeres en situación de violencia mediante seguimiento de casos, espacios de escucha, asesoramiento legal, fortalecimiento económico y talleres grupales.
En la Brigada 24 horas realizamos las entrevistas para la entrega de botones antipánico, evaluamos las condiciones de seguridad, hacemos el seguimiento de las activaciones y brindamos contención e información. En Violencias Extremas acompañamos a familiares de víctimas de femicidio y a mujeres sobrevivientes de intentos de femicidio. En Constataciones elaboramos evaluaciones de riesgo solicitadas por la Justicia tras una denuncia.
En todas las áreas buscamos que las mujeres encuentren en el Polo un espacio de referencia y acompañamiento durante todo el proceso que implica atravesar una situación de violencia. Muchas llegan con enormes dificultades para denunciar por dependencia económica, miedo o culpa, y nuestro trabajo es sostener esos procesos de manera integral.
¿Cómo describirían las condiciones laborales actuales y cuál es el reclamo que están llevando adelante?
Las condiciones laborales son profundamente precarias. El conflicto más urgente es que las compañeras de la segunda cohorte, que finalizaron su residencia el 30 de junio, solo pudieron continuar trabajando si aceptaban hacerlo como monotributistas. Esto significa perder derechos laborales básicos, como una relación de dependencia, estabilidad y cobertura social, mientras seguimos realizando tareas permanentes y esenciales para el funcionamiento del Polo.
Nuestro reclamo es el fin de esta precarización y el reconocimiento de nuestro trabajo bajo condiciones laborales acordes a las funciones que desempeñamos.
¿Qué dificultades enfrentan cotidianamente para realizar su trabajo?
El recorte presupuestario afecta directamente nuestro trabajo. Cada vez contamos con menos recursos para acompañar a mujeres que, además de sufrir violencia de género, atraviesan situaciones de pobreza y violencia económica. A esto se suma un clima permanente de persecución hacia quienes intentamos organizarnos.
Cada vez que reclamamos mejores condiciones recibimos respuestas intimidatorias. Se busca dividirnos según la modalidad de contratación y desalentar cualquier forma de organización colectiva. Eso genera un enorme desgaste en un trabajo que ya de por sí implica intervenir diariamente en situaciones de extrema gravedad.
¿Han presentado reclamos a las autoridades? ¿Qué respuestas obtuvieron?
Sí. Hemos presentado reiteradas notas y pedidos de audiencia, incluso con el acompañamiento de los Colegios de Psicólogos y trabajo social y ATE. También solicitamos una mesa de trabajo para discutir las condiciones laborales y reclamamos que se reconozcan las horas de guardia nocturna y de fines de semana de las residentes de la cuarta cohorte.
Lamentablemente, nunca obtuvimos respuestas concretas. Todos los reclamos fueron sistemáticamente ignorados.
¿Cómo afecta esta situación tanto a las trabajadoras como a las mujeres que recurren al Polo en busca de ayuda?
El bienestar de quienes acompañamos es una condición indispensable para sostener un abordaje de calidad. Es muy difícil intervenir todos los días en situaciones de violencia extrema mientras trabajamos bajo amenaza constante de perder el empleo y con condiciones cada vez más precarias. Aun así, seguimos priorizando la atención de las mujeres porque entendemos la importancia de nuestro trabajo. Pero no se puede desconocer que la mayor parte del funcionamiento del Polo depende de residentes y monotributistas.
Somos quienes sostenemos cotidianamente los distintos dispositivos y, sin embargo, somos las más precarizadas. Las amenazas de prescindir de nuestros servicios o descontar salarios cuando intentamos organizarnos profundizan ese malestar y terminan afectando un dispositivo que debería fortalecerse, especialmente en un contexto donde la violencia de género y los femicidios siguen creciendo.
¿Qué acciones están llevando adelante para visibilizar estos reclamos?
Estamos construyendo esta pelea junto a ATE, los Colegios de Psicólogos y de profesionales en trabajo social, el movimiento Ni Una Menos, el plenario preparatorio del Encuentro de Mujeres y distintas organizaciones sociales, sindicales y políticas. Tenemos previstas radios abiertas, asambleas y otras actividades de visibilización, entre ellas una radio abierta este lunes a las 13 horas en el Polo. También estamos impulsando gestiones para que el reclamo llegue a la Legislatura y evaluando nuevas medidas de lucha, incluida una movilización al Ministerio.
Creemos que defender nuestras condiciones laborales también es defender el derecho de las mujeres a recibir una atención integral y de calidad. En un contexto de aumento de los femicidios y de ajuste sobre las políticas públicas, fortalecer estos equipos es una necesidad urgente.
Apoyamos el reclamo de lxs trabajadorxs del Polo de la Mujer y llamamos a acompañar la acción qué realizarán el próximo lunes 27 de Julio a las 13:00 horas en Entre Ríos 680. Basta de precarización laboral.




