01/06/2021
Provincia de Buenos Aires

Bahía Blanca: el intendente Gay insiste con la educación presencial en pleno colapso sanitario

La ocupación de camas UTI en la ciudad se vienen sosteniendo alrededor del 80%.

El intendente Héctor Gay (JxC) declaró este lunes por la mañana, durante una visita realizada a la Escuela Especial 509, que “las escuelas deben reabrir porque no son foco de contagio” (La Brújula 24, 31/5). Esta afirmación contradice a expertos de todo el mundo, quienes alertan sobre el efecto multiplicador de la presencialidad escolar sobre los casos de Covid-19 en contextos como el que estamos atravesando, y pretende ignorar la creciente preocupación que atraviesa a la comunidad educativa local ante los alarmantes datos sanitarios.

Tal como lo hicieron hoy por la mañana la ministra Soledad Acuña y el senador Esteban Bullrich en CABA, Gay salió a dar un mensaje político de “apoyo” a la presencialidad en primera persona. Héctor Gay quiso salir en la foto de la “presencialidad cuidada” apelando al mismo libreto que su espacio político replica por todo el país. Y lo hizo, no casualmente, desde una escuela de educación especial, ya que es la rama en la que el gobierno de Kicillof resolvió sostener la presencialidad, exponiendo a docentes, estudiantes y sus respectivas familias, a un riesgo creciente de contagio, en una ciudad cuya ocupación de camas UTI se viene sosteniendo alrededor del 80%, trabajando “a cama caliente”.

Quienes afirman, como Gay, que las escuelas no son foco de contagio, además de ignorar estudios que indican lo contrario, como el de la prestigiosa revista científica The Lancet (10/03/2021), pasan por alto también dos elementos importantes: la segunda ola que estamos atravesando se caracteriza por la existencia de cepas de mayor contagiosidad, que atacan a población más joven, y mayores índices de mortalidad, en medio de un programa de vacunación que avanza a cuentagotas. El segundo elemento es la enorme masa de población que moviliza una actividad como la educación en todos sus niveles. Incluso si realmente fueran bajos los contagios al interior de las aulas, el virus encuentra una vía inmejorable de propagación entre la población que se traslada hacia las escuelas, para permanecer en ellas y luego continuar circulando.

En este grupo negador del impacto de la presencialidad escolar sobre los contagios de Covid también se inscribe -al menos hasta hace escasas semanas- el ministro de educación nacional Nicolás Trotta, quien se cansó de decir que las escuelas eran lugares seguros gracias a los “protocolos”, los cuales se mostraron totalmente insuficientes para detener la propagación del virus. Estos “paraguas” en medio de un tsunami consisten, en el mejor de los casos, en alcohol en gel, un termómetro en la entrada de cada establecimiento y ventanas abiertas. La realidad de las aulas indica que no todas cumplen esas condiciones y mucho menos con la llegada de los primeros fríos que vuelven inviable la ventilación necesaria para evitar el contagio por aerosoles (la principal vía de difusión del virus según el consenso científico).

Frente al montaje político que propone Gay, la única verdad es la realidad del sistema educativo. La semipresencialidad con el sistema de burbujas se viene desgranando desde que comenzó el ciclo lectivo 2021. A los contagios de estudiantes, familiares, docentes, auxiliares y cuerpo directivo, se sumaron las ausencias por decisión de las propias familias que entienden que en este contexto crítico no es seguro enviar a sus hijos a las escuelas. Por otra parte, la virtualidad viene siendo sostenida a pulmón por el conjunto de la docencia y las familias, ante la falta total de un plan de conectividad y acceso a dispositivos por parte de los gobiernos de Nación, Provincia y
Bahía Blanca que garantice la educación remota mientras sea necesaria. En este sentido, Gay debería explicar dónde está el dinero del Fondo Educativo, cuyo destino y estado de ejecución es un completo misterio para la ciudad.

Este cuadro crítico es completado por el empobrecimiento permanente de la comunidad educativa -que atraviesa a familias, docentes y auxiliares por igual-, que ve cómo los salarios se alejan cada vez más de la canasta familiar, ante la completa parálisis y
complicidad de las direcciones burocráticas del movimiento obrero.

Quienes enfrentan la farsa de los Gay y demás funcionarios de los partidos políticos patronales son la docencia organizada en Suteba, que realiza asambleas donde se debate y resuelve el cese de actividades presenciales; las y los trabajadores de la salud que denuncian día tras día la situación crítica que se vive en los hospitales bahienses; o el movimiento de desocupados saliendo a luchar por trabajo genuino y alimentos para los comedores barriales; entre otras expresiones que buscan abrirse paso en este escenario crítico. Es la clase trabajadora tomando en sus manos la defensa de su salud y sus condiciones de existencia ante la desastrosa gestión capitalista de la pandemia.