Políticas
8/9/2026
Caen el consumo en Córdoba y el poder adquisitivo de salarios, mientras crece el endeudamiento
La farsa del “alivio” de Llaryora y la complicidad con el ajuste de Milei.

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Las ventas minoristas en la provincia cayeron un 5,9% en agosto, registrando una seguidilla dramática de 36 meses consecutivos de contracción del consumo. Ni siquiera la desaceleración de la inflación (1,8% mensual según el Centro de Almaceneros) alcanza para recomponer la economía popular: con una canasta básica que roza los $2.350.000, el 88,7% de los hogares debe endeudarse o recurrir al fiado en los comercios de barrio para poder alimentarse.
Mientras el 80% de los cordobeses manifiesta que la falta de ingresos le impide cubrir sus necesidades y la clase trabajadora debe recortar hasta en la compra de la canasta de alimentos, consumir carne molida es un “lujo” en la mesa de las familias trabajadoras, que deben sacar la conclusión de que las causas profundas de esta crisis apuntan de lleno a la política salarial de Milei y Llaryora.
En ese sentido, la caída sistemática del consumo no es un fenómeno meteorológico ni un efecto inercial, sino el resultado directo de la liquidación del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones. La política salarial aplicada en la provincia -firmada con la complicidad de las burocracias sindicales- condena a lxs trabajadores a percibir ingresos por debajo del costo de vida real.
En Córdoba los servicios suben hasta 20% por encima de la inflación, también suben los alquileres, e impuestos, mientras tanto los ingresos corren muy por detrás. El resultado es el sobreendeudamiento sistemático alrededor del 44% de los ingresos de los hogares se destina a pagar deudas acumuladas para cubrir gastos de subsistencia básica, la última cifra es el resultado de un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE).
"Córdoba Impulsa": la falacia del "alivio" financiero
Ante el derrumbe de la actividad, el gobernador Martín Llaryora presentó bombos y platillos el programa "Córdoba Impulsa" y medidas de refinanciación crediticia a través del Banco de Córdoba (Bancor). Se trata de un intento desesperado del oficialismo por actuar una "diferenciación" con el gobierno nacional, queriendo disimular su alineamiento con la política económica de Milei.
El “Programa Provincial de Alivio” que lanzó el gobierno de Córdoba es una farsa, porque los trabajadores continúan endeudados a la vez que se relanza un nuevo negocio para los bancos a costa de exenciones impositivas, es decir que mientras el Estado rescata al capital, no hay recomposición salarial.
Efectivamente, en lugar de aumentar los sueldos y jubilaciones para devolver capacidad de compra real, el gobierno provincial promueve que las familias se sigan endeudando para pagar alimentos y remedios. Llaryora promueve la financiación de la miseria, puesto que las compras en cuotas y el supuesto "alivio de morosidad" solo patean hacia adelante una bola de nieve impagable para los hogares golpeados por los despidos y las paritarias a la baja.
El pacto de gobernabilidad entre Llaryora y Milei
Detrás de los discursos de "autonomía cordobesa" o los discursos mediáticos sobre las transferencias de fondos, existe un pacto político de fondo entre Martín Llaryora y Javier Milei. Un ejemplo de ello es lo sucedido en las elecciones de Marcos Juárez. Sin dudas de que el PJ actúa como una columna vertebral de la gobernabilidad del ajuste nacional: sus legisladores aportan votos clave para sostener las leyes de desregulación, la reforma laboral y los acuerdos parlamentarios de la gestión de Milei.
Por lo demás, Llaryora aplica en la provincia la misma receta de licuación salarial, despidos en el sector público, tarifazos e impositivas confiscatorias contra los trabajadores, al tiempo que concede beneficios fiscales e incentivos a los sectores patronales e industriales, sin que esto provoque el efecto derrame para la clase obrera.
La salida a la crisis del consumo y la pobreza no vendrá de la mano de más endeudamiento con el sistema bancario ni de pactos de gobernabilidad patronal. No hay posibilidades de reactivar nada a través del crédito producto de las altas tasas de interés y de morosidad.
La salida pasa por impulsar un plan de lucha por un aumento general de salarios y jubilaciones, la anulación de los tarifazos en los servicios públicos. Además, frente al cuadro recesivo es clave plantear la prohibición de despidos y suspensiones en la industria y el comercio. En función de esa perspectiva el Partido Obrero se movilizará el próximo 19 se septiembre en la marcha de la bronca, planteando la consigna de huelga general, fuera Milei, por una alternativa de poder para la clase obrera.




