Políticas

5/7/2022

Cristina, las paritarias por decreto y la estatización de los sindicatos

La vicepresidenta hizo apología de la cooptación de la burocracia sindical y la defensa de las “sumas fijas”.

Cristina Fernández de Kirchner.

En oportunidad del acto por el 48° aniversario de la muerte de Juan D. Perón, la vicepresidenta Cristina Kirchner aprovechó la ocasión para dirigirse a la burocracia sindical, reivindicando el método de los aumentos fijos, contra las paritarias, y la estatización de los sindicatos, denigrando la acción colectiva e independiente de los trabajadores, algo que también expresó respecto al movimiento piquetero.

La vicepresidenta reivindicó las sumas fijas y los aumentos por decreto que funcionaron -y funcionan- como un techo a las paritarias y que, al ser iguales para todos los trabajadores, implican una caída de las categorías salariales más altas: es decir, un reparto hacia abajo del salario.

“Mirá, yo la verdad que, cuando uno ve como se ha distribuido el ingreso entre el trabajo y el capital. Cuando nosotros terminamos el gobierno en noviembre de 2015, 51% los laburantes y 49% el capital. Hoy estamos en 42% los laburantes y 58%. Y los dirigentes sindicales siempre son los mismos, en el 2015 y ahora. Y los empresarios también, la UIA, la AEA. ¿Entonces qué es lo que cambió? Cambiaron las políticas del Estado”, señaló Cristina a continuación.

Con este razonamiento, Cristina se despacha contra la burocracia sindical a la que, indirectamente, tilda como inútil, inservible y/o impotente. Para ella los sindicatos, en sí, carecen de valor, algo que reafirma en otro momento cuando señala que los sindicatos existían desde antes que Perón, pero que recién “tendrían valor” con este y con su asimilación al Estado burgués.

Cristina va más lejos al afirmar que su teoría se “revalida” con lo ocurrido en los años 90, cuando “los sindicatos no existían”. Se trata de una deformación histórica bastante caprichosa: los sindicatos sí existían, pero bajo la órbita de la burocracia sindical integrada al Estado y al gobierno menemista.

El rol del Estado

Para fundamentar todo esto, la vicepresidenta reivindicó la labor de Perón al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, ocultado que los derechos reconocidos fueron conquistados con la lucha independiente del movimiento obrero durante décadas, con represión, persecución, ilegalización y asesinatos obreros mediante.

El reconocimiento legal de estos derechos (a la asociación gremial, aguinaldo, vacaciones, etc.) fue instrumentado, justamente, para cooptar y regimentar al movimiento obrero, algo que Cristina celebra con la Ley de Asociaciones Sindicales, que le otorga facultades discrecionales y de control al Estado (regulación del derecho a huelga, personería gremial, conciliación obligatoria, etc.).

Pero lo que cristina le reclama a la burocracia es justamente lo que la burocracia viene haciendo sistemáticamente. La pretensión de que los sindicatos se asimilen al Estado burgués, pero que se disocien de sus políticas es, al menos, contradictoria. La burocracia sindical fue cristinista y luego macrista y ahora albertista, siempre, en mayor medida, con el Estado. El gobierno de Alberto y Cristina es el de “mayor integración de la burocracia” y así estamos.

Por una dirección clasista en los sindicatos

La razón de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores debe buscarse en la política cómplice de estas direcciones sindicales, burocratizadas, con las políticas de ajuste del Estado, bajo el gobierno de Macri, Cristina y el de Alberto.

No se trata de incorporar los sindicatos al Estado, ya que eso no redundaría en ningún beneficio. Más aún si ese mismo Estado es el responsable de impulsar las políticas antiobreras y/o dejar pasar el ajuste de las patronales.

En cambio, una dirección independiente, clasista y combativa de los trabajadores es un canal de organización obrera para enfrentar estos ataques y organizar la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores. Como ocurre actualmente con el Sutna, que ya protagonizó nueve paros contra las grandes patronales del neumático, que actúan amparadas por el Estado que Cristina invita a integrarse. Además de caracterizarse por ser un gremio que elige a sus paritarios en asamblea y que sesiona colectivamente ante cada negociación paritaria, justamente el método contrario al “decretazo oficial”.

El movimiento obrero, entonces, necesita sindicatos independientes del Estado, propios, como instrumento para organizarse contra las patronales y sus políticas. El ingreso al Estado, no es más que el sometimiento de los sindicatos a la política de fondo de los capitalistas. Y hay que escuchar la propia Cristina cuando afirma, en este mismo acto, que ella es “una gran burguesa”.

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