Políticas
19/8/2026
Defendamos al Frente de Izquierda
Rechacemos el rupturismo y desarrollemos al FIT-U como una alternativa de poder de la clase trabajadora.
La necesidad de defender al Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad se ha tornado un problema de primer orden para toda la militancia de izquierda y los activistas del movimiento obrero y de la juventud de nuestro país. Sucede que la ruptura del Frente de Izquierda en las elecciones a convencionales constituyentes de Bariloche, por parte del PTS, representa un salto en el rumbo rupturista en el que se encuentra embarcada esta corriente.
Un breve recorrido por la orientación emprendida por los compañeros del PTS en los últimos meses grafica con claridad este rumbo: realizaron un acto en soledad el pasado 1° de Mayo en el microestadio de Ferro, mientras el resto de los partidos del FIT-U realizamos un acto unitario en Plaza de Mayo; rechazaron impulsar comités unitarios y una asamblea nacional del FIT-U para potenciar el desarrollo de la izquierda; señalan al FIT-U como una herramienta “rutinaria y sin ambición”, como lo afirmó una de sus principales dirigentes en el Foro de debate del FIT-U; e impulsan, finalmente, comités por “un partido de la nueva clase trabajadora” excluyendo de la iniciativa al resto de los partidos integrantes del Frente de Izquierda.
Naturalmente, esta orientación está llamando la atención del conjunto de los activistas, luchadores, militantes y simpatizantes de la izquierda. Es lógico. Se trata de un golpe al bloque de organizaciones que viene luchando por la independencia política de los trabajadores desde 2011 y que ha logrado en diferentes ocasiones votaciones que lo han colocado como una referencia en el escenario político nacional. Especialmente en el último período, a través de la figura de Myriam Bregman, se presenta la posibilidad de un mayor salto en la adhesión política, como lo reflejan las encuestas.
Este ascenso de la izquierda se combina, además, con un derrumbe de la imagen del gobierno de Milei; un cuadro de dispersión de la oposición patronal, incluido el peronismo; y un reanimamiento de la movilización popular. Este último elemento tuvo una expresión muy clara el pasado 6 de agosto, cuando una gran movilización popular se hizo presente en el Congreso Nacional para rechazar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
Se presenta, por ende, una enorme e histórica oportunidad política para la izquierda que se reclama revolucionaria en la Argentina. Sin embargo, una plena consumación de la ruptura del FIT-U, por parte del PTS, pondría en cuestión este ascenso político, ya que impactaría negativamente entre miles de militantes y activistas que se han acercado a los planteos e ideas de la izquierda teniendo como referencia al FIT-U.
Pero incluso, sin que necesariamente una ruptura aborte el ascenso de Bregman en las encuestas, el rupturismo pondría en debate un aspecto muchísimo más decisivo: su contenido político.
Contenido político
Justamente, el pretexto utilizado por el PTS para romper el FIT-U en Bariloche nos da una pista clara acerca de ese contenido. ¿O no hay un mensaje político cristalino en la exigencia del PTS de que el PO repudie a los compañeros del Sutna y al activismo mayoritario que sostiene la ocupación de Fate? Este activismo, recordémoslo, ha sido indagado por la Justicia penal bonaerense por la ocupación de la fábrica.
Que un frente político que se reclama de la izquierda y de los trabajadores, y que tiene inscripto en su programa la lucha por el gobierno de los trabajadores, aparezca repudiando al único sindicato de la Argentina que ocupó una fábrica bajo el gobierno de Milei representaría una lápida ilevantable. Significaría, en los hechos, el santo y seña para pasar a revestir en el campo de nuestros enemigos de clase.
Que estas peticiones se hagan en nombre de la “moral” revolucionaria no puede más que causar una profunda indignación. La única moral que corresponde a las fuerzas que se reclaman socialistas es defender incondicionalmente a la vanguardia obrera que protagoniza la principal ocupación de fábrica de la era Milei y colocar el ascenso de la izquierda a disposición del triunfo de la lucha.
El PTS, en lugar de apoyarse en el ascenso en las encuestas para conquistar una mayor adhesión en las filas de la clase obrera y lograr que la izquierda pegue un salto en la organización clasista y en la recuperación de los sindicatos, se dedica a atacar al sindicalismo combativo. Su ataque al Plenario del Sindicalismo Combativo ha sido incesante. Luego de colocarse por fuera de su fundación, el PTS pidió ingresar al mismo con el único objetivo de boicotearlo desde adentro. Ahora llega al extremo de enfrentarse con el activismo de la principal lucha obrera del momento.
En la misma línea, el PTS está intentando paralizar, aunque sin éxito, las acciones comunes del frente antiburocrático que integramos las agrupaciones docentes de todos los partidos del FIT-U en las elecciones de Ctera, ¡en nombre de que el PO aún no repudió a los dirigentes del Sutna!
De conjunto, el PTS avanza en una orientación rupturista contra quienes juegan un rol central en las fábricas Fate, Morvillo y Ruiz, que han sido ocupadas por sus trabajadores bajo el gobierno de Milei; en el Suteba La Matanza, en la AGD-UBA y en la UEPC Córdoba; contra quienes integran los sindicatos provinciales recuperados de Adosac y Unter; y contra quienes juegan un rol central en el impulso del movimiento piquetero independiente, del cual el PTS ha estado ausente desde su fundación.
La política divisionista del PTS en los procesos de lucha donde no juega un rol dirigente, combinada con su orientación sustitucionista frente a su incapacidad para organizar al colectivo obrero en los lugares de trabajo, lo ha llevado a retroceder en su penetración entre los trabajadores, a entrar en choque con la vanguardia obrera y a volcarse a una construcción crecientemente electoralista, con un anclaje de clase cada vez más difuso.
El PTS, en vez de defender la continuidad del Foro del FIT-U para clarificar los acuerdos y divergencias, ha decidido esquivar la polémica y referirse al PO por medios de ataques y descalificaciones personales (Ver “Giachello, del Partido Obrero, en modo Delireo” en LID 18/8).
Defender y desarrollar al FIT-U
Como hemos desarrollado en nuestro Manifiesto, el Frente de Izquierda no puede ser una mera etiqueta electoral. Pues el programa transformador de la izquierda, si no cuenta con la fuerza y el protagonismo de la clase obrera, no es más que papel mojado. Es por eso que hemos insistido en apoyarnos en el ascenso del Bregman y el FIT-U en las encuestas para transformar esa simpatía en fuerza militante y, de esa manera, revertir la actual correlación de fuerzas entre las clases.
El desarrollo del Frente de Izquierda significa echarlo a andar, por ejemplo, a través del impulso de comités unitarios y, a su turno, de una asamblea nacional. Significa darle continuidad a los Foros de debate y que el Frente de Izquierda sea convocante, por ejemplo, de la “marcha de la bronca” que se prepara para el 19 de septiembre. Significa, en definitiva, sacarlo del freezer en el que lo ha colocado el PTS.
Con los compañeros de Izquierda Socialista compartimos, en gran medida, estas ideas. Por eso estamos impulsando comités unitarios entre ambos partidos e impulsando iniciativas en común, como el acto que realizaremos en las puertas de Mercado Libre de La Matanza, denunciado al usurero Galperin. A ese acto han sido invitados a participar y a hacer uso de la palabra los compañeros del PTS y el MST.
La oportunidad histórica planteada reclama que la izquierda reafirme su orientación de clase y esté a la altura de las circunstancias.





