Políticas
18/2/2026
Del "asombro" de Caputo al cierre ilegal de Fate, se cae el verso de los defensores de la reforma laboral
La reforma esclavista solo mejora las condiciones para que los capitalistas descarguen la crisis sobre los trabajadores.

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Los obreros de Fate defienden sus puestos de trabajo.
Todo el verso sobre el crecimiento económico que vendría gracias a la reforma laboral esclavista quedó desmentido de la forma más cruda. Después de la media sanción del Senado, en vez de euforia, tuvimos a Caputo caliente con las cámaras patronales por no festejar, y tras el finde largo el cobarde cierre de Fate con el despido de casi mil obreros durante sus vacaciones. Esta es la Argentina que nos espera si no derrotamos la ofensiva de Milei y los capitalistas: superexplotación laboral y mayor desocupación, desmantelamiento productivo, fuga de capitales y más saqueo de las riquezas del país. Como reaccionaron los obreros de Fate, que con el Sutna a la cabeza deliberan los pasos a seguir para defender la continuidad laboral, solo la intervención de los trabajadores puede torcer ese rumbo.
Lo que queda en evidencia estos días es la completa falsedad de adjudicar la nula creación de empleo registrado y la desinversión de las últimas dos décadas a un elevado "costo laboral". En pleno tratamiento de la reforma laboral la UIA le llevó demandas a Caputo, antes que Fate ya Techint había amenazado con cerrar Tenaris en Valentín Alsina y los textiles se cruzaron públicamente con el gobierno por la apertura importadora. El ministro de Economía dijo que no sale de su asombro por la falta de entusiasmo tras la votación en el Senado. Los empresarios reconocen ahora que barrer con derechos laborales, atacar la organización obrera y abaratar despidos no revierte la fuerte crisis industrial, simplemente porque las firmas cierran por el derrumbe de sus ventas.
La crisis la pagan los trabajadores, como vemos en Fate. Como denunció desde la planta de San Fernando el secretario general del Sutna, Alejandro Crespo, el monopolio de Aluar en aluminio y los parques eólicos en el sur muestran que el holding goza de buena salud, y reorienta sus negocios hacia ramas más rentables, en detrimento de la fabricación de neumáticos ante el creciente ingreso de cubiertas desde China. Otros, como en este mismo rubro Bridgestone, facturan también con el negocio de las importaciones, o incluso hacen como Whirlpool que dejó de producir para solo traer electrodomésticos del exterior.
Hasta un gigante de supermercados como La Anónima, que en sus balances acusa el impacto directo del desplome del consumo masivo y la alarmante morosidad de las familias que se endeudan para llegar a fin de mes, informa también que embolsó ganancias extraordinarias exportando carnes gracias a la suba de los precios internacionales. Así, el encarecimiento de los cortes más que duplicó la inflación promedio, y el consumo interno cayó a un piso histórico por debajo de los 48 kilos anuales por persona. Para los laburantes, todo pérdida.
El derrumbe sin piso del mercado interno también motivó a las grandes alimenticias a relegar el consumo masivo para concentrarse en exportar. El grupo Pérez Companc ataca a los trabajadores de Molinos Río de la Plata mientras expande Molinos Agro y hasta volvió al rubro petrolero. De nuevo, las cotizaciones internacionales de las commodities presionan los precios internos de los alimentos, aunque caiga el consumo. Así, sumando a eso la política de tarifazos y carry trade a fuerza de tasas impagables, tenemos el escenario de recesión con inflación que destruye a la vez salarios y puestos de trabajo.
Hasta en la rama automotriz, que el año pasado experimentó alguna recuperación de ventas, la producción local siguió cayendo. En este campo la cuestión no son los autos que empezaron a llegar desde China, una porción todavía muy menor, sino las propias multinacionales radicadas en Argentina que sacan más ganancias importando lo que fabrican en Brasil. En el país carioca también acaba de desembolsar más de 300 millones de dólares Paolo Rocca, que mientras amenaza con despedir a 400 obreros terminó de comprar la siderúrgica Usiminas. Esto mientras acá se concentra en la actividad petrolera de Vaca Muerta. Reconversiones capitalistas que pagamos los trabajadores, sin mucho margen para "reinventarnos".
Por todo eso, la destrucción de las conquistas del movimiento obrero que se pretende consagrar con la reforma laboral simplemente va a mejorar las condiciones para que la crisis se descargue sobre los trabajadores. Ni el supuesto "costo laboral" ni la llamada "industria del juicio" explican los 300.000 empleos registrados que se perdieron desde la asunción de Milei. El salario, no hace falta aclarar, sigue pulverizándose, como se nota hasta en la caída del consumo. Lo que mejora con la reforma son las condiciones de las patronales para imponer sus condiciones.
Estrictamente el costo laboral ni siquiera existe, porque es la mano de obra la que hace funcionar la actividad; lo que existe es la presión por incrementar la porción que se queda el capital. Sin ir más lejos, los propios burócratas entregadores de la CGT admitieron en su reciente conferencia de prensa que la "modernización" de los convenios colectivos ya se vino aplicando en cada sector, con su complicidad. El punto es que como los capitalistas llevan décadas de desinversión, fugando las ganancias obtenidas a fuerza de devaluaciones sucesivas y remarcaciones de precios, optan ahora por el desmantelamiento productivo ante la apertura de importaciones y la contracción del mercado interno. El meollo del problema es el parasitismo capitalista y la constante fuga de capitales.
El cobarde anuncio del cierre de Fate, cuando sus operarios estaban de vacaciones por la parada de la planta y luego de firmar un compromiso de no afectar la dotación de personal, evidencia que la ofensiva patronal teme a la respuesta obrera. Con el Sutna a la cabeza, es un colectivo obrero que ha defendido los puestos de trabajo y enfrentado la flexibilización del convenio, e inmediatamente empezó a concentrarse para dar pelea. Acá hizo su aporte el pretendido "industrialista" Kicillof, que mandó a la Bonaerense a militarizar el predio y reprimió a los trabajadores que llegaban a iniciar su jornada y se desayunar con un cartel en la puerta. Esta batalla, en el corazón del principal cordón industrial del país, tiene una enorme trascendencia. Como explica Alejandro Crespo, "este es el ejemplo del país que viene si los trabajadores no salimos a defendernos".
El gobierno de Milei está desesperado por la sanción de la reforma laboral no porque sea un paso hacia el crecimiento económico, sino para mostrarse como el vehículo de la ofensiva patronal contra los trabajadores y peón del imperialismo, para ser rescatado por el capital financiero internacional. Literalmente, son ellos o nosotros. Y por eso la única perspectiva es luchar por una huelga general hasta derrotarlos.




