Políticas
4/8/2026
El acceso a la tierra en Neuquén
La política de entrega de Rolando Figueroa.
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El proyecto del gobierno nacional pretende barrer hasta con cualquier tímida limitación para el acceso de personas o empresas extranjeras a la propiedad de la tierra. En Neuquén, excepto en el departamento Lacar (San Martín de los Andes), donde más de la mitad del mismo está extranjerizado ya, el acaparamiento de la tierra está en manos de grandes capitales y estancieros nacionales. Y en lo que respecta a las áreas petroleras, las empresas actúan en la superficie avasallando cualquier derecho de quienes la ocupan, sin necesidad de comprar ni un metro cuadrado. Directamente se comportan como propietarios. La inmensa mayoría de las veces con el auxilio del aparato judicial y las fuerzas de represión. Los casos conocidos respecto a las comunidades mapuches son toda una muestra.
La ley de tierras
En Neuquén rige una ley de tierras, la Nº 263, sancionada en 1961. Esta ley sufrió diversos cambios y agregados por parte de leyes posteriores. Una de las más amplias reformas fue la ley N.º 852 del año 1974, que reemplaza el artículo 1º de la original –que era un texto escueto y genérico- por: "El Poder Ejecutivo promoverá el cumplimiento de la función social de la tierra fiscal, mediante su arrendamiento y enajenación en forma progresiva y orgánica, a favor de los auténticos trabajadores del campo. Declárase norma fundamental para la interpretación y aplicación de esta Ley, el concepto de que la tierra no debe constituir un bien de renta, sino un instrumento de trabajo. El objetivo principal de la Ley es la protección del campesinado y la reactivación de la tierra fiscal."
Esa reforma introduce como concepto "fundamental" que "la tierra no debe constituir un bien de renta, sino un instrumento de trabajo". Como ocurre con las normas que pretenden limitar el negocio capitalista, estos cuentan con su impunidad para violar la norma, con el amparo de los jueces y fiscales y con la protección política de los gobiernos. Por eso, que la tierra no sea un "bien de renta" quedó pintado hasta el presente.
La provincia está llena de grandes extensiones de tierra destinadas a la renta a través de las estancias, mineras, negocios inmobiliarios, etc. La incorporación del artículo 14 bis a la original ley de tierras tampoco ha impedido que las riberas de lagos de la zona andina sean apropiadas con fines turísticos por personas de alto poder económico, que niegan el acceso a las costas impidiendo de facto el "uso público" de los 35 metros desde la ribera de los cursos de agua o lagos. Y también ocurre en los lagos artificiales, donde barrios privados –¡Marí Menuco!- cercan el acceso a las costas de "uso público". O en ríos y arroyos se cierra el acceso para la pesca. Reproduciendo en Neuquén la política de Lewis en lago Escondido en Chubut.
Surgido el debate a partir del proyecto que presentó el gobierno nacional y se tratará el próximo jueves 6 de agosto, el gobernador Rolando Figueroa, ante el rechazo masivo que provoca ese proyecto, aprovechó para hacer declaraciones que no permitirían la extranjerización de la tierra fiscal de la provincia. En todo caso, llega tarde, porque este gobernador –como funcionario del MPN y actualmente- entrega los recursos naturales a diestra y siniestra.
Para completar su demagogia envió un proyecto a la Legislatura para agregar un párrafo al artículo 1º tal como está vigente con el reemplazo que estableció la ley Nº 852. Y mostró la hilacha rabiosamente capitalista.
El proyecto de "La Neuquinidad"
Por el mismo se propone agregar al final del artículo 1º lo siguiente: "... a través del incentivo a proyectos productivos vinculados a las actividades ganaderas, agrícolas, forestales, turísticas, industriales o de agregado de valor, que promuevan el arraigo, la generación de empleo, el desarrollo sostenible y la protección de los recursos naturales de dominio provincial. Solo podrán adjudicarse tierras fiscales en venta o en arrendamiento a personas humanas o jurídicas argentinas".
Ahí se pretende reformar y dejar claro que la tierra sí puede ser un bien de renta. Se habla de generar empleo, por lo tanto habrá patrones. Se habla de incentivos, es decir, lo que vienen haciendo todos los gobiernos: eximir el pago de impuestos o el otorgamiento de créditos a tasas subsidiadas. Con lo cual la ley N.º 263 original, que en uno de sus artículos dice que "no podrán concederse a ningún título tierras rurales fiscales… a las sociedades anónimas, o de cualquier otra naturaleza, cuando persigan fines de lucro" (artículo 5º), sigue siendo letra muerta.
Y también lo establecido acerca de que "los adjudicatarios de tierras en venta tendrán que… realizar una explotación por cuenta propia y residir en el predio" (artículo 7º). Un chiste. Porque apenas sancionada la ley original, se modificó este criterio para los titulares de "explotaciones ganaderas", es decir, se habilitó que los patrones de las estancias neuquinas residan en el exterior o en los barrios cerrados de las grandes metrópolis. Los que residen en la tierra son los peones y sus familias, muchas veces en condiciones precarias y trabajando sin derechos laborales.
O sea, el proyecto del gobernador de "La Neuquinidad" es un proyecto de nuevas prebendas a los grandes empresarios que detentan la tierra de Neuquén, incluidas las fiscales.
Nuestro compañero César Parra, que acaba de asumir como diputado, se ha expresado en los medios denunciando esta demagogia oficial y dará una lucha política para desenmascarar a las instituciones del Estado como cómplices de la entrega vil de la tierra a los grandes capitalistas, sean extranjeros o nacionales.




