16/10/2021

El Banco Central en debate: ¿Qué opina cada partido?

La situación del BCRA es verdaderamente delicada. Desde hace años está prácticamente quebrado, con patrimonio negativo, reservas cada vez más exiguas y una deuda cuasifiscal (leliqs y pases) que es la más alta de la historia. Estamos ante el fracaso del conjunto del régimen político, que tanto con recetas “neoliberales” como “heterodoxas” no hicieron más que destruir el valor del peso y, con él, el poder adquisitivo de los salarios.

En el debate de candidatos a legisladores porteños el tema volvió a aparecer. El candidato del Frente de Todos, Alejandro Amor, calló por su imposibilidad en defender el (des)manejo financiero del gobierno y la gestión de Miguel Pesce como titular del Banco Central. Es que durante el gobierno de Alberto Fernández se han dedicado subsidiar la fuga de capitales, por la vía de malvender bonos contra dólares mientras se vacían las pocas reservas que le quedan. Podríamos decir que se vienen dando una política macrista, si no fuera porque quienes gobiernan hoy ya habían hecho escuela en su mandato anterior.

La fuga de capitales y la deuda externa son transversales a todos los gobiernos. Son las dos caras de la misma moneda que explica la malversación del patrimonio nacional y la incompatibilidad de desarrollo nacional con el sometimiento a esa dinámica perversa en la que Argentina pica en punta. La demostración más clara es la reciente publicación de los Pandora Papers, donde nuestro país es el tercero con más cuentas offshore de todo el mundo.

El candidato del macrismo, por su parte, exigió la «independencia del BCRA» luego de que bajo su gobierno se endeudó al país de manera acelerada para financiar los 86.000 millones que los capitalistas fugaron en tiempo récord. La clase capitalista tuvo en un solo mandato presidencial la posibilidad de acceder al combo completo: un blanqueo de capitales, la bicicleta financiera más rentable del mundo durante dos años y posterior a eso, el camino de salida allanado para una nueva fuga. Este recorrido explica la debacle del gobierno anterior de la mano de la corrida contra el peso, la devaluación y la crisis que le siguió.

La experiencia del gobierno de Cambiemos fue también la muestra de que la inflación no es un fenómeno que responda linealmente a la emisión monetaria, lo que relativiza el peso del BCRA que le otorgan los liberales. Mientras el FMI imponía severas restricciones a la base monetaria y la tasa de interés superaba el 80%, el aumento de los precios en 2019 cerraba con la escalofriante suma del 53%. Por si este derrotero fuera poco, terminaron defaulteando la deuda en pesos bajo el eufemismo del “reperfilamiento compulsivo”.

Milei y la destrucción del BCRA

Ramiro Marra, el candidato de Milei, repitió el mantra de “anular el Banco Central, porque es la institución que usa la casta para mantenerse”. En boca de los admiradores de Domingo Cavallo esto no es más que una autoincriminación. Fue el ministro menemista el que presidiendo el organismo en plena dictadura militar estatizó la deuda privada, permitiendo que durante esos gobiernos genocidas la deuda se haya multiplicado siete veces.

Milei y sus secuaces se presentan como “lo nuevo” en la política argentina, con ideas que no se han aplicado hasta ahora, pero la realidad es totalmente distinta. Cuando califican a Menem como el mejor gobierno de la historia o intercambian elogios con el ministro estrella de ese momento muestran la hilacha de que sus planes económicos son los de Martínez de Hoz y de Cavallo, dos de los momentos más oscuros para la clase obrera en su historia reciente.

Un país sin Banco Central es un país sin moneda, cuyo financiamiento y política monetaria dependería exclusivamente de la política norteamericana, el endeudamiento crecería enormemente y redundaría en un ajuste todavía más brutal sobre las y los trabajadores. Lo hemos dicho, el plan Milei solo se aplica con los tanques en la calle.

La salida es por izquierda

La realidad es, como dijo Gabriel Solano del Frente de Izquierda – Unidad, que “el BCRA está quebrado y eso no es porque falten dólares, sino lo contrario. Argentina tiene un superávit comercial que se fuga de manera permanente a través de la bolsa y los títulos públicos”.

A esto le sumó una denuncia sobre cómo los fugadores se encuentran a ambos lados de la grieta, ya sea del propio personal político (la familia Macri, los secretarios de Kirchner) como de los capitalistas que financian estos proyectos. El impoluto Milei también está involucrado, siendo nada menos que Eurnekian su principal sostén económico.

Solano fue el único que planteó una salida de fondo para superar la situación actual del organismo y el impasse que vive la economía argentina desde hace décadas: la nacionalización del sistema financiero y del comercio exterior. Estas medida no pueden ser aisladas, pero son más necesarias que nunca para sostener el ahorro interno en el país y junto con el desconocimiento de la deuda externa ser el puntal para una transformación social de todo el país.

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