09/09/2020

El gobierno, la derecha y un sector de la izquierda

¿Unidad contra la “derecha” o frente único contra la política capitalista del gobierno? Una polémica con el PTS.

La aparición de las fanfarrias de Cambiemos impactó en una parte de la izquierda, que considera que la derecha ha tomado el control del actual rumbo político.

Especialmente el PTS caracteriza que el ataque al movimiento obrero de parte de las patronales responde a este ascenso de la “derecha”, al que se pliegan las alas “derechistas” del gobierno. Exculpa así al gobierno de los Fernández de su responsabilidad, al que critica no por ser el real canal de esta avanzada histórica del capital contra los trabajadores, sino por “adaptarse” a ella. Pero en particular, exculpa al kirchnerismo, alineándose con un ala en la interna del gobierno fondomonetarista.

Una de sus referentes docentes lo publicó con todas las letras: “la tarea principal es organizar una gran fuerza para enfrentar a la derecha que viene ganando las calles, y quiere descargar la crisis sobre nosotros” (Izquierda Diario, 4./9). Hay que “ganar las calles con las demandas del pueblo trabajador –agregó- ya que lo que envalentona a la derecha es que el gobierno amagó con Vicentin y retrocedió, del mismo modo que con los bonistas” (ídem). Aclaremos que no vimos ningún amague con los bonistas sino una política sistemáticamente entreguista y de rescate de los acreedores desde el inicio. Pero vamos al fondo: esto sería un “replay” de la posición del Psol y sectores de la izquierda que plantean en Brasil un “frente antibolsonarista”, con el propio PT, responsable de haber pavimentado el ascenso del fascista y de haber maniatado a los trabajadores ante su ofensiva golpista, la cárcel de Lula y las reformas antiobreras. Recordemos además que el Psol firmó un programa común de gobierno con el PT en las pasadas elecciones.

No es el gobierno de Alberto Fernández el que descarga la crisis, ¡es la derecha! Derecha que, por supuesto, apoya todas las medidas antiobreras del gobierno peronista. En un pase de magia, el ajuste viene de la mano de Cambiemos, y el gobierno peronista pasa a un segundo plano. Como diría Baradel, ha cambiado “la contradicción principal”.

Es la conclusión de un editorialista de ID, que sostiene que “de lo que se trata es de plantear una salida de fondo, enfrentando a la derecha, de manera independiente y con la movilización en las calles. Esta es una pelea a plantear en sindicatos y centros de estudiantes”. La realidad es que la burguesía gobierna por intermedio del gobierno Fernández, aunque no se prive de presionar por afuera con los banderazos, el pataleo parlamentario de la derecha, etc. Justamente la foto del 9 de julio expresó ese fenómeno: que el gobierno de Fernández representa intereses de clase muy concretos. Por eso acudió al rescate de los bonistas, preserva y profundiza Vaca Muerta de la mano de Galuccio y Nielsen, es socio estratégico de la minería contaminante, es quien encabeza el ajuste ahora mismo gobernando con el presupuesto 2019 de Macri, ha consagrado la moratoria de los evasores y subsidia a vastos sectores de la burguesía con la plata de los jubilados mientras les quita la movilidad. El PTS no tiene una crítica de fondo a la burguesía nacional como clase, que supere los choques de sus bandos políticos, y que cuando choca con un sector, como puede ser en torno a las retenciones al capital agrario, lo hace para sostener la deuda y los subsidios a otros sectores.

La presentación de la realidad política como una polarización de derecha versus gobierno no solo es falsa, ya que los choques entre ellos conviven con fuertes compromisos entre sí. Destacar uno y negar los otros, muestra una dependencia política del gobierno, o la expectativa de comer de los restos que se caen de la mesa del nacionalismo burgués. Esto constituye un retroceso ideológico de fondo, porque la lucha de clases está por encima de los choques políticos de las distintas camarillas de la política capitalista. La función de los socialistas es poner de relieve los intereses de clase presentes en la lucha política, para defender los de los trabajadores. En eso consiste la lucha por la independencia política de los trabajadores.

Otra variante de esta postura fue la posición del NPA, que no denunció la fracción trotskista del PTS, que llamó a “ganar la calle contra Le Pen” –la variante derechista más extrema- en el ballotage, una manera sibilina de llamar a votar por Macron –la variante “democrática” de la derecha-, quien hoy es la cabeza de la ofensiva contra las masas en Francia y referente europeo de esta política.

En tanto fija este eje, el PTS viene eludiendo una iniciativa de acción política del FIT que venimos planteando desde el Partido Obrero bajo la forma de una campaña de actos o marchas con actos convocadas por el Frente de Izquierda en todo el país; una intervención fundamental para colocar un programa de ruptura con el FMI y la agenda de la burguesía, que promueva la intervención de la clase obrera en la crisis y desafíe a los dos bloques que se disputan el liderazgo de la descarga de la crisis sobre los trabajadores. Al punto que en la mesa del FIT han planteado no atacar a Kicillof para no chocar con su base y llegaron al extremo en diferentes frentes de masas –Sutebas- de abstenerse frente la consigna “Fuera Berni”, que apunta al corazón de una política represiva del kirchnerismo más rancio.

Como derivado de esta política de adaptación, en los sindicatos y en el Plenario del Sindicalismo Combativo, el MAC apunta contra los sindicatos recuperados que luchan contra los ataques del peronismo, a los que acusa de no querer salir a disputarle la calle a la “derecha”, porque la jornada nacional que realizará el PSC contra el gobierno debería realizarse en conjunto con el FIT, en una clara acción electoralista de aparateo a las organizaciones de masas. Demasiado, para un partido que hasta el día de ayer se negaba a levantar la consigna “Fuera Berni”.

El Pacto Social ya fue: presionemos a la burocracia sindical

Los representantes del MAC, la corriente sindical del PTS, en el importantísimo plenario regional patagónico del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) que se realizó el fin de semana pasado, que congregó a organizaciones obreras de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego, plantearon que “el marco es de una creciente polarización política que ha cambiado el escenario nacional, y con ello la agenda de debate público. La foto actual es bien distinta de aquella que se observaba unos meses atrás. El clima de unidad nacional fomentado por el peronismo y la oposición de derecha al comienzo de la cuarentena dio paso al calor de la crisis, a un creciente enfrentamiento retórico y callejero que reconfiguró el escenario político” (Propuesta de enmienda a la convocatoria regional del PSC, que fue rechazada).

A contrapelo del avance de los Berni, la barbarie policial de Capitanich, la represión de Schiaretti y los crímenes de la policía de Manzur, el gobierno peronista, incluso a su pesar, habría quedado corrido hacia la “izquierda”.

En este contexto, el MAC planteó su rechazo a salir a luchar contra el “pacto social” antiobrero que denuncia el PSC, que en su concepción ya no existe más, porque se habría roto por la crisis entre el gobierno y la oposición.

¿El Pacto UIA-CGT-Gobierno sería, entonces, un producto de las “maquinaciones derechistas”?¿Y la completa cooptación de las centrales al gobierno desde Daer hasta el degennarismo, pasando por Yasky y el moyanismo? El PTS elude un tema central: que el gobierno de los Fernández es el más apto para descargar la crisis sobre las masas. El economista de derecha Guillermo Calvo acaba de declarar que con Macri el país estaría incendiado. El PTS llega a semejante derrape porque para él la clase capitalista no figura, sino solo sus representaciones ideológicas -“derecha”, “progresismo”, etc. Es una distorsión fenomenal del pensamiento marxista a partir de las especulaciones electorales.

El reforzamiento del campo “derechista” plantea para el PTS también un cuadro diferente respecto de la burocracia sindical que, a su manera, ha dejado de ser la columna vertebral de un “pacto social” que ya no existe. Para el PTS ahora más que nunca es momento de reclamar “que la burocracia se ponga a la cabeza de la lucha”. Un embellecimiento incompatible, cuando los Daer y los Yasky cogobiernan junto a los Fernández el pacto social de la pospandemia, entregando convenios, puestos de trabajo y salarios. La exigencia de lucha a las direcciones sindicales debe estar asociada a la denuncia de su cooptación al gobierno capitalista-fondomonetarista.

La reciente reunión de un plenario de la CTA Godoy con el ministro de Trabajo nacional, Claudio Moroni, es otro botón de muestra de esta situación y tuvo por destino gestionar un lugar en la mesa del pacto social de hecho que rige la entrega de las luchas y las reivindicaciones obreras.

Esta postura de adaptación a la burocracia, ya había sido planteada –dos días antes-, en el plenario multitudinario de los Sutebas Combativos. Allí, la misma referente docente del PTS antes citada testimonia: “hubo un debate con los compañeros de Tribuna Docente (PO) –escribió- ya que Daniel Rapanelli (secretario general del Suteba Multicolor de Ensenada) señaló al comienzo que no se podía plantear que la burocracia ‘se ponga a la cabeza de la lucha’ porque genera expectativas en la misma… insistimos con la necesidad de unirnos y juntar fuerzas para imponer a la conducción provincial del Suteba que convoque sin más demoras a asambleas y plenarios provinciales de delegados para discutir un plan de lucha unificado con toda la base en esas instancias” (ID, ídem). El planteo de asambleas, de plenarios de delegados y a su turno de Congreso de Bases de todo el movimiento obrero es precisamente una política que choca con la burocracia y coloca un rumbo de expulsión de la burocracia a la vanguardia obrera.

El PO ha planteado desde al debut mismo del gobierno de los Fernández y Massa la exigencia de ruptura de las organizaciones obreras con el gobierno. Punto estratégico para separar a la vanguardia obrera del nacionalismo de cooptación y colaboración de clase.

El “izquierdismo”, una cobertura

El planteo de una parte de la izquierda, especialmente el PTS (pero también el MST), es que los sindicatos combativos aglutinados por el Sindicalismo Combativo y las organizaciones piqueteras que lo integran uniendo ocupados y desocupados actúen como brazos de la “izquierda”. Desde la otra cara de la moneda aparece una izquierda diluida en los movimientos de lucha y, todavía más, desdibujando el lugar ganado por el FIT en particular en base a una lucha política y programática contra todas las variantes de la burguesía, no solo ante la derecha sino enfrentando al kirchnerismo bajo cuyo gobierno nació el FIT.

Los sindicatos y cuerpos de delegados recuperados como el frente de lucha piquetero tienen la responsabilidad de impulsar y organizar la lucha obrera desde el clasismo, como punto de referencia para toda la vanguardia obrera.

En tanto desarrolla esa política ante el PSC, el PTS viene eludiendo una iniciativa de acción política del FIT que planteamos desde el Partido Obrero bajo la forma de una campaña de actos o marchas con actos convocadas por el Frente de Izquierda en todo el país. Una intervención fundamental para colocar un programa de ruptura con el FMI y con la agenda de la burguesía, que promueva la intervención de la clase obrera en la crisis y desafíe a los dos bloques que se disputan el liderazgo de la descarga de la crisis sobre los trabajadores.

Preparemos con todo la jornada del 17 de septiembre que ya ha tenido un plenario preparatorio exitoso en la Patagonia sur, para poner al clasismo en la calle contra el pacto social, contra la agenda de la burguesía que es la agenda del FMI y cuyo actor principal es el gobierno de Alberto Fernández. El éxito de la jornada, como la lucha por Facundo, las ocupaciones de tierras, etc. son el escenario para una gran acción política del FIT que posicione a la izquierda revolucionaria en el convulsivo escenario nacional.

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