Políticas
3/4/2025
Editorial
El paro del 10, con Milei y Caputo en la picota
Organicemos la lucha popular para que se vayan Milei y Bullrich.

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Collage Prensa Obrera
A diferencia de los dos paros anteriores, el convocado para el jueves 10 por la CGT y las CTAs -con las concentraciones junto a los jubilados el miércoles 9 después del mediodía- encuentra a Milei en el peor momento de sus 16 meses de gobierno.
Es claro que la política económica del gobierno está tocando fondo. Según el tándem Milei-Toto Caputo el ajuste infernal -que aún no termina- era la base para una estabilidad “macro” y un curso de recomposición de la economía y el acceso de la Argentina -sus capitalistas- al mercado externo de capitales. Sin embargo, a pesar del costo brutal en las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población -sobre todo de la clase trabajadora-, el fracaso es total.
La crisis está concentrada en la falta de reservas en el Banco Central y las medidas para recuperarlas, entre ellas la exigencia del FMI de realizar un cambio en la política cambiaria, es decir, proceder a una devaluación, lo que cada vez junta más adeptos. La burguesía se anota en este reclamo, y ya no solo Kicillof o el peronismo, el mismo Macri y también Cavallo salieron a hablar abiertamente de la necesidad de devaluar. El FMI quiere el levantamiento del cepo lo cual puede terminar de ser un cóctel explosivo. Hay una fuerte tendencia a la dolarización cuando para más el gobierno va dilapidando reservas para mantener el dólar oficial subvaluado es decir un círculo vicioso, porque quienes tienen dólares no los liquidan -exportadores- ante la evidencia que la “salida” a la falta de reservas es una devaluación, a la cual Caputo y Milei se resisten y niegan pero no los especuladores, exportadores, etc. que son conscientes de la inviabilidad de sostener un dólar barato: no hay con qué frenar su suba.
Milei y Caputo han quedado sometidos a un acuerdo con el FMI que no termina de concretarse y que en el mejor de los casos otorgaría una cifra que tampoco resuelve la crisis: 20.000 millones. Para más sería en cuotas y descontando los pagos adeudados al Fondo, o sea, dejan chirolitas para sostener el dólar con el crawling peg del 1% mensual.
Milei es consciente que la salida de la devaluación es un golpe político a su gobierno y que va provocar una crisis de gabinete, con el rockstar Caputo fuera, y que la repercusión sobre precios, tarifas traería un rebrote inflacionario que puede terminar con su principal “crédito”, cuando este ya empezaba a mostrar que lejos de seguir bajando empezaba a subir -en marzo se espera más del 2,7% de inflación.
La profundidad de la crisis de la política de Milei tiene varias manifestaciones. Una central es la recesión, que está provocando despidos y suspensiones, y que combina el cierre de empresas y la ida del país de varias -automotrices, petroleras- ante la caída de la rentabilidad por la apreciación del peso, con la caída del consumo como consecuencia del derrumbe los salarios y jubilaciones, que una devaluación agravaría aun más. Como se ve, supera lo coyuntural de una “corrida desestabilizante” como acusa Milei.
Crisis por acá, crisis por allá
Mientras Milei le reza al FMI se recuesta aun más en Donald Trump, en el mismo momento que éste lanzó los condimentos de su guerra arancelaria que está abriendo frentes de tormentas en todo el planeta, y que tendrá a Argentina como una de las víctimas. Para que no queden dudas de su sometimiento está su discurso de este miércoles 2 en el acto por el Día de los Veteranos y los Caídos en la Guerra de Malvinas, donde impidió a los veteranos rendir un homenaje a los caídos y adoptó la posición del imperialismo inglés y yanqui reconociendo a los kelpers como legítimos habitantes, algo a lo cual no se animó ni siquiera la ONU.
La precariedad del gobierno de Milei ha quedado al desnudo. Al fracaso de su política económica hay que sumar otros fracasos, como el intento de ganar la “batalla cultural” que fue golpeada en las calles: el 1F frente a su discurso en Davos, las denuncias de corrupción de su entorno más cercano -su hermana y él mismo- con el Libragate; la respuesta frente a la represión de Bullrich el 12 y 19 de marzo, el propio 24 contra el negacionismo. Lo que Milei pudo avanzar contra los trabajadores, contra las mujeres, contra los derechos, se debió fundamentalmente a la colaboración y complicidad de la oposición y sobre todo del peronismo con la burocracia sindical en lugar destacado, que confirmaron para muchos trabajadores que son los responsables del hundimiento del país y el deterioro de sus condiciones de vida.
El gobierno pretende hacerse fuerte electoralmente justamente sobre la base de la desintegración y fragmentación de los partidos tradicionales, entre otras cosas como resultado de que se “mileizaron”. Pero en las elecciones provinciales en curso no parece que aún pueda hacer la diferencia, su apuesta más fuerte es ganarle a Macri en CABA donde la fragmentación del PRO muestras las consecuencias de haber sostenido al gobierno a cambio de nada.
Las elecciones en curso y las que vienen hasta octubre se desenvuelven en este cuadro de crisis del gobierno y de la oposición. Y también cuando está quedando al desnudo que los sacrificios que Milei impuso como condición para recuperar los ingresos han sido totalmente inútiles y que el gobierno buscará nuevos ajustes y ataques a las condiciones de vida como salida al derrumbe de su política. Por otro lado, están las presiones por una devaluación que será presentada como una salida frente a la recesión y los despidos pero que golpeará enormemente el bolsillo de los trabajadores, aumentando los ya elevados índices de pobreza.
¡Fuera Milei y Bullrich!
Es en este marco que se han dado las importantes movilizaciones populares que citamos más arriba como el 1F o el acompañamiento a los jubilados víctimas de la miseria y la represión. Y también luchas muy importantes como la de los docentes de Santa Cruz que con su sindicato recuperado -Adosac- y un fuerte plan de lucha, con paros y movilizaciones, doblegaron los despidos y lograron la indexación salarial más un adicional de más de diez puntos sobre el costo de vida, derrotando además el intento de presentismo que se ha impuesto en otras provincias. Así como el paro de los trabajadores de Fate por despidos y la convocatoria a un paro general de todo el neumático por parte del Sutna de 36 horas el 9 y 10, o el mes de ocupación de la gráfica Morvillo por parte de sus trabajadores frente a su cierre, por citar algunas luchas. El 9 y 10 habrá paro de 48 horas de AGD-UBA y Ademys y en Foetra el plenario de delegados arrancó un paro activo de 36 horas. Se trata de expresiones de un giro en el humor de los trabajadores, donde la bronca crece.
El paro que convocan la CGT y la CTAs para el jueves 10, según declaró la burocracia, pretende “descomprimir” esa bronca, no busca abrir una intervención de los trabajadores en función de sus propias reivindicaciones, ni tampoco poner en peligro la continuidad del gobierno. El paro no tiene un programa, cuando el tema salarial y el reclamo de su indexación mensual está más que vigente la burocracia sigue firmando acuerdos a la baja; tampoco tiene como centro frenar los despidos o imponer la recomposición de las jubilaciones. Mucho menos plantea la ruptura con el Fondo y el desconocimiento de la deuda usuraria, o la nacionalización de la banca para impedir la fuga de capitales. Un programa que establece una salida favorable a la inmensa mayoría del pueblo argentino. La burocracia no levanta un programa obrero sino que busca orientar a los trabajadores al voto al peronismo en las legislativas.
Pero el paro se desarrolla con Milei envuelto en una crisis profunda, con la oposición fragmentada y con una andanada de movilizaciones masivas y luchas que quebraron un reflujo previo. Es una oportunidad para intervenir, para que los trabajadores no acepten un sacrificio más, coloquen en el centro sus propias necesidades y se organicen para ello. Para que lejos de descomprimir sea un impulso para organizar una gran resistencia de los trabajadores por el salario, por las jubilaciones, contra los despidos, por la defensa de la salud y la educación vapuleadas por Milei y los gobernadores.
Sindicatos combativos, comisiones internas de lucha, organizaciones de jubilados y piqueteras han convocado a un plenario abierto este sábado 5 en las puertas de "Morvillo ocupada" para organizar una intervención independiente el 9 y 10, para impulsar que el paro sea de 36 horas y un plan de lucha. Es un paso adelante para que el paro tenga una expresión independiente de la burocracia tributaria del peronismo y los capitalistas.
Lo que necesitamos los trabajadores no es un paro para descomprimir y que el gobierno llegue al 2027, como declaró la cúpula de la CGT, lo que necesitamos es organizarnos y luchar para que se vaya Milei, porque su permanencia es incompatible con los intereses de los trabajadores; para que se vaya Bullrich y su represión que pretende impedir la lucha a costa incluso de la vida de los que salen a reclamar. Se trata de preparar la huelga general que termine con el gobierno del hambre, la represión, agente del imperialismo.
Con ese objetivo encaramos el paro del 10 y las movilizaciones y paros del día anterior.
