Políticas
29/1/2026
Encarcelar niños: la cortina de humo de un gobierno de delincuentes
La baja de la edad de punibilidad y la avanzada punitivista que encubre la impunidad del gran delito.

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Milei junto a Bullrich.
El gobierno nacional volvió a instalar en la agenda nacional la baja de edad de punibilidad, anunciando el envío al Congreso de la Nación de un proyecto de reforma del Régimen Penal de Minoridad para que los niños de 13 años en adelante puedan ser encarcelados. Se trata de una avanzada punitivista, sin ningún rigor científico ni estadístico, que busca apuntalar un chivo expiatorio recurrente de la derecha para ocultar que el crimen organizado, el narcotráfico y los grandes delincuentes se manejan con total impunidad.
Este tema recurrente fue reciclado nuevamente por la exministra de Seguridad y actual senadora nacional del oficialismo, Patricia Bullrich, anunciando el envío de un proyecto para bajar la edad de imputabilidad a los 13 años –actualmente se encuentra fijada en los 16 años-, reformando negativamente una normativa heredada de la última dictadura militar.
Entre sus declaraciones, Bullrich señaló que “la sociedad necesita justicia y prevenir nuevas víctimas. Sin consecuencias, hay libertad para delinquir. Ahí vamos a ver con claridad quiénes están del lado de los argentinos, y quiénes siguen defendiendo a los delincuentes”. Sin embargo su gobierno se ha destacado por consumar y colaborar con delitos de gran envergadura y a gran escala, como el financiamiento y la complicidad con el narcotráfico, la criptoestafa de Javier Milei y las coimas de Karina Milei... sin consecuencias penales.
Por su parte, la actual ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reclamó ir más profundo, llevando la edad de punibilidad a los 12 años, poniendo de manifiesto que se trata de una iniciativa sin ningún fundamento ni respaldo documentado: de consumarse esta modificación en unos años estarán exigiendo la rebaja de 10 u 8 años de edad.
En 2025 el gobierno y la oposición patronal obtuvieron un dictamen de mayoría donde la edad consensuada fue de 14 años, aunque posteriormente el mismo no avanzó quedando ya caduco.
La orientación oficial contrasta con la estadística de los principales centros urbanos, donde los delitos cometidos por los menores de edad son marginales, y más aun los que cuentan con condenas penales severas.
Según la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (BGD), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se registraron en 2024 1.788 causas penales contra menores de edad, de los cuales el 81,4% trataron de delitos contra la propiedad (robos, hurtos, etc.). Solo el 1,5% de estos está acusado por causas por homicidio. De estos totales, menos de la mitad son menores de 16 años, siendo la cifra aún más ínfima. Mientras que el análisis comparado desde 2012 en adelante da cuenta de un descenso de la criminalidad en los menores.
En tanto en la provincia de Buenos Aires, según datos del Ministerio Público del 2023, la participación juvenil en el delito fue de apenas el 2,25% del total provincial, en niveles que aún se encuentran por debajo a los previos a la pandemia.
El proyecto oficial prevé la supuesta creación de institutos especiales para los condenados menores y/o espacios diferenciados de los presos adultos en las cárceles comunes, lo que agrega el interrogante de con qué presupuesto se realizaría tal objetivo en el marco del ajuste actual, lo cual ya habría sido motivo de presión de los gobernadores a Nación para la supuesta construcción de las nuevas instalaciones para menores.
Con este anuncio y los planes oficiales para una reforma punitivista del Código Penal, el gobierno busca reforzar el ataque contra los trabajadores y la juventud mientras le allana el camino al crimen organizado y el gran delito, con fronteras liberadas para el narcotráfico pero retenes y operativos persecutorios contra migrantes, y con los barrios liberados para los transas que operan con la policía y el poder político.
Estamos ante un gobierno de delincuentes que quiere encarcelar niños como cortina de humo de sus fechorías, mientras ajusta y persigue al pueblo trabajador. Hay que derrotarlos en el Congreso y en las calles.




