Políticas

3/4/2026

La calma que precede la tormenta

Señales de agotamiento de la política económica de Milei.

Milei y Caputo

Las últimas semanas están lejos de ser apacibles para el gobierno. Los dolores de cabeza no se concentran exclusivamente en los escándalos que salpican al gobierno sin solución continuidad, como el caso $Libra, Andis y ahora el que resuena en torno a Adorni. La preocupación es que detrás de la aparente calma en los mercados, se está incubando una tormenta económica. Esto es lo que pone más nerviosos a los funcionarios del gobierno. La experiencia recorrida revela que cuando la economía marcha en un curso ascendente los gobiernos de turno se han dado maña para sortear actos de corrupción en los que se encuentran involucrados; pero cuando los vientos empiezan a soplar en un sentido inverso, la estabilidad política se tambalea y suele ser un disparador de crisis políticas que pueden llegar tener un carácter severo. En estos días el ministro de Economía acaba de salir a la palestra en un evento empresario contra quienes abogan a favor de una devaluación. 

Se encienden las alarmas 

Lo cierto es que se están encendiendo las luces de alarma en el escenario económico actual. El Banco Central está comprando dólares pero no acumula reservas. Cerró el trimestre con una entrada de 4.385 millones de dólares, y sin embargo las reservas brutas subieron solamente 924 millones. La adquisición de dólares representó la mayor compra en un trimestre, lo cual fue exhibido con júbilo por la Rosada, pero la paradoja es que esas divisas se han esfumado. Este desfasaje obedece al pago de la deuda, pero también al retiro de divisas norteamericanas por el público. El gobierno señala que este drenaje sería estacional y transitorio, pero tengamos presente que, aunque hay una retracción en los retiros de los particulares respecto al año pasado, éstos superan de todos modos los 5.000 millones de dólares en el mismo trimestre. 

Partiendo de estos resultados, el BCRA sigue en rojo en unos 7.000 millones dólares, y esto no logra ser revertido. La ausencia de una mejora de las reservas netas líquidas compromete una de las exigencias del BCRA para dar tranquilidad a los bonistas y pone en tela de juicio, de un modo general, la capacidad de Argentina de afrontar sus vencimientos. Esta endeblez es la que llevó en su momento al socorro del Tesoro norteamericano, pero los bonistas se interrogan qué va a pasar si deja de actuar como prestamista en última instancia, con más razón si Trump pierde las elecciones. El interrogante se ha acentuado con el estallido de la guerra con Irán y el dislocamiento e incertidumbre que el conflicto está provocando en el mundo y en los propios Estados Unidos, donde ya está manifestando en el aumento sideral de los precios del petróleo y su impacto en el el bolsillo de los consumidores, el recrudecimiento de la tendencia inflacionaria y el incremento de las tasas de interés. 

Esto es lo que está en el base del incremento del “riesgo país” que nuevamente está experimentado un ciclo ascendente y ha roto las esperanzas del tándem Milei-Caputo de poder acceder al mercado de capitales internacional y lograr por esa vía un refinanciamiento de la deuda 

En este contexto, el equipo económico ya analiza una reestructuración de la deuda con el FMI.El año próximo se concentran pagos por casi USD 19.000 millones y una renegociación se volvería muy traumática si no se consigue un respaldo político de Trump cuya situación está cada vez más endeble 

La deuda original, tomada por el gobierno de Macri en 2018, el mayor préstamo en la historia del FMI, por hasta USD 57.000 millones y con USD 45.000 millones efectivamente desembolsados, quedó intacta en su estructura. La renegociación de Guzmán, bajo el gobierno Alberto Fernández, lo único que hizo fue patear los plazos y el resultado es el calendario actual. Un esquema que alivió el corto plazo, pero cargó el mediano. Ahora la deuda con el FMI no es un problema futuro. Es un problema presente que ya tiene fecha de vencimiento, y ese calendario marca un punto crítico: 2027. 

El estado de situación con el Fondo suma incertidumbre. La revisión del programa, que debía resolverse en noviembre y luego se esperaba para marzo, volvió a postergarse. Ahora el gobierno apunta a fines de abril, después de la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Sin una reprogramación de la deuda bajo la tutela del FMI el riesgo país difícilmente baje. Argentina tiene una proporción inusualmente alta de deuda "privilegiada", es decir, compromisos con organismos multilaterales y bilaterales que tienen prioridad de cobro. Este hecho condiciona todo, porque si no alcanza para pagarle al FMI, que tiene prioridad, no hay ningún margen para cumplir con el resto. 

¿Fin del carry trade?

Partiendo del panorama aquí expuesto, empiezan a asomar señales de agotamiento del carry trade. El tiempo del carry trade está llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés real y a que el atraso cambiario podría derivar en un salto brusco del valor del dólar. Las tasas de interés nominales ya están por debajo de la inflación, lo cual las hacen menos atractivas. Con la inflación en ascenso y el dólar planchado, estamos asistiendo a una inflación en dólares cada vez más insoportable. Los productos argentinos se encarecen en dólares tanto para los consumidores locales como para el extranjero, lo cual afecta sensiblemente la capacidad exportadora y competitividad comercial. El cálculo es que el tipo de cambio real está en los mismos niveles que en el momento del 2025 en que hubo que abrir el cepo y pedir el blindaje del FMI. Por otro lado, el efecto de la guerra de Irán sobre el dólar resultó negativo para la Argentina, porque la moneda de Estados Unidos comenzó a revalorizarse. Encima, mientras el resto de las divisas del planeta se desvalorizan frente a la divisa norteamericana, el peso argentino se revaloriza, acentuando aún más el cuello de botella existente.

En este marco, no nos debe sorprender que las consultoras y operadores financieros plantean tomar ganancias, desarmar posiciones en dólares y recomiendan a sus clientes dolarizar sus carteras o al menos de no ampliar su nivel de exposición actual. 

Este elemento debe ser colocado en la balanza, porque nos habla de la fragilidad del esquema económico del gobierno que se sostiene en una bicicleta financiera. Si se produce una salida de capitales, el edificio se demoraría. Una fuga de capitales está aún más presente por el contexto internacional, en que el escenario que se abre es un ascenso de las tasas de interés como consecuencia del recrudecimiento de la inflación mundial y la tendencia de los inversores a repatriar sus capitales a sus países de origen. Cuando se produce una corrida hacia el dólar encabezada por los grandes capitales, bancos y operadores internacionales, no hay ingresos por la cosecha y por otros conceptos que logren frenar la hemorragia. 

Caputo viene insistiendo que, de no intervenir la autoridad monetaria, el valor de la divisa se desplomaría a $1.100. Pero el hecho de que el Banco Central se consolida como el principal comprador de dólares, lejos de ser un síntoma de vitalidad de la economía es una señal de su derrumbe. Uno de los problemas que revela ese escenario es que está desapareciendo la demanda de la industria, que al entrar en un desbarranque deja de importar bienes de capital e insumos. En el primer bimestre las compras de bienes de capital cayeron 19% y las de bienes intermedios casi 12%.

Los últimos datos oficiales actualizados dan a conocer que la industria, la construcción y el comercio están en caída libre. La excepción es la minería, energía y el agro. El aumento de las tasas de interés que se ha registrado estos meses ha hecho desaparecer el crédito y echado más leña al fuego al parate económico reinante. 

Esta caída, asimismo, ha traído como consecuencia una merma de la recaudación impositiva en torno al 10 por ciento, lo cual es materia de preocupación creciente de las autoridades porque no cierran las cuentas. Para cumplir con las metas de “superávit fiscal” el ministerio, por lo que ha trascendido, se ha limitado a pagar sueldos y juicios. El resto de las partidas, por diferentes artilugios, han sido pateados para más adelante, con lo cual se está activando una situación explosiva. Sobre llovido, mojado. Frente a esto se estarían estudiando nuevas “motosierras”, en un ajuste fiscal interminable. 

Bomba de tiempo

Esto se combina con una disparada de la inflación, y lo más grave es que se avecina un nuevo salto y una aclaración en su crecimiento. En abril se vienen aumentos en el agua, la electricidad, el transporte, en colegios particulares así como en la medicina prepaga. A esto hay que agregar el aumento de las naftas, que ya se ha producido en torno a un 20%. Si se toma este dato, los números de carestía treparían a no menos de un 4%. En este contexto, la celebración que hace el gobierno sobre la baja de la pobreza en el segundo semestre de 2025 es una impostura que no resiste el menor análisis.

Ya ha sido denunciado que la canasta está distorsionada y no refleja los verdaderos consumos de la población, entre ellos el peso de ciertos servicios regulados por el estado, que han sufrido aumentos siderales. En la canasta de bienes y servicios no están contemplados el costo de la vivienda, en la que los alquileres aumentan por encima de la variación salarial. Los indicadores del gobierno no se compadecen con el derrumbe de la industria y el comercio, que eran originados en primer lugar, en la caída del consumo popular. No se compadece con la caída brutal experimentada por el consumo de productos esenciales como el pan y la leche. Un reflejo de ello es el cierre de más de 2.000 panaderías desde el ascenso de Milei. No se compadece con el aumento de la desocupación ya reducción de las changas. Ni que hablar de la licuación que han sufrido el poder adquisitivo de los planes de empleo y que ahora se va a gravar con su cese definitivo. Otro indicador elocuente es el aumento de la morosidad en el pago de la tarjeta de bancos y billeteras virtuales y el hecho de que cada vez más las tarjetas se utilizan para hacer frente a los consumos corrientes y elementales del mes. 

En resumen, se están acumulando factores de crisis que tienen un alcance explosivo. Estos elementos socavan el esquema económico que se ha trazado el gobierno, erosionan su base de sustentación y al mismo tiempo, son un factor en las divisiones, choques y realineamientos que se registran en la clase capitalista. Los trabajadores debemos seguir con atención este escenario, sus contradicciones, brechas, oportunidades y valernos de esa comprensión para impulsar las luchas contra la ofensiva capitalista, derrotar los planes de Milei y sus cómplices y abrir paso en el país a una salida política independiente de la clase obrera frente a la crisis nacional.

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