Políticas
2/9/2026
La causa Malvinas y las imposturas de Trump y Milei

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Medios británicos informaron la semana pasada que, como parte de una línea de presión para que el Reino Unido aumente su gasto militar, la Casa Blanca amenazó a Londres con un cambio de postura respecto a Malvinas. Días después, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó esa posibilidad en una conferencia de prensa.
Para fines de octubre, el ministerio de Hacienda británico tiene que presentar el nuevo presupuesto anual. Actualmente, el gasto en el área de defensa ronda entre el 2,3 y el 2,6% del PBI. Algunos trascendidos indican que podría llevarse al 3 por ciento para 2030, pero Trump quiere ampliar esa cifra para llegar al 5% del PBI para 2035. No sólo Reino Unido: exige lo mismo de todos los integrantes de la Otan. El propósito del magnate es transferir a sus aliados de la alianza atlántica parte del financiamiento del orden y la guerra imperialista.
Alcances de una maniobra
El gobierno de Javier Milei intenta presentar lo que no es más que una maniobra trumpista como un avance hacia la soberanía argentina sobre las islas. A tal efecto, convocó a una cadena nacional para el jueves con el propósito de comunicar este y todos los otros supuestos logros alcanzados durante su gestión en esta materia. Uno de los aspectos que la Cancillería viene explorando es el levantamiento del embargo británico a la venta de armas que contienen componentes del Reino Unido.
En agosto de este año, Milei planteó que la alianza con Estados Unidos es el mejor camino para recuperar las islas Malvinas. Un planteo insólito, puesto que la base de esa alianza es la entrega del país a los intereses del imperialismo. Basta mencionar "el ajuste más grande de la historia" para cumplir con el FMI, la reforma de la ley de glaciares, o el intento de modificar la ley de tierras para eliminar todo tope en la enajenación del territorio al capital extranjero.
Pero, además, los resultados de este alineamiento para la recuperación de las islas son más que dudosos. De hecho, podría ocurrir, sencillamente, que Londres y Washington lleguen a un acuerdo para el aumento del presupuesto militar, en cuyo caso, como señaló Gabriel Solano en X, se reforzará el control británico sobre las islas, donde hay una base estratégica.
Milei tampoco tiene en cuenta los antecedentes históricos. También la dictadura militar creyó que, por su alineamiento con Washington y su labor represiva a través del Plan Cóndor, Estados Unidos apoyaría a la Argentina en la guerra de 1982, pero la Casa Blanca cerró filas con Londres. La victoria imperialista en ese conflicto militar reforzó los planes contrarrevolucionarios de Thatcher y Reagan, a ambos lados del Atlántico.
Milei no tiene socios de los cuales fiarse. Pese a ser uno de los principales aliados de Israel, a tal punto que dijo "vamos (sic) a ganar la guerra" cuando estalló el conflicto con Irán, una firma israelí, Navitas Petroleum, encabeza -asociada a la británica Rockhopper- el proyecto de explotación petrolera en el yacimiento Sea Lion, frente a las costas malvinenses. Contra este proyecto, a mediados de septiembre se realizará una semana de protestas en Argentina y otros países del mundo.
Milei, los isleños y los británicos
Además del alineamiento con Estados Unidos, la estrategia del gobierno argentino (si se le puede dar ese nombre) respecto a Malvinas consiste en posponer el reclamo soberano y seducir a los isleños.
"Hay un conjunto enorme de elementos en común en el que nosotros podemos trabajar con el Reino Unido sin que tengamos que estar discutiendo y peleando por un tema que entendemos que su solución va a demandar tiempo”, le dijo Milei en 2024 a la BBC. En enero de ese mismo año, el presidente argentino se reunió con el entonces ministro de relaciones exteriores británico, David Cameron, con quien no habló de Malvinas, pero sí de posibles inversiones inglesas en Argentina y un aval al acuerdo argentino con el FMI. Negocios son negocios. Cameron, inclusive, visitó las islas Malvinas en febrero, sin mayores protestas del gobierno argentino. Cabe señalar, también, que recientemente un buque petrolero británico amarró en el puerto de Ushuaia.
Milei ha dicho, además, que pretende "respetar la decisión de los isleños", una concesión al derecho de autodeterminación que esgrime Londres, y que va en contra de las resoluciones 2.065 y 31/49 de Naciones Unidas, que encuadran a Malvinas como una situación colonial. En 2025, el presidente sostuvo que, si se ofrece a los kelpers mejores niveles de vida, estos terminarán "votando con los pies" a favor del reclamo argentino.
La política del gobierno argentino respecto a Malvinas, en consecuencia, se integra a una orientación general de sometimiento al imperialismo. Los jugadores de la selección argentina hicieron mucho más que la diplomacia de Milei y Quirno cuando desplegaron -pese a la prohibición de la FIFA- la bandera de Malvinas tras el partido con Inglaterra, reavivando el reclamo y difundiéndolo por todo el mundo. Es, en gran medida, debido a este reanimamiento de la causa Malvinas que Milei -admirador confeso de Thatcher- sale ahora a hacer demagogia.
Una intervención histórica independiente de los trabajadores es el camino para recuperar Malvinas, expulsar al imperialismo de todo el territorio argentino y reorganizar el país sobre nuevas bases sociales.



