Políticas
20/2/2026
La crisis del transporte colectivo en Florencio Varela

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Colectivos Florencio Varela.
Hace ya dos meses que las empresas de colectivo de Florencio Varela Nuevo Halcón(Línea 148), que depende de la Secretaría de Transporte nacional y que va desde varios puntos de Florencio Varela (ida y vuelta) hasta Constitución, y la San Juan Bautista(501 a 511 y 383), una línea municipal que une el centro de Florencio Varela con diversos barrios del distrito, muchos de ellos rurales, vienen interrumpiendo su funcionamiento (por incendios de unidades, hundimiento de pisos, y cuyas frecuencias son un castigo para los vecinos de los barrios que recorren) y no abonando salarios y aguinaldos.
Ante la crisis y las quejas crecientes, sumada la lucha de los trabajadores, el Concejo Deliberante aprobó un decreto del intendente Watson mediante el cual se le quita la concesión a la empresa San Juan Bautista, que hasta una nueva adjudicación seguirá funcionando. Además, el intendente presentó una ordenanza que estableció la formación de una comisión de emergencia constituida por seis funcionarios municipales, dos concejales oficialistas, dos concejales opositores y seis representantes de empresas. Fue votada por unanimidad, incluyendo al Pro y a La Libertad Avanza, y seis representantes de empresas que integraban este organismo de emergencia.
Ningún representante de los usuarios formó parte de ese comité, a pesar de que son los afectados directos, ya que viven en los barrios alejados del distrito, ni fue consultado. Tampoco los trabajadores de las líneas, muy golpeados porque la crisis se descarga sobre ellos. Sí hubo reuniones con la dirección burocrática de la UTA, dirigida por Roberto Fernández. En el transcurso de los últimos dos meses hubo paros de los choferes, concentraciones frente a la Secretaría de Transportes, cortes de ruta frente a los talleres de MOQSA (El blanquito, que ha absorbido a la empresa Nuevo Halcón).
Las empresas candidatas a hacerse cargo de los recorridos que ya no realizará la San Juan Bautista (cuya concesión ha sido cancelada) son La Colorada (Línea 178), Primera Junta (línea 324, que realiza recorridos desde Florencio Varela a Quilmes y barrios alejados de Florencio Varela y a Alto Avellaneda), y Tomás Guido, propietaria de varias líneas de colectivos que recorren los partidos de Quilmes, Almirante Brown, Lanús, Lomas de Zamora y Avellaneda. Respectivamente, cada una de ellas aportaran 42 unidades, 20 unidades y 38 unidades. La Tomás Guido integra el grupo Dota.
El hundimiento del transporte colectivo: una crisis general, que impacta en el distrito
Según la Comisión Nacional de Regulación de Transporte en el Amba, entre 2023 y 2024 cayó el 7% de viajes. En 2023, registrado por la Sube, se realizaron 2.947 millones viajes contra 2.747 millones de 2024. La vinculación entre las tarifas de transporte y esta reducción es inocultable. En 2024 el boleto aumentó un 600%, y en marzo de 2026 anuncian un incremento de 41%.
El Observatorio de Tarifas y subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política ha dicho que las tarifas han aumentado 22, 4 puntos por encima de la inflación general entre 2024 y agosto de 2025, y agrega que desde principios de 2023 hasta agosto de 2025 (fecha del informe) el incremento ha sido del 810%.
Infobae informaba que en 2024 las empresas del Amba habían dado de alta 858 nuevas unidades, mientras que la media de años anteriores era de mil nuevas unidades por año, y que en 2021 se dieron de alta 1.767 colectivos nuevos. Los informes más recientes expresan que el 31% de las unidades circulando tienen más de diez años de antigüedad.
Otro dato de interés está constituido por la cantidad de pasajeros transportados entre 2023 y 2024 (en declive en 2025). Durante los días hábiles o laborables en 2023 viajaron 10.487.727 pasajeros, mientras que 2024 la cantidad fue de 9.100.900 pasajeros (una disminución del 13%). Los días sábado en el mismo periodo la baja fue del 22%: 6.999.930 pasajeros en 2023 contra 5.492.910 en 2024. El grupo DOTA afirmaba que cayó el 22% de la venta de boletos en 2025.
La creciente desocupación, cierres de empresas, salarios de miseria, han sido una causa decisiva, junto al aumento de las tarifas para la reducción de pasajeros tan abrupta en el conurbano bonaerense, pero también en el interior del país. Al haber menos trabajadores ocupados estos no viajan en colectivo, y la reducción salarial ha provocado un fenómeno consistente en la sustitución del colectivo por las bicicletas para llegar al trabajo. Es que la proporción entre los ingresos de los trabajadores y el gasto de transporte es considerable.
No cabe duda sobre el hecho de que las empresas de transporte descargan esta situación sobre los trabajadores (choferes mecánicos, etc.) no abonando salarios o aguinaldos, y abandonando el mantenimiento de las unidades, convirtiéndolas en lugares sumamente inseguros, susceptibles de accidentes, reduciendo las frecuencias como ocurre en la mayoría de las líneas, un fenómeno que se manifiesta en la San Juan Bautista de Florencio Varela desde hace largos años. En esto le cabe una enorme responsabilidad al gobierno ajustador de Milei, pero también a los gobiernos municipal y provincial.
Las nuevas posibles adjudicaciones no garantizan un mejor servicio
Entre las empresas que se han reunido con el intendente Watson para hacerse cargo hasta 2027 de la empresa San Juan Bautista está la Empresa General Tomas Guido S.A.
Cabes señalar que la misma se encuentra manejada por el grupo Dota, dirigido por Feijaá, un hombre de Macri y amigo del padre de Milei. Esta empresa en 2012 presentó quiebra y acudió en su rescate financiero el Estado nacional. Cuando lo hizo dejó en un estado de zozobra a sus trabajadores; en 2022 amenazó con despidos si no volvían al trabajo, en un contexto en que había pandemia, a trabajadores con asma u obesidad que tenían licencia debido al riesgo que significaba el Covid para trabajadores en esa situación. En 2017 perdieron la concesión las líneas 271 y 570 por no cumplir con sus frecuencias.
Estamos en presencia de una empresa no confiable en materia de servicios puntuales, que agrega a sus antecedentes ser una empresa negrera con sus trabajadores. Pero aquí han entrado en juego, además de la urgencia por mostrar una resolución rápida del problema, los vínculos entre el gobierno municipal y las empresas que se harán cargo de los recorridos, junto al hecho que la Tomas Guido tiene relaciones tanto con la Libertad Avanza y el Pro, lo cual ha definido una votación unánime de la comisión formada para encarar la crisis del transporte local.
Tampoco se conocen las condiciones laborales de los trabajadores en su relación con las nuevas empresas (salarios, horarios, descansos, etc.). Estos no fueron dados a publicidad. Los trabajadores afectados por la crisis de las empresas deben tener garantías de no atravesar por nuevas zozobras, y todo debe ser sometido a asambleas en las que participen choferes, administrativos, mecánicos, etc. Los vecinos también deben ser parte de las decisiones referidas a las frecuencias y seguridad que brindan las empresas.
Resulta evidente que la empresa Tomás Guido ha tomado la concesión en Florencio Varela, luego de haber incumplido en otros distritos sus recorridos. Respecto a la Nuevo Halcón se ha anunciado su sustitución por otra empresa, cuyo nombre no se ha dado a conocer. Todo sucede con el mayor de los sigilos, a espaldas de los trabajadores y del pueblo usuario.
Se ha abierto una impasse basada en la expectativa abierta ante la nueva situación. Pero, en el marco de la crisis general del transporte de la cual hemos hecho una sucinta descripción, la solución es episódica y aparente.
Una verdadera salida al problema del transporte en Florencio Varela y en general debe prescindir de los intereses de las empresas que actúan al ritmo del mercado y toman como variable de ajuste a sus trabajadores y a los usuarios. El sistema de transporte debe estar centralizado sobre la base de un plan diseñado por los trabajadores que contemple sus salarios (no inferiores a la canasta familiar), descansos, ritmos de trabajo, apertura de los libros de las empresas, etc. Es decir, deben funcionar bajo control de los trabajadores y de los usuarios. También debe superarse el obstáculo de la burocracia sindical de la UTA; por ese motivo es preciso que el activismo y los delegados combativos de la UTA tengan como perspectiva un congreso de delegados con mandato de asamblea para decidir un plan de lucha que contemple estas cuestiones.




