Políticas

25/8/2023

La devaluación trajo un “massazo” en los alimentos

Algunos productos alcanzaron el 30% y se espera que agosto culmine con un incremento promedio del 12,2% en el rubro.

Aumentos de precios en los alimentos.

La devaluación del 22% que aplicó Massa el día siguiente a las Paso impactó de lleno en todos los precios, sobre todo en los alimentos. Las familias se encontraron con incrementos en las góndolas que en algunos productos alcanzaron el 30% y se espera que agosto culmine con un incremento promedio del 12,2% en el rubro. Esta es la realidad que está por detrás de las miles de personas que se movilizaron ayer al Ministerio de Desarrollo Social para reclamar la entrega de alimentos a los comedores populares.

Según consultoras privadas, los alimentos y bebidas se dispararon 8% en la tercera semana de agosto, marcado por la devaluación. Había sido de 1,7% en la tercera semana del mes de julio. La carne, que tiene un peso muy importante en el índice de precios al consumidor del Indec (IPC), se disparó casi un 50%, según la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra), incluso a pesar de que el aumento autorizado por Economía sería del 8% para este mes. Hoy, un kilo de milanesas cuesta entre $3200 o $3500 (La Nación, 25/8).

Esto ha tenido como contrapartida una caída en el consumo, como reconoció el propio Indec. Los trabajadores ven cada vez más cercenado el acceso a la alimentación, ya ni siquiera estamos hablando de cuestiones de calidad. Ni hablar de los sectores más empobrecidos cuyo mayor ingreso familiar es un plan social que no llega ni al miserable salario mínimo.

En tanto, la Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) salió a decir que las empresas no pueden absorber la devaluación porque sus costos se incrementaron hasta un 30%, e incluso alertan sobre las paritarias. Habría que proceder a la apertura de los libros de las empresas para revisar cuáles son los márgenes de ganancias que las patronales perciben a costa del hambre de la población.

El gobierno, en tanto, insiste en acuerdos de precios con las empresas de la carne, con las alimenticias en el programa Precios Justos, que reclaman un incremento mínimo del 15%, y con las estaciones de servicio para las naftas, lo que encarecerá aún más toda la cadena productiva, mientras es el responsable del desquicio de precios que tenemos y cuando ya quedó demostrado que estas medidas fracasaron. A esto se suma la política de tarifazos permanentes que también se descargan sobre usuarios y consumidores.

En paralelo, hace meses que el Estado no cumple con la entrega de alimentos a los comedores populares por su política de ajuste fiscal para complacer al FMI. Es en ese sentido que el Frente de Lucha Piquetero protagonizó este jueves una nueva movilización al Ministerio de Desarrollo Social exigiendo la entrega de alimentos y apertura y aumento de los programas sociales.

El propio gobierno reconoce que es cierto que están incumpliendo con la entrega de comida a los comedores y se escudan en que la licitaciones quedan desiertas porque ninguna empresa les quiere vender comida cuyo pago se efectúa a los 90 días. Para resolver este problema, Romina Del Plá, diputada nacional por el Frente de Izquierda Unidad presentó un proyecto en el Congreso con el objeto de declarar emergencia alimentaria nacional. De aprobarse, el gobierno nacional podría comprar alimentos pasando por encima de los mecanismos que rigen el funcionamiento de las licitaciones de compras del Estado. Todos los bloques rechazaron tratar el tema en la sesión, con lo cual son responsables políticos de estar hambreando a la población.

El ministro de Economía, Sergio Massa, trata de disimular el “massazo” que le está dando a la población con las mismas medidas con las que viene aplicando el ajuste: aumentos por suma fija para asalariados, que son absorbidos en futuros aumentos paritarios, y bonos para jubilados que luego no se incorporan al haber. Al mismo tiempo viene de firmar un nuevo acuerdo con el Fondo en Washington donde anunció que el nuevo desembolso será destinado al pago de la deuda y al financiamiento de la corrida cambiaria. Es el mismo camino por el que se fugaron todas las divisas de las reservas y que nos trajo a esta situación, en beneficio de los mismos especuladores a los que el gobierno responsabiliza. A su vez, el organismo advirtió que continuará supervisando el tipo de cambio, lo que vaticina nuevas devaluaciones y un ajuste mayor.

Estas políticas antipopulares le allanan el camino a la campaña de Milei, quien hace demagogia prometiendo resolver la situación con una dolarización que en realidad tendría como punto de partida hundir los salarios con una megadevaluación. Para recomponer el bolsillo popular no hay atajos, requiere organizarse de manera independiente a todos los políticos capitalistas.

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