Políticas

21/12/2023

La privatización de los cielos

Los anuncios de Milei en materia aerocomercial.

Los trabajadores no son responsables de las políticas de vaciamiento y ajuste

El presidente Javier Milei acostumbra citar un pasaje bíblico del Antiguo Testamento (Macabeos, 3-19) que dice que “la victoria en el combate no depende de la cantidad de las tropas, sino de la fuerza que viene del Cielo”. Así culminó, de hecho, la presentación en cadena nacional de su megadecreto antipopular y antiobrero.

En un sentido menos mesiánico, bastante más prosaico, el mandatario apunta al firmamento, pero para privatizarlo. El paquete de medidas anunciado en la noche del miércoles 20, respondido por cacerolazos atronadores, incluye la cesión del paquete accionario total o parcial de Aerolíneas Argentinas y la implementación de la política de “cielos abiertos”.

En el caso de la línea de bandera, se estipula su traspaso potencial a los empleados. Es una maniobra venenosa, que desentiende al Estado de la política aérea y busca cargar el fardo a los trabajadores de una compañía en crisis, como fruto de décadas de entrega y vaciamiento. De fondo, apunta a una reprivatización.

Aerolíneas fue privatizada en 1990 y quedó bajo control del grupo español Iberia, que la adquirió a través de deuda cuyo pasivo trasladó a la propia empresa. Cerró talleres, rutas aéreas, vendió oficinas, aeronaves y simuladores. Se declaró en concurso de acreedores en 2000 y en octubre de 2001 quedó en manos del grupo Marsans, también español. El gobierno de Cristina Kirchner reestatizó la empresa en 2008, pero le perdonó a Marsans una deuda de alrededor de mil millones de dólares. En julio de este año, el exministro de Economía, Sergio Massa, se jactó de que ese año, hasta ese momento, el Tesoro le había transferido “cero pesos” a la compañía, como parte del plan de ajuste para cumplir con el FMI.

Los trabajadores no son responsables de estas políticas de vaciamiento y ajuste. Como con el movimiento de desocupados, Milei busca un nuevo chivo expiatorio para absolver a la clase capitalista de sus desfalcos.

La intención de liquidar a Aerolíneas se confirma con la otra medida, la política de “cielos abiertos”. Esta liberalización empezó a ser implementada por el gobierno de Mauricio Macri y llevó al desembarco de firmas low-cost (como Flybondi y JetSmart) que hoy concentran el 30% de los vuelos de cabotaje (El Cronista, 22/11). No solo son menos seguras, sino que son un paradigma de la flexibilización laboral.

Así las cosas, Milei intenta convertir el cielo en un área más de negocios, sin el menor interés por la conectividad de los argentinos, con una oferta que tenderá a concentrarse en los destinos y fechas más rentables, como denuncia la agrupación La Pista.

El megadecreto no debe pasar.